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La guerra de vacunas se extiende: los países de la Unión Europea se pelean por el reparto de dosis

El canciller austriaco, Sebastian Kurz
El canciller austriaco, Sebastian Kurz
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Juan Sanhermelando El Español

Bruselas propone endurecer las condiciones de exportación para garantizarse más inyecciones de AstraZeneca.

La guerra de las vacunas entre Reino Unido y Bruselas se extiende también al interior de la Unión Europea. Un total de seis primeros ministros, liderados por el austriaco Sebastian Kurz, denuncian públicamente que las dosis no se están distribuyendo de forma proporcional entre los Estados miembros. Una acusación que ha enfurecido al resto de socios, que replican que los desajustes se deben a errores no forzados de los países que se quejan. La pelea por el reparto interno de inyecciones ha disparado la tensión de cara a la videocumbre de líderes europeos programada para este jueves y viernes.

En el origen del problema está una vez más AstraZeneca. El laboratorio anglosueco apenas entregará 30 millones de dosis a la UE entre enero y marzo, en lugar de los 100 millones prometidos por contrato. Las dificultades continuarán durante el segundo trimestre: de los 180 millones de inyecciones firmadas, AstraZeneca sólo suministrará 70 millones. Unos recortes que han sumido en el caos la campaña de vacunación en la Unión Europea.

“En la escasez de vacunas, el problema ha sido AstraZeneca”, sostiene Sandra Gallina, que en su función de directora de Sanidad en el equipo de Ursula von der Leyen ha sido la responsable de negociar los contratos con los laboratorios. “Teníamos un contrato por 300 millones de dosis distribuidas entre el primer y segundo trimestre. No contar con las vacunas de AstraZeneca ha creado un problema muy grave en toda Europa”, ha explicado Gallina en una comparecencia en la Eurocámara este martes.

La presidenta Ursula von der Leyen ha amenazado con prohibir las exportaciones de vacunas a Reino Unido

Las dificultades, sin embargo, afectan a unos Estados miembros más que a otros. Austria y otros cinco países -Croacia, Lituania, República Checa, Eslovenia y Bulgaria- han escrito una carta a Von der Leyen y al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en la que protestan por su supuesta discriminación. “Los jefes de Estado y de Gobierno acordaron ya en verano de 2020 una distribución justa de la vacuna”, comienza la misiva.

“Sin embargo, las últimas semanas han demostrado que las entregas actuales no se están haciendo en función de la población y que esto va a intensificarse en los próximos meses. Esta situación contradice claramente el objetivo político de la UE: la distribución igual de dosis a todos los Estados miembros. Si la distribución continúa de esta manera, el resultado será un importante trato desigual que debemos evitar. Todos los 450 millones de europeos deben tener la oportunidad de volver a la normalidad para el verano”, concluye la carta.

El equipo de Ursula von der Leyen respondió de inmediato a estas acusaciones. El Ejecutivo comunitario, que ha negociado en nombre de los Veintisiete los contratos de compra centralizada con todos los laboratorios, esgrime que siempre ha propuesto que las dosis se repartan de forma proporcional a la población de cada Estado miembro. Esta es la fórmula que hace que a España le correspondan el 10% de las vacunas previstas en cada contrato.

Reparto proporcional

No obstante, los propios Gobiernos decidieron alejarse de este sistema: los seis países que ahora se quejan decidieron apostar por AstraZeneca y no compraron todas las vacunas que les tocaban de Pfizer-BioNTech, Moderna o Janssen. Por eso ahora tienen dificultades más graves. En contraste, otros Estados miembros adquirieron las dosis sobrantes y gozan ahora de mayor margen de maniobra.

Un policía recibe la vacuna de Astrazeneca.

Según los datos filtrados por el Gobierno austriaco, los más afectados son Lituania (-62% de las vacunas que le corresponden por población), Bulgaria (-59%) y Croacia (-27%); pero también Italia (-8%) o Francia (-4%). Los que compraron las dosis sobrantes son Malta (155% extra), Chipre (42%), Suecia (18%), Alemania (11%), Dinamarca (10%) o España (4%).

“Lo que ha pasado es que ha habido seis Estados miembros que obviamente no encargaron suficientes dosis y pusieron todos los huevos en la misma cesta. La recomendación de la Comisión Europea era claramente comprar diferentes vacunas porque nunca se sabe qué vacuna funcionará o si habrá problemas de fabricación como ahora vemos con AstraZeneca”, explican fuentes diplomáticas.

“Estos seis países rechazaron ejercer todas sus opciones de compra. Algunos sólo apostaron por AstraZeneca porque les pareció más prometedora y porque es barata. El mecanismo de reparto es transparente y justo y funciona bien. Simplemente, algunos Gobiernos han tomado malas decisiones de las que deben culparse a sí mismos y no a los otros”, señalan las fuentes consultadas.

Mecanismo correctivo

También Sandra Gallina, la negociadora de la Comisión, ha relatado que cuando se firmaron los contratos -a finales de 2020- había que garantizar la adquisición de un gran número de dosis (entre 200 y 400 millones) de vacunas que en aquel momento “no existían”. De lo contrario, los laboratorios no estaban interesados en trabajar con la UE. “Para que se firmara el contrato, teníamos que estar seguros de que estas dosis serían compradas por los Estados miembros. Y aquí llega el problema”, ha subrayado.

En primer lugar, cada país debía indicar si quería o no participar en cada contrato. En segundo lugar, los Gobiernos debían decidir si adquirían las dosis que les correspondían en función de la población o menos vacunas. “A finales del año pasado, la tendencia entre muchos Estados miembros era quedarse menos dosis que la prorrata. Tenemos que estar agradecidos a los Estados miembros que decidieron quedarse con las dosis sobrantes porque eso permitió cerrar los contratos”, sostiene Gallina.

El vicepresidente de la Comisión, Maros Sefcovic, durante su rueda de prensa de este martes

“Hubo algunos Estados miembros que basaron su estrategia de vacunación en adquirir AstraZeneca porque había un contrato claro firmado con el volumen de vacunas que se entregaría”, ha admitido el vicepresidente de la Comisión, Maros Sefcovic. Ahora estos países se encuentran en una “situación muy difícil” debido a los incumplimientos del laboratorio anglosueco. Y reclaman algún tipo de mecanismo correctivo para los próximos meses.

Von der Leyen ha pactado con Pfizer-BioNTech adelantar al segundo trimestre la entrega de 10 millones de dosis. Los Gobiernos negocian ahora reservar un tercio de esta cantidad a los países que lo apostaron todo a AstraZeneca y repartir el resto en función de la población, según ha adelantado el periódico Financial Times. Pero Austria podría quedar fuera de esta redistribución por acusar a la UE de un error propio.

Prohibir exportaciones

Por lo demás, el Ejecutivo comunitario propone este miércoles endurecer el mecanismo de control de las exportaciones de vacunas contra la Covid-19 fabricadas en territorio comunitario. El objetivo es bloquear los envíos a aquellos países que, como Reino Unido, producen vacunas pero no exportan ninguna a la UE. Tampoco se permitiría exportar a países con una tasa de inoculaciones superior a la europea. Se trata de aplicar los principios de reciprocidad y proporcionalidad.

El plan cuenta con el apoyo de países como Italia o Francia. Otros, como Bélgica, Holanda, España o los nórdicos, son más reticentes y piden que cualquier prohibición se limite a las farmacéuticas que incumplen su contrato con la UE. Es decir, que se aplique únicamente a AstraZeneca. La Comisión Europea ya ha enviado a este laboratorio una carta de emplazamiento, el primer paso para emprender acciones legales.

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