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China y Rusia hacen real la pesadilla de James Bond: construirán juntos una base espacial en la luna

Base lunar de Rusia y China
Base lunar de Rusia y China

El Español

Los dos se comprometen a “cooperar en la creación de la base lunar con acceso abierto a todos los países interesados y socios internacionales”.

Después de que en el último mes, tres misiones distintas hayan llegado a Marte, ahora el objeto de deseo es un astro más cercano: la luna. China y Rusia han dado los primeros pasos para la construcción de una base espacial lunar, en un movimiento que amplia la cooperación entre los dos países en el espacio. La ‘Estación Científica Lunar Internacional’ competirá con la base permanente Gateway que la NASA lleva planeando hace tiempo.

Los dos países han firmado un memorando en el que el director general de Roscosmos, Agencia Espacial Federal Rusa, Dmitri Rogozin, y el director de la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA), Zhang Kejian, se comprometen a “cooperar en la creación de la base lunar con acceso abierto a todos los países interesados y socios internacionales”. El objetivo de Rusia y China será el de “fortalecer la interacción en materia de investigaciones científicas y promover el estudio y uso del espacio con fines pacíficos en provecho de toda la humanidad”.

El acuerdo llega después de que Roscosmos rechazara formar parte del programa lunar estadounidense Artemisa, a mediados de 2020,  que contempla el retorno del ser humano a la luna en 2024, debido a que este programa se había convertido en un “gran proyecto político”.

China y Rusia, unidos en un proyecto espacial común, dejando a un lado a Estados Unidos, en un argumento que podría ser digno de una película de James Bond, que ya en 1979 se adentraba en la trama espacial con Moonraker. En la película, el 007 tiene como misión encontrar un transbordador espacial norteamericanao que los británicos parecen haber perdido pero que, en realidad, alguien ha robado  en pleno vuelo, para evitar conflictos internacionales.

Ahora, chinos y rusos se unen para hacer frente a la privatización y explotación comercial de la luna, como propuso el pasado año el entonces presidente de EEUU, Donald Trump. Rusia, el primer país en enviar un hombre al espacio en 1961, planea lanzar una misión tripulada con rumbo a la Luna a partir de 2031.

China protagonizó en diciembre pasado un hito histórico cuando la sonda Chang’e 5 alunizó en la cara visible de la luna, emulando la hazaña de la Chang’e 4, que se posó en la cara oculta en enero de 2019.

No hay muchos detalles de momento, sobre la base espacial. Se sabe que estará ubicada en la superficie de la luna o en órbita, con capacidades para una “operación autónoma a largo plazo”. Participará en una variedad de actividades de investigación, incluida la “exploración y utilización de la luna”.

Se trata de “un complejo de instalaciones de investigación experimental creadas en la superficie y/o en la órbita de la Luna” y, además de experimentos científicos, plantean la posibilidad de tener una presencia humana permanente en la luna a largo plazo.  El anuncio tampoco ha fijado una fecha para la conclusión de la estación.

Este anuncio ocurre en momentos en que Rusia parece estar a la zaga de los numerosos proyectos espaciales de otros Estados o empresas privadas. El año pasado, Rusia perdió su monopolio de los vuelos tripulados hacia la Estación Espacial Internacional tras la primera misión de este tipo realizada con éxito por la empresa estadounidense Space X. Por su parte, la CNSA subrayó que su objetivo será “fomentar la exploración pacífica y la utilización del espacio por toda la humanidad”.

Aunque se beneficia de una muy amplia experiencia, que data de la era soviética, el sector espacial ruso enfrenta dificultades para innovar, así como problemas de financiación y otros vinculados a la corrupción. De concretarse, este nuevo proyecto lunar podría reimpulsar a Moscú en la carrera espacial con el apoyo de un socio que no oculta sus ambiciones enormes en este ámbito.

A mediados de febrero, China puso su sonda “Tianwen-1” en órbita alrededor de Marte, una novedad para este país, concretada casi siete meses después del lanzamiento realizado en julio. En diciembre, también informó que recogió muestras del suelo lunar, en una primera misión de esta características en más de 40 años.

Por su parte, Estados Unidos, país con el que Rusia mantiene una buena colaboración en el sector espacial, logró con éxito a fines de febrero posar un quinto ‘rover’ en la superficie de Marte.

Bajo la administración del expresidente Donald Trump, Washington había anunciado el regreso estadounidense a la Luna para 2024, en el marco del programa Artemisa, pero su sucesor, Joe Biden, aún no ha anunciado sus prioridades en lo que concierne a la exploración espacial.

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