Nutrición

Guaraná: los beneficios y propiedades de la fruta ‘mágica’ que ayuda a adelgazar

Guaraná
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Marta Corral El Español

El guaraná tiene muchas propiedades beneficiosas: estimula el organismo de forma natural, disminuye el estrés, aumenta la concentración y ayuda a adelgazar.

Al guaraná se le atribuyen múltiples propiedades saludables que van desde la estimulación a la regulación digestiva pasando por la pérdida de peso o la disminución del estrés, entre otras cualidades que hacen del fruto de la Paullinia cupana todo un superalimento. Este arbusto trepador de la familia de las Sapindaceae es originario de la Amazonia y crece en Bolivia, Paraguay, Perú, Argentina, Brasil, Ecuador, Colombia y Venezuela. Su fruta es rica en vitaminas y estimulantes al contener guaranina, una sustancia muy parecida a la cafeína, y su nombre deriva de la palabra wara’na’, que significa “fruta como los ojos de personas”. Su peculiar aspecto engrandeció la creencia de que era una fruta mágica, envuelta en leyendas y mitos tribales.

Se calcula que la guaranina tiene un efecto excitante cuatro veces más potente que el del café, 10 veces más que el del té y hasta 30 veces más intenso que el del cacao. Por eso, desde la época de aquellos usos medicinales de los pueblos indígenas, el guaraná ha destacado por sus propiedades estimulantes que ayudan a disminuir la sensación de cansancio físico y mental, con una ventaja sobre la cafeína: se libera más lentamente y no resulta tan excitante para el sistema nervioso central. Ayuda con la depresión leve, la falta de motivación y de concentración, la astenia e incluso la fatiga, contribuyendo también a soportar mejor el estrés físico y emocional.

El guaraná cuida del sistema digestivo, especialmente como astringente para el tratamiento de la diarrea; pero también es un diurético eficaz que ayuda a eliminar toxinas y alivia la retención de líquidos. El extracto de su semilla ha demostrado contener una notable capacidad antioxidante que neutraliza la acción de los radicales libres. Algunas investigaciones le atribuyen también un efecto anticoagulante y antiplaquetario, con lo que su consumo previene enfermedades vasculares como trombos, embolias o arterioesclerosis. Además es un aliado perfecto de las dietas de adelgazamiento por sus propiedades tonificantes que alivian el cansancio, su incidencia en el metabolismo de las grasas y muy especialmente por ser una sustancia anorexígena, que disminuye el apetito.

Los riesgos del guaraná

No obstante, a pesar de sus bondades, el guaraná no está indicado para todo tipo de personas. De hecho, en el caso de pacientes crónicos, se recomienda que antes de empezar a tomarlo lo consulten con su médico para evitar posibles interacciones con la medicación. Tampoco está recomendado para las personas alérgicas a la cafeína o sustancias similares, personas con alteraciones cardiovasculares graves o úlceras, niños menores de 12 años y mujeres que se encuentren en el primer trimestre de embarazo.

Como ocurre con todos los excitantes, el guaraná debe consumirse en dosis recomendadas e incluso no consumirse si se padece ansiedad, insomnio, hiperactividad, taquicardia, hipertensión, gastritis nerviosa, colon irritable u otras patologías asociadas al nerviosismo. Conviene consultar con el especialista si se está tomando mediación psiquiátrica o cardíaca. En líneas generales, los expertos recomiendan que su consumo se haga de forma discontinua y controlada, para evitar también una adición poco saludable.

Cómo tomar guaraná

Lo más sencillo para incorporar el guaraná a nuestra dieta es tomarlo en forma de suplemento. Se puede encontrar en herboristerías y tiendas especializadas. Es necesario seguir a rajatabla las recomendaciones del fabricante en cuanto a cantidades de consumo se refiere. Varía dependiendo del formato que hayamos escogido: cápsulas de polvo, cápsulas de extracto seco o polvo para añadir a otros alimentos. También es un ingrediente muy común en la elaboración de barritas energéticas.

Desde la antigüedad, los habitantes de la Amazonia usaban el guaraná para hacer una bebida refrescante que elaboraban machacando las semillas y mezclándolas con agua. Dejaban secar la mezcla formando varas y después rellenaban con un hueso de pescado hasta obtener un polvo que se disolvía en agua o zumo. Una versión de este brebaje ha llegado a nuestros días. De hecho, países como Argentina, Paraguay, Perú o Brasil consumen este refresco con gas hecho a base del extracto de la semilla, agua, edulcorantes, acidulantes y aromas.

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