Salud

Periimplantitis: causas, síntomas y prevención

Los implantes dentales son una solución estética y duradera a la falta de dientes en la boca. Pero pueden tener complicaciones, como la periimplantitis. En este artículo te contamos lo que debes saber sobre esta afección.

En la actualidad, el uso de implantes dentales es una de las soluciones más usadas para rehabilitar la cavidad bucal cuando se han perdido uno o varios elementos dentarios. Pero si bien este método es uno de los más efectivos, estéticos, duraderos y seguros, pueden presentarse complicaciones, como la periimplantitis.

Esta afección es la inflamación patológica de los tejidos blandos y duros que rodean un implante. Involucra tanto a la mucosa como al hueso de soporte, generándose una destrucción progresiva de la estructura ósea que sujeta y mantiene fijo el implante.

En este artículo detallamos las causas y la sintomatología de esta complicación. Además, te contamos cómo se puede tratar. Sigue leyendo y entérate más.

Causas de la periimplantitis

La pérdida de hueso alrededor del implante tiene un origen multifactorial. Se pueden considerar dos causas etiológicas principales que hacen que suceda la periimplantitis:

  • Flora bacteriana: la presencia y el acúmulo de las bacterias de la boca sobre la superficie del implante.
  • Sobrecarga oclusal: el estrés biomecánico que se genera durante los movimientos masticatorios puede dan lugar a fracturas y reabsorciones de hueso periimplantario. Esto sucede, sobre todo, cuando el implante se colocó de manera incorrecta y las fuerzas mecánicas no se distribuyen de manera equilibrada.

Factores de riesgo

Como mencionamos, la periimplantitis sucede por la colonización bacteriana y la sobrecarga oclusal del implante. De todos modos, existen otros motivos y factores que favorecen la aparición de la enfermedad.

Los hábitos del paciente, sus condiciones genéticas o la presencia de alguna patología podrán predisponer a esta afección. Estos aspectos deben ser tenidos en cuenta por el odontólogo antes de realizar la colocación del implante. El diagnóstico preciso y la evaluación del hueso y las encías previo a la cirugía es vital para prevenir las complicaciones.

Estos son algunos de los factores de riesgo de la periimplantitis:

  • Tabaquismo.
  • Mala calidad del hueso de soporte.
  • Enfermedad periodontal y gingivitis previa.
  • Enfermedades sistémicas: osteoporosis, algunos cánceres o diabetes, por ejemplo.
  • Deficiente higiene oral.
  • Contaminación bacteriana durante la colocación del implante.
  • Mala distribución de las fuerzas oclusales que generan sobrecarga.
  • Estrés.

¿Cuáles son los síntomas de la periimplantitis?

Las manifestaciones de la periimplantitis son muy similares a los síntomas de la enfermedad periodontal de los dientes naturales. Pues como dijimos, se trata de la inflamación de los tejidos que rodean y sostienen el implante.

En la boca se observa presencia de placa bacteriana y sarro. El aumento de tamaño y el enrojecimiento de las mucosas que rodean el implante es característico. Además, puede haber sangrado de la zona al cepillar, al rozar y durante el sondaje odontológico

Algunas veces, también aparece supuración alrededor del implante. Cuando el dentista realiza un sondaje que mide la distancia desde el margen de la encía hasta el fondo del surco, la bolsa es mayor a 6 milímetros.

La pérdida del tejido óseo se puede constatar a través de radiografías. La movilidad del implante es un signo del avance de la patología. No es muy común el dolor, pero algunos pacientes experimentan molestias al apretar los dientes y a la percusión.

Al presentarse cualquiera de estos síntomas, es vital que el paciente acuda de inmediato al odontólogo. Pues cuanto antes se aborde esta complicación, mejor será el pronóstico.

De todos modos, los controles habituales después de hacerse un implante también son importantes. Muchas veces la enfermedad puede pasar desapercibida por el paciente.

¿Cómo se diagnostica la periimplantitis?

Como ya lo adelantamos, las visitas al dentista para la evaluación de los tejidos que rodean el implante y los niveles de placa bacteriana en la boca de manera regular son fundamentales. Así, en caso de que aparezca una periimplantitis, se podrá abordar de manera temprana para frenar su avance a tiempo.

El diagnóstico de la patología se centra en detectar las alteraciones que aparezcan en los tejidos blandos y en el hueso que rodea el implante. El examen clínico y la medición de la profundidad del sondaje permiten evaluar la presencia de bolsas, la inflamación gingival, si hay sangrado o supuración y si hay movilidad del implante.

Las radiografías también son necesarias. Permiten analizar la densidad ósea y si hay reabsorción alrededor del dispositivo.

Opciones de tratamiento para la periimplantitis

Los tratamientos para la periimplantitis buscan controlar la infección para detener el daño y la pérdida de hueso. Según la gravedad de la situación, el odontólogo elegirá la alternativa terapéutica más indicada.

Para tratar la infección se utilizan antibióticos. Los mismos se pueden indicar por vía oral o de manera local, colocando dispositivos que los liberan en el interior de la bolsa.

Además, se realiza un tratamiento llamado desbridamiento o raspado subgingival. El mismo consiste en separar el tejido gingival por métodos manuales para eliminar la inflamación y promover su recuperación.

Cuando la periimplantitis ha provocado mucha destrucción ósea, el tratamiento quirúrgico será necesario. Existen distintas técnicas que se suelen combinar para resolver las necesidades de cada caso:

  • Cirugía de acceso: consiste en abrir un colgajo para eliminar el tejido dañado y limpiar y desinfectar la superficie del implante.
  • Cirugía de resección: además de lo anterior, se modifican las características del hueso y del tejido blando para evitar la formación de nuevas bolsas.
  • Procedimientos regenerativos: consiste en la colocación de injertos o membranas de barrera para recuperar el hueso perdido.

Los ajustes de la porción protésica del implante también son parte del tratamiento. Con esto se evita la sobrecarga oclusal.

Además, se incluye la mejora de los hábitos de higiene del paciente. El dentista debe dar instrucciones sobre las medidas necesarias para controlar la limpieza de la boca. El odontólogo puede prescribir el uso de enjuagues con antisépticos, como el digluconato de clorhexidina, para disminuir la proliferación bacteriana.

Cuidar el implante es fundamental

Hay algunos factores que pueden dar origen a una periimplantitis que no se pueden controlar. El cuidado de un implante luego de su colocación es fundamental para reducir el riesgo de complicaciones.

La higiene de la boca es esencial. Realizar un cepillado dental al menos tres veces al día y después de cada comida evita el acúmulo de las bacterias que pueden causar problemas sobre el implante.

Se debe prestar especial atención a llegar a las zonas más inaccesibles y limpiar todas las caras de todos los dientes y aditamentos presentes en la boca. Complementar la higiene con el uso de hilo dental, irrigadores bucales y colutorios suele ser de gran ayuda.

Evitar el tabaco es fundamental para disminuir el riesgo de periimplantitis. Este hábito está relacionado a la inflamación de las mucosas y a la pérdida de hueso.

En caso de sufrir bruxismo o apretamiento de dientes por estrés, su tratamiento y el uso de una placa de relajación son necesarios para evitar la sobrecarga oclusal sobre los implantes. Y, como ya mencionamos, acudir a los controles odontológicos de manera regular también es fundamental para detectar cualquier problema a tiempo. Ya sabes que mientras antes se diagnostiquen y traten las complicaciones, mejor pronóstico tendrá el implante en la boca.

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