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Francia lanza un órdago: el acuerdo pos-Brexit debe incluir la pesca

Enrique Serbeto

La UE aprueba las medidas de contingencia para garantizar el transporte aéreo y marítimo el 1 de enero si no hay acuerdo con Londres

El acuerdo sobre las relaciones futuras entre el Reino Unido y la Unión Europea (UE) es posible, a pesar de la premura del tiempo, pero «sigue estando lejos», reconoció ayer la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en un discurso en el Parlamento Europeo. Los temas sobre los que hay más proximidad abren la posibilidad de un pacto en el aspecto regulatorio, puesto que el Reino Unido se habría comprometido al menos a no rebajar los estándares medioambientales, sanitarios o laborales que ya aceptó cuando era miembro de la UE. Sin embargo, el acceso de los barcos europeos a los caladeros de las aguas británicas sigue siendo un escollo por ahora sin solución. La presidenta reconoció que los negociadores británicos habían aceptado asumir garantías legales de que no se socavarían las normas que rigen en la UE, y que las conversaciones sobre lo que sucedería en el futuro si se producen cambios que desembocan en lo que la UE pueda percibir como competencia desleal estaban siendo «fructíferas» y estarían abriendo un camino claro hacia un acuerdo. Fuentes británicas reconocieron que se habían registrado ciertos avances pero que «en asuntos clave seguimos estando muy lejos».

La canciller alemana lo describió también ayer con sus propias palabras: «La Comisión sigue negociando en estas horas, en estos días, hasta el fin de esta semana, para ver si todavía puede haber un acuerdo. Ha habido avances pero no definitivos y creo que debemos ceñirnos a nuestra posición de que un acuerdo sería mejor que ningún acuerdo, pero también estamos preparados para esta opción».

La presidenta de la Comisión reconoció, en efecto, que por lo que respecta a la cuestión de la pesca, «la negociación sigue siendo muy difícil. No cuestionamos la soberanía del Reino Unido en sus propias aguas. Pero pedimos previsibilidad y estabilidad para nuestros pescadores y nuestras pescadoras» de los países que comparten esas aguas desde hace siglos.

«Con toda honestidad -dijo Von der Leyen a los eurodiputados- a veces se siente que no seremos capaces de resolver esta cuestión. Pero debemos seguir intentando encontrar una solución. Y es el único rumbo responsable y correcto».

En secreto

Las negociaciones prosiguen en el más absoluto secreto en Bruselas, en un escenario en el que la Comisión parece apostar por la posibilidad de un acuerdo, aunque sin abandonar los preparativos para el caso de que no lo haya. Ayer mismo se aprobaron las medidas de contingencia para garantizar la movilidad de los transportes aéreos y terrestres entre el Reino Unido y la UE y también las disposiciones para gestionar el trabajo de los pesqueros en la zona en caso de no acuerdo. Naturalmente, todas esas medidas dependen de que el Reino Unido acepte recíprocamente esos mismos principios mínimos, para que no se congele completamente todo el enjambre de interrelaciones de todo tipo que existen entre las dos orillas del Canal.

Según los expertos europeos, lo más imprevisible puede estar ahora en el lado británico, cuando Boris Johnson tenga que pedir a los partidarios acérrimos del Brexit que acepten estas posiciones que exige la UE tanto en las consecuencias económicas de un cambio de regulación, que ellos consideran como «represalias», como en lo que respecta al aceso de los pesqueros europeos a sus aguas, porque lo ven como una cuestión de soberanía.

Por lo que ha podido saberse hasta ahora, en el campo de la pesca el Reino Unido quiere tener el poder de cerrar el acceso de los barcos europeos a sus aguas en todo momento, pero la UE pide que siempre haya un periodo mínimo de tres meses de aviso previo y aún con compensaciones. Londres también quiere que el 60% de lo que capturen los barcos europeos se descargue en puertos británicos y que ningún pesquero comunitario pueda entrar en la zona entre las 6 y 12 millas de las aguas británicas, algo que los pescadores franceses y belgas llevan haciendo tradicionalmente. Francia ha advertido que no aceptará ningún acuerdo que no incluya la pesca.

Por ahora, está prevista una reunión de seguimiento de funcionarios para el viernes. Un portavoz del gobierno del Reino Unido dijo: «Seguimos colaborando con la UE a fin de prepararnos para el final del período de transición», lo que incluye, por supuesto, las medidas para el caso de que no haya acuerdo.

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