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La venganza de Ron Klain, jefe de gabinete de Biden que perdió el recuento Bush-Gore hace 20 años

Enrique Lavilla 

Ron Klain es un experimentado asesor político y la persona elegida por Biden como jefe de gabinete del Ala Oeste de la Casa Blanca.

Ronald A. Klain (59 años), nacido en Indianápolis en 1961 y de origen judío, es la persona que ha elegido Joe Biden como jefe de gabinete de la Casa Blanca. Un asesor político miembro del Partido Demócrata que conoce perfectamente los entresijos de la administración después de haber trabajado como jefe de gabinete de dos vicepresidentes: Al Gore (1995-1999) y el propio Biden (2009-2011).

Pero además de asesor político, Klain es abogado. Y tiene una carrera brillante. Se graduó en la facultad de Derecho de Harvard con una calificación de summa cum laude, fue editor de la revista Harvard Law Review y ganó el premio Sears al promedio más alto en 1985. También obtuvo una graduación summa cum laude en la Universidad de Georgetown, donde trabaja como profesor adjunto. Y está casado con Monica Medina, con quien tiene tres hijos.

Qué pasó en Florida

Esta es una película que conocen bien los estadounidenses. Fueron momentos de tensión informativa y de incertidumbre. Las principales cadenas de televisión del país dieron ganador antes de tiempo al gobernador de Texas, el republicano George W. Bush, pero… algo había fallado al contar los votos.

Mucho se habló y se escribió entonces sobre lo ocurrido. La noche del 3 de noviembre del año 2000 los estadounidenses pensaban que ya sabían quién sería el 43 presidente de EEUU pero al día siguiente, la cosa no estaba tan clara. Al Gore, que había llamado a Bush para felicitarle por la victoria, volvió a telefonearle para retractarse. No hubo discurso de derrota por su parte.

Aquello conmocionó a la nación, que nunca había vivido nada semejante. Ocho años después de aquellas polémicas elecciones, la plataforma HBO estrenó un filme en el que retrataba fielmente lo sucedido: Recount (El recuento). En la cinta, un sobresaliente Kevin Spacey interpreta a Ron Klain, que lideró al equipo jurídico de Al Gore en las diferentes demandas que se interpusieron en los tribunales de Florida para exigir un recuento de votos. Un proceso judicial que que llegó hasta el Tribunal Supremo de EEUU.

Las polémicas papeletas mariposa generaron confusión entre los votantes en los comicios del año 2000. No sabían a qué candidato estaban votando

En aquellos comicios el problema estuvo en las denominadas “papeletas mariposa” (papeletas de doble hoja). Desde el Comité Electoral se pensó que lo mejor para que los votantes de avanzada edad pudieran leer los nombres de los candidatos era apostar por un diseño de doble hoja con letras grandes y fácilmente legibles. Y se prefirió esta opción en lugar de colocar los nombres de todos los candidatos con un tamaño de letra más pequeño en una única cartulina.

Sin embargo, fue peor el remedio que la enfermedad. En las “papeletas mariposa” los nombres de los candidatos aparecían enfrentados y aquello produjo confusión entre el electorado de Florida, que no tenía claro a qué candidato estaba votando.

Además, había que perforarlas para que el voto se contabilizara. Pero muchos de los ancianos que acudieron a las urnas en el estado de Florida (un estado donde el electorado de la tercera edad tenía un peso específico) no tenían la fuerza suficiente para realizar los agujeros en las cartulinas. De modo que, a veces, quedaban las hendiduras marcando el nombre del candidato seleccionado, pero no se producía la perforación completa. Y las máquinas que contabilizaban el voto consideraban esas papeletas no perforadas (pero sí marcadas) como votos en blanco o votos nulos.

Los electores salieron a la calle al día siguiente para protestar. Querían votar por Al Gore, pero las “papeletas mariposa” les confundieron y acabaron votando por el ultraderechista Pat Buchanan. El propio Buchanan salió en televisión pocas horas después de las elecciones para reconocer que había recibido votos que no iban dirigidos a él.

Los demócratas acudieron a los tribunales para exigir recuentos en condados que ellos consideraban claves. Los republicanos interpusieron contrademandas. Casi todas las batallas legales se decidieron en favor de los demócratas, que lograron que los tribunales admitieran recuentos a mano, uno por uno, de todas las papeletas. El objetivo era evitar que se produjeran los mismos fallos que en el recuento automático.

El juez Robert Rosenberg analiza con una lupa una papeleta en el condado de Broward, en Florida.

Los partidarios de Bush se manifestaron contra los recuentos, llegando a invadir incluso uno de los centros donde se estaban llevando a cabo los análisis manuales de las papeletas. Lograron incluso que el recuento se detuviera en una de las salas en las que se analizaba minuciosamente cada voto.

