Literatura

Chuck Palahniuk: «Del asalto al Capitolio surgirán los líderes millennials»

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David MoránABC

El autor de ‘El club de la lucha’ regresa con ‘El día del ajuste’, una sátira salvaje y distópica sobre la actualidad estadounidense

«Se colaban de puntillas en los recintos de poder. Edificios majestuosos erigidos con su sudor y a los que llevaban demasiado tiempo mandando a sus delegados. Llegaban para ver con sus propios ojos el noble entorno donde sus vidas o bien empezarían, o bien terminaría». Y luego, unas cuantas párrafos más allá: «Cerraron los ojos para imaginarse mejor los altos ventanales del Capitolio o de los tribunales hechos añicos». Esto no lo deben enseñar en esos talleres de literatura creativa que frecuenta desde hace décadas. O quizá sí, por más que cueste imaginarse a Tom Spanbauer teorizando sobre turbas enfurecidas, orejas cercenadas y, en fin, sanguinarios ajustes de cuentas por la falsa promesa de un bienestar escamoteado.

El caso es

que, con talleres o sin ellos, Chuck Palahniuk (Washington, 1962), el mismo que ya destiló la furia nihilista de la llamada generación X en la salvaje y brutal ‘El Club de la Lucha’, reaparece ahora con ‘El día del ajuste’ (Literatura Random House), delirante sátira que, entre muchas otras cosas, anticipó el asalto al Capitolio dos años antes de que ocurriera y retrató un país (el suyo, claro) al borde a un ataque de nervios. «El día del asalto me llamaron de la editorial para decirme: «Tu libro está en la televisión”», recordaba ayer el escritor estadounidense en una conversación a través de Zoom. Y, en efecto, ahí estaba ‘El día del ajuste’. Literalmente. «Las imágenes eran como las que salen en el libro. Me gustaría decir que fui como un catalizador, pero eso sería demasiado», relativiza el autor.

He aquí, pues, unos Estados-Cada-Vez-Más-Desunidos que planean librarse del excedente de jóvenes precarios pero con aspiraciones con una nueva guerra en Oriente Medio, y he aquí también un manifiesto clandestino que invita al alzamiento popular y a la concienzuda purga de las élites previa obtención de un trofeo en forma de oreja cercenada. Un libro que su editor de toda la vida rechazó publicar en Estados Unidos y con el que el autor de ‘Snuff’ reconoce haber intentado escribir «una novela que resolviera todas las discusiones políticas que inundaban el país». «En cierto modo, las peleas políticas me recuerdan a las peleas de mis padres; llega un punto en que son tan desagradables que no entiendo como luego esperan que la gente se comporte», sostiene.

Estado balcanizado

 

Sátiro oficial de la literatura americana y provocador a jornada completa, a Palahniuk sólo le faltaba sentarse a fabular con «el tipo de estado balcanizado que parece que la gente quiere». «Es una fantasía que mucha gente tiene en Estados Unidos», añade. El resultado es un delirio articulado a través de Gayasia, Negrotopía y Caucasia, tres estados-nación erigidos desde las preferencias sexuales y raciales. Una nueva vuelta de tuerca, aún más extrema y retorcida, al generoso catálogo de disfunciones y perversiones que ha alimentado en las últimas tres décadas y tras la que se esconde una atinada radiografía de los tiempos que corren. «La tensión en mi país lleva existiendo desde que se confinó a la gente. Llegó la primera y, con el calor y el confinamiento, la gente empezó a volverse loca», ejemplifica.

A escala política, sin embargo la cosa viene de aún más lejos y, asegura, tiene que ver con el envejecimiento de las élites políticas y sociales. «Los baby boomers no quieren pasar el poder a la siguiente generación, y por eso hay tantos problemas. Son una generación y una clase política muy egoísta», sostiene. De ahí que, preguntado sobre los sucesos del 6 de enero, considere que en momentos así es «donde aparecen los líderes del futuro». «Lo que vimos fue una especie de prueba de donde surgirán los líderes millennials. Es un lugar de formación en el que la gente joven se entrena para ocupar los puestos políticos», abunda.

Un tema que podría dar para un sesudo ensayo pero que Palahniuk, especializado en exprimir a conciencia la brutalidad del absurdo, prefiere abordar desde la emotividad de la novela. «No son los libros polémicos los que hacen que la gente cambie de opinión, sino los libros con personajes empáticos. ‘La cabaña del tío Tom’, ‘El diario de Ana Frank’, ‘Matar a un ruiseñor’… Son libros que conectan con las emociones y con una influencia enorme».

Mejor esto, en cualquier caso, que caer rendido ante los bostezos de la política institucional. «Estoy tan resignado que me da un poco igual quién esté en la Casa Blanca. Quién sea que esté no puede hacer mucho daño, pero puede ser muy aburrido. Pasé cuatro años ignorando a Donald Trump y creo que seguiré otros cuatro ignorando a Joe Biden». Un frase definitiva y definitoria para alguien que escribe como poseído por el espíritu de Generation X. «Billy Idol decía que en el punk cada canción es alta y ruidosa y acaba como si saltara por el precipicio, y así es como yo empecé a escribir«, confiesa.

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