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El líder republicano en el Senado de EEUU se harta: “Las mentiras son un cáncer para el partido”

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El Español

Mitch McConnell se refiere a una compañera congresista, pero esta es solo una batalla en la guerra desencadenada con los ‘herederos’ de Trump.

El líder republicano en el Senado de Estados Unidos, Mitch McConnell, ha alzado la voz contra las “mentiras locas” y “conspiraciones” que difunden algunos de sus compañeros conservadores, y que cree que son un “cáncer” para el partido.

No se refería directamente al expresidente Donald Trump pero sí a quienes han alimentado sus teorías y ataques, e incluso han ido más allá. En concreto, a la congresista Marjorie Taylor Greene, seguidora de la teoría conspirativa QAnon.

“Las mentiras locas y las teorías de la conspiración son un cáncer para el partido y nuestro país”, aseguró este lunes McConnell, el republicano de mayor rango en el Legislativo.

“Alguien que sugiere que tal vez ningún avión se estrelló contra el Pentágono el 11 de septiembre, que los horribles tiroteos escolares fueron un montaje y que los Clinton estrellaron el avión de John F. Kennedy Jr. no está viviendo en la realidad”, añadió.

Ejecutar a Pelosi

Greene fue elegida por primera vez en las pasadas elecciones de noviembre y es la republicana que con más vehemencia ha impulsado las teorías conspirativas que ganaron relevancia en el país durante la Presidencia de Trump.

Aunque las posiciones de Greene eran conocidas antes de los comicios, en los últimos días han salido a la luz vídeos y comentarios que han hecho que los demócratas busquen reprimirla o incluso expulsarla del Congreso.

Por ejemplo, Greene dio ‘me gusta’ a un mensaje en redes sociales que sugería ejecutar a la líder demócrata Nancy Pelosi y hostigó a sobrevivientes de la matanza del instituto de Parkland (Florida).

Por descontado, ha sido de las más firmes defensoras de que los demócratas perpetraron un fraude masivo en las elecciones presidenciales contra Trump, con quien ha estado recientemente en contacto y con el que se reunirá pronto en Mar-a-Lago.

En consecuencia, los demócratas dieron este lunes dieron un ultimátum al número 1 republicano en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, para que retire a Greene de los comités a los que ha sido asignada, uno de los castigos más severos para un congresista. McCarthy se ha limitado a decir que mantendrá una conversación con ella.

Guerra en el partido

Algunos demócratas han presentado también una propuesta para expulsar a Greene del Congreso, lo que requeriría del improbable, por ahora, apoyo de dos tercios de la Cámara Baja.

La de Greene, es una de las batallas de la guerra que se libra en el Partido Republicano entre conspiracionistas y aliados de Trump por un lado, y la de miembros más apegados a la tradición del partido por el otro.

Otra de las luchas, es la que están librando los congresistas más próximos a Trump para expulsar del liderazgo del partido a la actual número 3 en la Cámara Baja, Liz Cheney, que apoyó el impeachment contra el expresidente por el asalto al Capitolio.

Cheney, hija del exvicepresidente Dick Cheney (2001-2009), recibió también el apoyo de McConnell, que dijo que la congresista “es una líder con profundas convicciones y el coraje para actuar en consecuencia”.

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