Salud

¿En qué consiste la estimulación vestibular?

La estimulación vestibular es una serie de programas personalizados que se aplican a quienes sufren de algún trastorno vestibular. Te enseñamos en qué consiste y algunos ejemplos puntuales.

El sistema vestibular es la parte del cuerpo encargada de controlar el movimiento ocular y el equilibrio. Se localiza en el oído interno y factores ambientales, genéticos o lesiones pueden derivar en trastornos de esta área. Existen muchas formas de tratarlos, entre las que destacamos la estimulación vestibular.

Hay varias maneras en las que las alteraciones de este tipo pueden afectar la calidad de vida del paciente, aunque se manifiestan en especial sobre la visión, el equilibrio, la cognición, la audición y en el plano psicológico. Los programas se realizan de manera personalizada y sus beneficios se aprecian a mediano y largo plazo.

¿Qué es la estimulación vestibular?

La estimulación vestibular, también conocida como rehabilitación vestibular, es una terapia que se usa como tratamiento para los pacientes que sufren de algún trastorno vestibular. Se hace de manera personalizada, con base en un diagnóstico previo y siempre bajo la supervisión de un especialista.

Tiene como objetivo alcanzar la compensación vestibular. Dicho de otro modo, la reorganización y recuperación de este sistema con el cerebro para lograr mayor equilibrio, capacidad visual, propiocepción y cognición. Aunque es imposible una mejoría completa, sí se ha demostrado que aumenta la calidad de vida.

Muchos estudios e investigaciones avalan la aplicación de la estimulación vestibular, en especial si se hace a través de la mediación de un especialista. También sabemos que los efectos solo se manifiestan si se realiza con constancia o, en todo caso, se complementa con otros tratamientos recomendados por el médico.

Antes de iniciar un programa de rehabilitación vestibular es importante identificar la condición, su grado de incidencia, los síntomas más persistentes y las posibles causas. La evidencia nos indica que los trastornos más comunes son los siguientes:

  • Inestabilidad (40,2 %).
  • Vértigo (31 %).
  • Migraña vestibular (28,2 %).
  • Enfermedad de Ménière (13,8 %).
  • Trastornos vasculares (5,7 %).
  • Mareo subjetivo crónico (4,6 %).
  • Neuritis vestibular (4 %).

Estos son solo algunos de mas frecuentes, aunque también se pueden presentar en el plano cognitivo (confusión, desorientación y dificultad para concentrarse), psicológico (ansiedad, depresión y baja autoestima), auditivo (acúfenos, sensibilidad y audición distorsionada) y muchos más.

Estimulación vestibular en edades tempranas

Muchas veces el diagnóstico de un trastorno vestibular se realiza a edad temprana. En este punto es importante recordar que el sistema nervioso no alcanza su madurez hasta los 12 años, de manera que las terapias y programas aplicados antes pueden ser más exitosos.

Es responsabilidad del pediatra diagnosticar si existe algún tipo de problema con el sistema vestibular, algo que hace en general a través de pruebas de audición, electronistagmografía, potenciales evocados miogénicos vestibulares, posturografía dinámica computarizada o electroneurografía.

En función de los síntomas, el especialista puede utilizar otras pruebas complementarias. Sabemos que la aplicación de estimulación vestibular en niños es eficaz para fomentar su desarrollo motriz, espacial y de equilibrio.

Es importante recordar que la evidencia nos indica que estas terapias son seguras para los niños. Incluso se pueden hacer cuando estos tienen solo un par de meses.

Por supuesto, estudios e investigaciones han demostrado que la estimulación vestibular se puede utilizar en adultos con un alto grado de eficacia.

Actividades de estimulación vestibular

Antes de reseñar algunos ejercicios de estimulación vestibular, primero debes recordar lo que hemos indicado al principio: los programas se aplican después de un diagnóstico y siempre se elaboran de manera personalizada. Esto en caso de que padezcas de un trastorno con síntomas crónicos.

