Nutrición

Elimina el pan blanco de tu dieta para siempre: la cantidad diaria que dispara la mortalidad

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Roberto Méndez El ESPAÑOL

Según un estudio publicado en la revista ‘BMJ’, tomar 350 gramos de cereales refinados al día aumenta el riesgo de muerte un 27% y el cardíaco un 33%.

Los cereales, y entre ellos de forma destacada el pan en España, tienen un lugar privilegiado en todas las pirámides nutricionales. La realidad actual es que este grupo de alimentos llega a representar hasta el 50% de la ingesta calórica diaria en países de todo el mundo, y superando incluso el 70% en aquellas regiones de ingresos bajos y medios, especialmente en África y Asia meridional.

Sin embargo, los granos refinados siguen siendo los preferidos por la mayoría de los consumidores, a pesar de que los granos enteros o integrales son más ricos en fibra, ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales que su alternativa procesada.

Esto, a su vez, es un peligro. Y es que, según un nuevo estudio publicado en The BMJ, una elevada ingesta de granos refinados aumentaría el riesgo de muerte en general, y el riesgo de muerte por enfermedad cardíaca en particular.

En estudios anteriores ya se habría corroborado que los cereales integrales, dada su riqueza en nutrientes, se asociaría con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte en general. Sin embargo, aún no se habría encontrado una relación clara para lo contrario: que los cereales refinados o procesados, en contraposición, aumentarían dichos riesgos de mortalidad.

Para comprobar esa posible y perjudicial relación, los investigadores se propusieron analizar qué beneficios o perjuicios tendría la ingesta tanto de granos refinados como de granos integrales, y del arroz blanco por su parte, con el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o bien con el riesgo de mortalidad general.

Para este trabajo, los investigadores analizaron datos de 137.130 personas participantes en el estudio prospectivo epidemiólogo urbano y rural (PURE), de entre 35 y 70 años de 21 países diferentes, con ingresos bajos, medios y altos. Ninguno de los participantes poseía antecedentes de enfermedad cardíaca.

El arroz blanco se examinó por separado respecto al resto de granos refinados, dado que más del 60% de la población del estudio PURE vive en Asia, donde el arroz es un alimento básico del día a día.

Se tuvieron en cuenta datos como la educación, nivel socieconómico, estilo de vida e historial médico de los participantes al inicio del estudio, y se usaron cuestionarios alimentarios validados para analizar sus ingestas de granos refinados, granos integrales, y arroz blanco por separado, durante los 9,4 años de media que fueron seguidos los participantes.

Tras tener en cuenta posibles factores de confusión, los investigadores detectaron que aquellos con una mayor ingesta de granos refinados (350 gramos o 7 porciones diarias) tenían hasta un 27% más de riesgo de muerte en general, y un 33% más de riesgo de sufrir eventos cardiovasculares graves, en comparación al grupo de consumo más bajo diario (50 gramos o menos de cereales refinados al día).

Por su parte, las altas ingestas de granos refinados también se asociaron con una mayor presión arterial, aunque no hubo relaciones significativas en el caso del consumo de granos integrales ni en el caso del arroz blanco.

Limitaciones del trabajo

Los investigadores son conscientes de las limitaciones del estudio, como el hecho de que se trate de un estudio observacional y no se pueda objetivar una clara causa y efecto. Así mismo, cabe destacar otros factores limitantes como la necesidad de confiar en el recuerdo de los cuestionarios alimentarios, donde muchos voluntarios podrían fallar en sus respuestas.

Aún así, indican, se trata de datos de 21 países repartidos en los cinco contienentes, motivo por el cual fue posible analizar patrones dietéticos generales, dando lugar a resultados sólidos y aplicables a todo el mundo.

Por tanto, sugieren que sus resultados deberían tenerse en cuenta y usarse para fomentar la reducción de la ingesta de productos refinados en general, centrándose en reducir los granos procesados en particular, a la vez que debería promoverse el consumo de cereales integrales por su parte: reducir la cantidad de granos y mejorar su calidad sería esencial para lograr beneficios en la salud general, y reducir el riesgo de muerte por cualquier causa.

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