Literatura

Resuelto el misterio del manuscrito del poema «Donde habite el olvido», de Luis Cernuda

Inés Martín Rodrigo

La Biblioteca Nacional de España compra en subasta, por 3.600 euros, la pieza que faltaba del borrador del libro del poeta

En el año 2003, la Residencia de Estudiantes publicó, en edición a cargo de Antonio Jiménez Millán, el facsímil de «Donde habite el olvido», libro que contiene algunos de los poemas más hermosos escritos por Luis Cernuda. Aquella edición, que se realizó en colaboración con el Centro Cultural de la Generación del 27, en Málaga, donde se conserva el manuscrito, reproducía las diferentes versiones conservadas de algunos poemas, al lado de sus respectivas transcripciones. Pero ese facsímil se publicó incompleto. Faltaba una pieza clave: los versos que dan título a la obra. Un par de hojas que, extrañamente, desaparecieron del manuscrito que, en su día, custodió el escritor y crítico literario José Luis Cano, gran valedor de

 Cernuda en España cuando éste puso rumbo al exilio mexicano.

«O Cano regaló esas hojas, o alguien se apropió de ellas indebidamente antes de su entrega al Centro Cultural de la Generación del 27», explica a ABC Antonio Rivero Taravillo, biógrafo del poeta. Durante años, especialistas y admiradores de Cernuda, además de empedernidos bibliófilos, llevaron a cabo una infructuosa búsqueda que terminó el pasado 22 de julio, en plena pandemia, cuando el manuscrito salió a la venta en un discreto lote en la casa de subastas Balclis. El periodista cultural Víctor Fernández le dijo en aquel momento a Rivero Taravillo que la pieza «había estado en manos de Luis Maristany, estudioso de Cernuda y corresponsable, con Derek Harris, de sus ‘Obras Completas’». Pero nunca se ha llegado a confirmar.

El caso es que, aquel día, hubo treinta pujas y, finalmente, el manuscrito se adjudicó a un comprador que pagó por él 3.600 euros -el precio de salida eran 3.000-. La identidad del mismo no trascendió entonces y, de hecho, ha permanecido oculta… hasta ayer. La Biblioteca Nacional de España (BNE) hizo pública, a media mañana, la donación, por parte de su Fundación de Amigos, del manuscrito de «Donde habite el olvido», «uno de los poemas más emblemáticos de la Generación del 27».

Según el comunicado de la BNE, la Fundación lo adquirió «en una subasta celebrada el pasado julio en Barcelona, tras haber ejercido el Estado su derecho de tanteo», aunque nada se dice del precio que pagó por él. «Gracias a los amigos de la Fundación podemos hacer estas adquisiciones», dijo a este periódico Ana Santos Aramburo, directora de la institución, poco después de que saltara la noticia.

Un texto en prosa

El autógrafo de Cernuda, un valioso tesoro para los fondos de la BNE -sólo cuenta con una carta del poeta a Mathilde Pomès y con el poema «Oda a George O’Brien», de 1928- se compone de dos hojas de tamaño cuartilla, escritas con tinta azul. Una de ellas presenta numerosas tachaduras y correcciones, y en la otra aparece el poema algo más limpio. El misterio, sin embargo, se encuentra en el reverso de ambas, donde puede leerse, con facilidad, otro texto, también manuscrito, de Cernuda, pero en prosa, en cuyo margen superior derecho figura el número 81. Esto hace pensar, según la BNE, «que formaría parte de una obra más extensa y que, por ahora, no ha sido identificada». Rivero Taravillo explica que se trata de «una prosa ensayística que no se corresponde con ninguna obra conocida de Cernuda».

                                                                                         El reverso de las dos hojas del manuscrito de Cernuda, con un texto en prosa

El biógrafo del poeta cree que «debe de estar relacionada con los libros que en 1932 y 1934 Cernuda tradujo para ganar algún dinero y de los que luego se desentendió». En la página «se habla de teatro, y Cernuda tradujo en esos años a Mérimée y una monografía sobre Molière», por lo que «pudo haber sido parte de una de esas traducciones o de un texto que copiara». Rivero Taradillo destaca, además, cómo, «a diferencia del poema, sólo hay en ella una insignificante corrección, como si el texto fuera escrito, o traducido, de corrido». Y es que Cernuda «corregía minuciosamente» y «revisaba a conciencia», en palabras de su biógrafo.

                                                                                                                 Luis Cernuda y Serafín Fernández Ferro

El poeta escribió «Donde habite el olvido» en 1932 y se lo dedicó a Serafín Fernández Ferro, uno de sus dos grandes amores. El otro, según Rivero Taravillo, fue Salvador Alighieri. «Por Serafín sintió un amor turbulento. Lo estuvo recordando, y soñando con él, hasta muchos años más tarde. Y es curioso que ambos vivieran al final de sus vidas en la Ciudad de México, y que allí murieran no sabemos si, quizás, sin reencontrarse. Cernuda tuvo especial interés en que viera la luz ‘Donde habite el olvido’, que lo hizo con una S a modo de serpiente en la cubierta, aludiendo así al nombre de Serafín».

Serafín Fernández Ferro, retratado por Ramón Gaya

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