Ejercicios de Cawthorne-Cooksey

Diseñados durante la década de 1940 para soldados con trastornos de equilibrio, se utilizan con frecuencia como tratamiento para el vértigo. Se deben realizar en un lugar seguro, de manera que se reduzcan las posibilidades de golpearse.

Movimientos de cabeza/ojos mientras estás sentado

  • Mira hacia arriba y hacia abajo sin mover la cabeza o el cuerpo.
  • Mira hacia un lado y el otro sin mover la cabeza o el cuerpo.
  • Extiende el brazo con el dedo índice apuntando. Fija la mirada durante unos segundos solo en la punta y luego acercarlo hasta la nariz y extiéndelo de forma repetitiva.
  • Mueve la cabeza en cuatro direcciones con los ojos abiertos.

Movimientos de cabeza/cuerpo mientras estás sentado

  • Coloca un objeto en el suelo, al frente de la silla, e inclínate para recogerlo con la mirada puesta en él.
  • Coloca un objeto en el suelo, a un lado de la silla, e inclínate para recogerlo con la mirada puesta en él.
  • Inclínate hacia adelante con el objeto en la mano y pásalo con movimientos circulares por detrás de las pantorrillas.

Movimientos mientras estás de pie

  • Lanza una pelota de una mano a otra por encima del nivel de los ojos.
  • Siéntate y levántate con los ojos abiertos y luego alterna mientras se mantienen cerrados.
  • Inclínate hacia adelante y lanza una pelota de una mano a otra por detrás de las pantorrillas.

Ejercicios de estabilización de la mirada

Su función es lograr la capacidad de enfoque en un objeto mientras se encuentra estacionario o en movimiento. Ejemplos de algunos de ellos son los siguientes:

  • Coloca dos objetos de tamaño medio separados por 30 centímetros a la altura de los ojos. Enfoca la mirada en uno de ellos durante 30 segundos, luego alterna con el otro (sin mover la cabeza).
  • Coloca un objeto de tamaño medio a la altura de los ojos. Míralo durante 30 segundos y luego cierra los ojos. Gira tu cabeza con lentitud 20 grados al término que sigues enfocándolo de forma imaginaria.
  • Coloca un objeto pequeño a la altura de los ojos. Haz oscilaciones con la cabeza de arriba hacia abajo y hacia los lados mientras mantienes la mirada fija en él.

Puedes hacer variaciones de distancia, posición y tamaño del objeto en función de cómo te sientas cómodo. Repite estos ejercicios entre 4 y 5 veces al día.

Ejercicios de Brandt-Daroff

Se utilizan con frecuencia para tratar el vértigo, la neuritis vestibular e incluso como alivio a los síntomas de la laberintitis. Se pueden realizar en casa sin la mediación de un especialista y consisten en lo siguiente:

  1. Siéntate al borde de la cama con la espalda recta y gira hacia un lado y de forma lenta la cabeza unos 45 grados.
  2. Al hacerlo acuéstate de manera inmediata en el lado opuesto. Es decir, si giraste la cabeza a la derecha te acostarás a la izquierda y viceversa.
  3. Mantén esta postura durante 30 segundos.
  4. Regresa a la posición al borde de la cama y retorna la cabeza a su ángulo natural. Alterna el giro hacia el otro lado para realizar una serie completa.

La estimulación vestibular es eficiente

La evidencia nos indica que estos ejercicios son efectivos y seguros para tratar desordenes vestibulares. La mejoría puede ser hasta de un 90 % si se hacen sesiones diarias durante programas semanales.

Los ejercicios que hemos descrito los puedes realizar en casa sin supervisión. Otros, como la maniobra de Epley o la maniobra de Semont sí requieren la participación de un profesional cualificado. Al menos para reducir las posibilidad de una lesión en el cuello o en las vértebras cervicales.

Ten en cuenta que su efectividad depende de muchos factores, desde emocionales hasta físicos. Puedes complementarlos con una mejora en la dieta, terapia y apoyo psicológico, medicación y otros tratamientos que te indique el médico en función de tu caso.

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