Literatura

El cuerpo humano, diseccionado por 14 fotógrafos de Magnum

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Natividad Pulido

La Fundación Canal abre hoy una exposición con más de 130 imágenes de la mítica agencia.

El cuerpo es uno de los temas estrella en la Historia del Arte. Ya en el Paleolítico alguien esculpió la célebre «Venus de Willendorf» luciendo sus curvas. Desde la Antigüedad clásica hasta los estudios anatómicos de Leonardo y el «David» de Miguel Ángel (el cuerpo perfecto por excelencia), o la carne trémula pintada por Francis Bacon y Lucian Freud, los artistas siempre han sentido una gran fascinación por la figura humana y sus insondables misterios.

El impresionante archivo de la Agencia Magnum daría para hacer infinitas exposiciones temáticas. La Fundación Canal de Madrid abre hoy, tras varios retrasos por culpa de la pandemia y los cierres perimetrales en la capital, «Magnum. El cuerpo observado», muestra organizada junto con

Magnum Photos y Sainsbury Centre. Podrá visitarse, hasta el 28 de marzo de 2021, tanto presencialmente (en la sala de exposiciones de Mateo Inurria, 2), como online, a través de un site que permite hacer un recorrido virtual en 3D por la muestra.

Un hombre admira «”Doc” Kelso durmiendo» (2008), de Tim Hetherington

Pero son también infinitas las posibilidades de acercarse al cuerpo humano, como demuestran los trabajos de los catorce fotógrafos seleccionados, de quienes se exhiben más de 130 fotografías, tomadas desde la década de 1930 hasta la actualidad. Todos ellos se enfrentan a un mismo tema desde puntos de vista muy dispares (la identidad, la intimidad y la sexualidad, los rituales, el voyeurismo…) y con técnicas y estilos diferentes. La exposición, comisariada por Monserrat Pis y Emily Graham, arranca con Tim Hetherington (Birkenhead, Reino Unido, 1970-Misurata, Libia, 2011), periodista, cineasta y defensor de los derechos humanos. Se exhiben tres de las once fotos de su serie «Los soldados durmientes». En ella aborda la otra cara de la guerra, su dimensión más humana. Explica Monserrat Pis que entre 2008 y 2010 el fotógrafo viajó a Afganistán empotrado con soldados norteamericanos y retrató cómo vivían lejos de sus casas y sus familias y los lazos afectivos que se creaban entre ellos. Las imágenes forman parte del libro «Infiel», palabra que se tatuaron todos ellos.

Inquietantes fotografías de Antoine D’Agata cuelgan en la muestra

En las antípodas se halla el trabajo de Antoine D’Agata (Marsella, 1961), que «entiende la fotografía como militancia» y que no duda en sumergirse él mismo en los submundos de la prostitución y la droga en ciudades como Bangkok o Bombay para explorar los límites, incluso a través de su propio cuerpo. «Para D’Agata –dice la comisaria–, la fotografía es un ancla que le permite el camino de vuelta de esa oscuridad que tanto le fascina». La británica Olivia Arthur (Londres, 1980) ha tenido fuertes vínculos con la India. En 2016 asumió un proyecto para explorar la sexualidad de la comunidad queer en Bombay, «su valentía y resistencia». En la India, la homosexualidad era un delito hasta 2018. Dos de esas imágenes fueron censuradas.

Agata. París, 2017

Otra mujer, la belga Bieke Depoorter (Cortrique, 1986), es la más joven en ingresar en Magnum, con solo 26 años. En su caso se exhiben instantáneas de un proyecto al que se invitó a varios fotógrafos de la agencia: «retratar» París en dos semanas. En un club de estriptis conoció a Agata, que trabajaba allí. Conectaron desde el principio y las imágenes son fruto de un trabajo entre ambas. Por su parte, el norteamericano Alec Soth (Mineápolis, 1969) está presente con una de sus series más icónicas: «Niágara». En su día era un destino elegido por muchos recién casados para pasar la luna de miel. Pero la cámara de Soth retrata, con cierta nostalgia y melancolía, momentos de intimidad de las parejas en sórdidos y decadentes moteles de la zona.

