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Qué son las ‘red flags’ y cómo afectan al comienzo de una relación de pareja

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María Alcaraz – ABC

En una relación siempre hay comportamientos y pensamientos que molestan al otro y deben ser aceptados (o no)

Aunque aquello de ‘por ahí no paso’ ha existido siempre, últimamente el término ‘red flags’ parece estar de moda. Pero a lo que se refiere el anglicismo no es más que esas líneas rojas que ponen sobre aviso cuando se está conociendo a alguien y dice algo que ‘chirría’. Más allá de lo anecdótico que rodea el término (hay miles y miles de tweets en los que se mencionan ‘red flags’ en tono de humor: «Red flag: que no le gusten los Simpson», «red flag, que no sepan distinguir cuándo se escribe hay, ahí o ay») cuando dos personas empiezan a conocerse, o tienen ya una relación, empiezan una especie de ‘negociación’ en la que esas líneas rojas se valoran; muchas veces son aceptadas y muchas otras son raíz de discusión.

«Cualquier relación tiene un gran componente de negociación, es decir, un proceso permanente de ajuste mutuo», apunta el psicólogo Rafael San Román, de la app ifeel. Por ello, comenta que se da una situación en la que una persona expone sus necesidades y puntos de vista, sin que por ello se pierdan las necesidades y puntos de vista del otro.

«En toda negociación tenemos que asumir que hay que hacer concesiones, pero también tenemos que tener claros cuáles son nuestros puntos innegociables, es decir, aquellos que no están sujetos a discusión. Estas serían las líneas rojas, más allá de las cuales no estamos dispuestos a que la otra parte gane terreno», explica el profesional. Las ‘red flags’ pueden afectar a cualquier aspecto de una relación. Puede ser desde el cuánto tiempo se considera que hay que pasar juntos a las ideas políticas. Esto último, suele ser una de las líneas rojas más comunes.

¿Y si pensamos diferente?

«Puede ser un problema para muchas personas y para otras no, dependiendo de cómo sea de intensa la diferencia de pensamiento», dice San Román, que añade que también depende de lo importante que sea la ideología para nosotros: si simplemente es un tema que nos resulta indiferente no tiene por qué ser un gran problema. «Hay cosas que en un primer momento nos pueden echar para atrás, y algunas de ellas se pueden ir ajustando con el tiempo; otras denotarán una gran separación entre las personas y al final van a acabar definiendo la falta de encaje entre ellas», indica.

Aun así, comenta el psicólogo que es patente que todos necesitamos tener criterios propios para hacernos una idea de lo apropiada que es una persona para nosotros. «Es inevitable: no podemos evitar analizar consciente e inconscientemente a la persona con la que iniciamos una relación, ya que tenemos que llegar a alguna conclusión», comenta. Aun así, tampoco es bueno ser demasiado rígido, pues esto hace difícil que una persona sea capaz de encajar en un esquema tan exigente. «No creo que sea necesario ir con pies de plomo, la escopeta cargada y el cañón apuntando: no es una actitud muy abierta a la experiencia ni a la complejidad de las relaciones humanas», asegura el profesional. Por ello, insta a no vivir permanentemente a la defensiva y examinando exhaustivamente a todo el mundo para darle el aprobado. Aun así, recuerda la importancia de ser asertivos y maduros y aprender a reconocer cuándo una relación no está funcionando, por el motivo que sea, para tomar medidas.

La línea roja tardía

Una situación que se puede dar es que no aparezca esa ‘red flag’ cuando estamos comenzando una relación, sino cuando está ya está consolidada. «No hay que asustarse. Lo importante, sobre todo si es una línea roja muy roja, es detectarlo, no dejarlo pasar y abordarlo asertivamente y cuidando la comunicación», explica Rafael San Román.

Otra de esas discordancias que pueden aparecer en una pareja son las que tiene que ver con el proyecto de vida. Si una de las partes quiere ir a vivir juntos, casarse y tener hijos y la otra no, y ambas tienen muy clara su posición, es probable que la relación no pueda mantenerse. «Cuando las cosas no son tan extremas hay que comunicarse, exponer claramente al otro qué queremos y examinar juntos cómo de distantes son los puntos de vista», dice el psicólogo. Comenta que conocerse, adaptarse mutuamente y negociar dentro de la relación es esencial. «Si finalmente la combinación de líneas rojas respectivas hace que la relación sea intransitable simplemente hay que ponerle fin y no pasa nada», dice.

Ser conscientes de las concesiones

Asimismo, puede que la persona que termina decidiendo en este tipo de casos luego sienta cómo pesa la decisión sobre la relación. «En las relaciones es muy importante que seamos conscientes de las cesiones y concesiones que hacemos», advierte el profesional. Asegura que algunas de ellas se harán desde la autenticidad, la generosidad y la incondicionalidad, pero la mayoría se hacen -consciente o inconscientemente- con la expectativa de recibir algo en compensación. «Es fundamental distinguir lo que hacemos desde la incondicionalidad y lo que hacemos con la expectativa de que el día de mañana el otro me lo recompense», explica el profesional.

Para terminar, comenta Rafael San Román que es bueno ser consciente de lo que nos gusta y disgusta en una relación y cómo eso puede ir variando con el tiempo o de una relación a otra. «Además, tenemos que conocer estas facetas de nosotros mismos porque es la única manera de poder afirmarnos saludablemente dentro de una relación, en lugar de dejarnos llevar de manera sumisa todo el rato» concluye.

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