Escapadas y Viajes

Lisboa, ciudad del tranvía y de los azulejos

Conocida como ‘la ciudad de las siete colinas’, Lisboa destaca por su gran encanto, sus paisajes y barrios, su historia y su rica gastronomía.

Lisboa es una de las ciudades más bonitas de Europa, conocida popularmente como la ciudad de las siete colinas o de la luz. La capital de Portugal se presenta como la ciudad de los tranvías, las fachadas de azules, las orillas del río Tajo, sus mosaicos empedrados y su gastronomía, como los ricos pastelitos de Belém y el bacalao.

Sus barrios están repletos de encanto, monumentos y edificios históricos, con increíbles miradores y animadas tabernas donde disfrutar de la fantástica gastronomía portuguesa. A continuación, se detallan los lugares imprescindibles que ver en Lisboa, aunque conviene hacer una mención especial a los bellísimos paisajes, pueblos y ciudades que hay en sus alrededores. Ejemplo de ello son Sintra y Cascais.

Una de las visitas obligatorias en la capital es la Torre de Belém, situada en el barrio del mismo nombre y en la desembocadura del Tajo. Es uno de los símbolos y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se construyó en el siglo XVI como fortaleza para proteger la entrada al puerto en la época de Manuel I y hoy día destaca por su característico estilo manuelino. A pocos metros se encuentra el Monumento a los Descubrimientos, inaugurado para conmemorar el quinto centenario de la muerte de Enrique el Navegante.

El Monasterio de los Jerónimos es otro de los monumentos más importantes, también declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y construido bajo el estilo manuelino. Su construcción se debe a la celebración del regreso de Vasco de Gama de la India, que descansa enterrado en el lugar. Entre los más emblemáticos se sitúa también el Castillo de San Jorge, fortificado por romanos, visigodos y árabes.

El barrio de La Alfama es uno de los mejores para pasear y apreciar cada detalle en sus calles y edificaciones, donde se encontrará la verdadera esencia lisboeta. Se puede ir bajando en ‘S’ hasta la Casa dos Bicos o callejear alrededor de la iglesia de San Miguel para visitarlo y disfrutar de sus balcones de hierro. También es uno de los mejores lugares para comer.

Probablemente la calle más famosa de todo Lisboa es la Rua Augusta, donde se encuentra un gran ambiente de restaurantes, bares y cafeterías. Es la vía principal del barrio de Baixa y alberga al Arco da Augusta, la entrada más colosal a la plaza del Comercio, la más importante y una de las más grandes de Europa. Fue construida donde estaba el Palacio Real hasta que el terremoto de 1755 lo destruyó.

En este barrio también destaca el Panteón Nacional, un impresionante edificio que alberga los cuerpos de algunos de los héroes y personajes importantes del país. Se trata de un puente barroco del siglo XVII, con una gran cúpula blanca, una terraza con impresionantes vistas y rodeado por un mercado de segunda mano que se celebra los martes y los sábados.

Entre los templos religiosos que hay que visitar en Lisboa se encuentra la Catedral, conocida como la , siendo el templo religioso más importante y antiguo de la ciudad. Data del siglo XII y ha sobrevivido a dramáticos episodios de la historia, como varios terremotos. Impresiona su sobrio exterior de estilo románico y su interior, en el que se pueden apreciar varios estilos arquitectónicos y donde destaca la capilla gótica con varias tumbas, el claustro y la Sala del Tesoro.

Otro de los barrios que conviene callejear es el barrio de Chiado, al que se puede llegar en el Elevador de Santa Justa, declarado Monumento Nacional y único ascensor vertical de la ciudad. Chiado es uno de los barrios más bohemios, donde se reúnen artistas y músicos y donde se encuentran cafés históricos, pequeños comercios originales, antiguas librerías… Hay que acercarse hasta el Convento do Carmo que, a pesar de estar en ruinas y estar sin tejado, conserva toda su magia y alberga el Museo Arqueológico.

Para apreciar la capital lusa desde las alturas hay que conocer alguno de sus fantásticos miradores, algunos de ellos gratuitos. Uno de los más destacados es el del Jardín San Pedro de Alcántara, en el barrio Alto, donde los jardines y esculturas se funden con vistas al Castillo de San Jorge, la Catedral de Sé y el centro histórico de Lisboa; el mirador de Santa Lucía; el mirador de Gracia o el de Santa Catalina.

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