Sesión fotográfica para Funeral de la Mafia. Queens, Nueva York, EE.UU. (2005)

Otra cara bien distinta de la sociedad norteamericana es la que ofrece Bruce Gilden (Nueva York, 1946) en un proyecto para «Fashion Magazine»: los siete pecados capitales de la moda. Para la envidia, explica la comisaria, escogió un retrato que hizo por azar: una anciana mirando a una modelo que pasea por las calles de Manhattan. Del brasileño Miguel Rio Branco (nació en Las Palmas de Gran de Canaria en 1946) se han seleccionado, explica Monserrat Pis, imágenes muy físicas y matéricas, como la espalda tatuada de un hombre en un club de boxeo: «Es deudor de su formación pictórica (el color y la textura) y cinematográfica (los encuadres)». Alessandra Sanguinetti (Nueva York, 1958) vuelve la mirada a sus orígenes argentinos y explora el paso de la infancia a la adolescencia y de ésta a la madurez en la serie «Las aventuras de Guille y Belinda», dos primas a las que conoció cuando visitaba la granja de su abuela. Con ella se cierra una primera parte de la exposición: todas son fotografías en color. El resto, en blanco y negro.

Grace Kelly y Philippe Halsman, 1955

Philippe Halsman (Riga, Letonia, 1906-Nueva York, 1979), autor de más de cien portadas para la revista «Life», es especialmente conocido por sus fotografías de célebres personajes saltando. Icónica, la de Dalí suspendido en el aire junto a una silla, tres gatos, un cuadro y chorros de agua. Cuenta la comisaria que para tomar esa foto se necesitaron cinco horas, 26 intentos y «muchos lanzamientos de gatos». Halsman y Dalí colaboraron durante 37 años. La idea de poner a saltar a sus retratados (Marilyn Monroe, Ava Gardner, Grace Kelly, Audrey Hepburn, los duques de Windsor sin zapatos…) se le ocurrió tras una sesión de fotos. Creía Halsman que cuando uno salta es incapaz de mantener su máscara. Llamó a este curioso proyecto «Saltología».

Susan Meiselas (Baltimore, 1948) pasó en los 70 tres veranos documentando una realidad: las ferias ambulantes y los espectáculos de estriptis en distintas zonas de Estados Unidos. Aborda en sus imágenes temas como el voyeurismo y el poder. La española Cristina García Rodero (Puertollano, 1949) ocupa una sala propia de la exposición. En ella cuelgan instantáneas de su serie «España oculta», en la que trabajó durante tres décadas y que dio como fruto un libro del mismo título, publicado en 1989. En esa serie investiga y documenta las tradiciones populares de nuestro país. Para la muestra se han seleccionado fotografías de distintos rincones de Galicia: personas vivas sacadas en procesión en ataúdes, escenas de carnaval… Se incluye una de las imágenes favoritas de García Rodero, «El alma dormida»: una niña salta en un cementerio.

La exposición se cierra en la galería abovedada con tres grandes fotógrafos. Eve Arnold (Filadelfia, 1912-Londres, 2012), una de las primeras mujeres que entraron en Magnum, recibió en 1959 un encargo para «Life»: acompañar dos meses a la estrella de Hollywood Joan Crawford en su día a día. No solo retrata su cara más glamourosa e inaccesible, explica la comisaria, sino también el sufrimiento y el sacrificio que había detrás de ella: en una imagen aparece con toda la cara vendada y aplicándose hielo. «Es un reportaje crudo, descarnado, pero también muy honesto».

«Mujer cebra» (1942), una de las fotografías de Werner Bischof con las que se cierra la exposición

De Herbert List (Hamburgo, 1903-Múnich, 1975) se ha escogido un material íntimo y poco conocido. En los años 30 y 40 viajó por el sur de Europa e hizo fotografías en las que vinculaba el cuerpo humano desnudo con la escultura clásica. Una fascinación por el mito de Pigmalión, según la comisaria. List no quiso publicar en vida las imágenes por miedo a la censura y las guardó en la que él llamaba su «caja venenosa». La exposición se cierra con Werner Bischof (Zúrich, 1916-Trujillo, Perú, 1954) y sus cuerpos fragmentados que semejan objetos en los que el fotógrafo plasmó sus impecables juegos de luces y sombras.

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