El escándalo fue mayúsculo. Y las elecciones presidenciales de aquél año, después de pasar por varias instancias judiciales, se resolvieron en el Tribunal Supremo de EEUU que, por cinco votos contra cuatro, determinó que el republicano George W. Bush había ganado en el estado de Florida al demócrata Al Gore por una diferencia de 537 votos. En consecuencia, los 29 compromisarios del estado (el sistema de elección presidencial de EEUU es indirecto), votaron a favor de Bush ante el Colegio Electoral.

“Con frecuencia la gente me dice que debo de sobreponerme a los comicios del año 2000 y a aquél recuento”, tuiteó Klain en 2019. Y él mismo se respondía a continuación: “No lo he hecho y no creo que lo haga nunca”.

 

En el año 2010 Ron Klain recordó para el New York Times cómo vivió aquél recuento. “Mantuvimos una reunión con los republicanos en la que propusimos que se llevara a cabo un recuento neutral de miles de papeletas que las máquinas habían dejado de contar o habían contabilizado de forma errónea. El equipo de Bush únicamente estaba interesado en saber en qué momento el vicepresidente (Al Gore) iba a concederles la victoria. Darnos por vencidos no estaba en nuestros planes, cuando la mejor información daba a entender (a pesar de los defectos del recuento) que la mayoría de los votantes de Florida habían elegido en sus papeletas a Al Gore frente a George Bush. Algo que mantengo firmemente a día de hoy”.

“Abandoné aquella sala con la terrible sensación de que, en el caso más importante de nuestras vidas, el sistema legal estaba dando tumbos hacia un fracaso colosal. Diez años después, ese sentimiento no ha cambiado”, sentenciaba Klain en las páginas del diario.

Otra oportunidad

Ahora, veinte años después de aquello, Biden ha apostado para coordinar el Ala Oeste de la Casa Blanca por una persona con experiencia, a la que conoce desde la década de los años ochenta y que forma parte del sector progresista de los demócratas.

Según el comunicado de prensa que emitió el pasado 11 de noviembre el equipo del presidente electo de EEUU: “Klain trabajará para construir un equipo diverso y con experiencia y talento para ayudar al presidente electo Biden y a la vicepresidenta electa Harris a enfrentarse a los retos urgentes que debe encarar el país”.

“Ron tiene un valor incalculable para mí después de todos los años que hemos estado trabajando juntos, incluyendo su contribución en el rescate de la economía estadounidense de una de las peores recesiones que hemos vivido como fue la de 2009 y posteriormente su aportación en la crisis sanitaria de salud pública que sobrevino en 2014 (en referencia al brote de ébola). Su profunda y variada experiencia y capacidad para trabajar con personas de todo el espectro político es precisamente lo que necesito en un jefe de gabinete de la Casa Blanca para afrontar este momento de crisis y unificar de nuevo al país”, señalaba Biden en el comunicado.

Ron Klain (i) junto a Joe Biden (d) en una imagen de 2014. Reuters

La elección de Klain convence a todos los sectores dentro del partido demócrata. Antes de que se produjera el anuncio, el flanco más liberal del partido demandaba que los progresistas tuvieran un peso específico en el Ala Oeste de la Casa Blanca. Y el presidente electo recibió presiones para que sus compromisos durante la campaña se materializaran en una administración que fuera “un reflejo del país” incluyendo nombramientos entre su personal de personas de color, estadounidenses L.G.B.T.Q. y otras minorías.

La senadora de Massachusetts, Elizabeth Warren, rival de Biden por la candidatura demócrata en las últimas presidenciales, elogió a Klain en Twitter y señaló que es una “magnífica elección” añadiendo además que “comprende la magnitud de la crisis sanitaria y económica y tiene la experiencia necesaria para liderar en estos momentos a la próxima administración”.

 

La diputada Alexandria Ocasio-Cortez, joven valor dentro del Partido Demócrata, también felicitó a Klain a través de Twitter y nada más conocer su nombramiento señaló que son “buenas noticias y una decisión alentadora”.

 

Veinte años después del fiasco de Florida Ron Klain está ante su gran oportunidad. Vuelve a ser jefe de gabinete, pero esta vez es el jefe de gabinete del presidente de EEUU, el segundo puesto más importante en el Ala Oeste de la Casa Blanca. El reto que tiene por delante es muy complicado: la crisis sanitaria y económica no afecta únicamente al país sino que tiene una dimensión planetaria.

Habrá que ver cómo maneja la coyuntura al frente de la nueva administración. Klain ha sido uno de los mayores críticos de Trump por su gestión de la pandemia, pero ahora será él quien asesore a Biden sobre la estrategia que debe seguir el país para doblegar la curva de contagios en EEUU (que ha llegado a alcanzar picos de 200.000 casos diarios).

La noticia de la inminente llegada de las vacunas contra la Covid es esperanzadora, al igual que lo ha sido su nombramiento. Veinte años después de haber perdido su tren, la gran incógnita es si Biden y Klain estarán a la altura de las circunstancias.

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