Escapadas y Viajes

Lo que nos perdemos en nuestros paseos por Madrid

El libro ‘Trazos de Madrid’ descubre a través de bellas ilustraciones los rincones que suelen pasar desapercibidos de la capital

Hay un tópico que persigue a los madrileños (probablemente es extensible a los habitantes de otras grandes capitales del mundo), y es el desconocimiento de los detalles de su propia ciudad, tal vez por el hecho de que están ahí, al alcance de la mano (y la cotidianidad nos hace perezosos). No se trata del olvido de los grandes hitos (museos, palacios, monasterios, teatros, plazas, zonas comerciales, el Bernabéu, el Retiro…), sino de las fachadas, cornisas, esculturas, puertas y portillos, chimeneas, escudos, ménsulas, parterres, fuentes, jardines, locales y comercios centenarios… que quedan a ambos lados de nuestrosapresurados pasos, y también de los del turista que va a tiro fijo en busca de lo que las guías al uso estiman como «imprescindible».

Esa ciudad muchas veces «invisible» que surge cuando realizamos un ejercicio contemplativo es la que queda reflejada en ‘Trazos de Madrid’ (ed. La Umbría y la Solana), de Amparo Duñaiturria, licenciada en Bellas Artes, cuyas bellísimas ilustraciones nos acompañan en este recorrido por lugares emblemáticos de la capital, pero también por aquellos por los que pasamos sin darnos cuenta. «Estos trazos -afirma el periodista y escritor Alfonso Armada en el prólogo- son los pasos que nos perdemos cuando no nos detenemos a ver en qué lugar del mundo estamos vivos. Este lápiz que Duñaiturria empuña con tan silencioso esmero es un pasaporte a un Madrid que jamás pidió salvaconducto a nadie para ser aquí lo que quiera ser y pueda, entre estos monumentos, calles, senderos de piedra y luz».

El libro se articula como un cuaderno de campo (mejor dicho, un «cuaderno de pueblo», pues eso es Madrid en esencia y así lo perciben los nativos y los visitantes, inmediatamente adoptados: un gran pueblo manchego), con apuntes breves acompañados de dibujos al natural. Nos habla de su etimología, su origen, su historia, la flora y la fauna, los personajes ilustres (y los populares, como los barquilleros y castañeras), las tradiciones religiosas, los bailes y las verbenas, el patrimonio cultural… para luego sugerirnos paseos por sus principales barrios, e incluso ir más allá, a los alrededores, a Alcalá de Henares, El Escorial, Chinchón y Aranjuez.

Para descubrir el alma de Madrid, esos rincones desapercibidos, Duñaiturria ha salido a la intemperie. Sus ilustraciones nos mueven a la curiosidad, a tratar de descubrir el original que propició la inspiración o el mirador desde el que atrapó un sugestivo «skyline». ¿Sabía que en el distrito Centro hay cerca de dos mil esculturas (angelotes, héroes, alegorías, personajes célebres) que nos vigilan desde peanas, cornisas, escalinatas y azoteas? ¿Y que las quimeras que adornan construcciones como, por ejemplo, la estación de Atocha, sirven para «proteger» el edificio? Un libro, en definitiva, que nos ayuda a elevar la vista del suelo para conocer mejor este hábitat urbano.

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