La Cocinita

Cómo quitar la piel de los garbanzos fácilmente: truco de cocina para conseguir un hummus muy cremoso y digestiones más ligeras

Garbanzos
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DirectoalPaladar

La piel que recubre a los garbanzos y otras legumbres es una de las causantes de que a veces su digestión resulte menos placentera de lo deseado. Además, alarga los tiempos de cocción y puede dejar texturas poco agradables en preparaciones como el hummus o cremas, por eso siempre es buena idea invertir un poco de tiempo en retirarla. Y, por suerte, hay un sistema que nos ayudará a pelar los garbanzos más fácilmente.

Este sencillo método lo descubrimos en la página de America’s Test Kitchen, donde recogían el truco del cocinero Yotam Ottolenghi.

Aseguran que se puede aplicar tanto a los garbanzos secos como a los que venden ya cocidos; en nuestro caso hemos empleado la segunda opción, por la comodidad de recurrir siempre a uno de estos tarros en la despensa, pues nos ahorra mucho tiempo cuando no hemos planificado lo suficiente alguna comida.

El elemento clave en este truco es el bicarbonato sódico. Al añadir esta sustancia a los garbanzos secos que han estado a remojo, una vez enjuagados, crea unas condiciones durante la cocción que debilita la piel, facilitando su separación y desintegración.

Cómo pelar los garbanzos

Con los garbanzos ya cocidos se puede conseguir un resultado similar. Primero hay que enjuagarlos y escurrirlos bien con agua. Colocarlos en un recipiente apto para microondas y mezclarlos con una cucharadita de bicarbonato por cada 200 g de legumbre cocida. Después tenemos que calentarlos un poco en el microondas hasta que los garbanzos estén tibios, y remover.

A contiuación, llenamos un recipiente de agua caliente y añadimos los garbanzos. Usando las manos, removemos bien las legumbres frotando unos con otros, con suavidad para no romperlos demasiado. Poco a poco irán apareciendo las pieles flotando en el agua.

Procedimiento

Después los escurrimos sobre un colador, con cuidado, para desechar las pieles desprendidas. Volvemos a llenar con agua y repetimos el proceso una o dos veces, hasta que no salgan prácticamente más pieles y el agua quede limpia. Y solo queda usarlos en la receta deseada.

Puede que se nos queden algunos garbanzos sin pelar, aunque en nuestra experiencia casi todas las pieles se desprenden durante el proceso, y las que no lo hacen quedan bien a la vista para poder ser retiradas manualmente. Depende además un poco de la variedad de legumbre y su punto de cocción; con la práctica se le pilla mejor el tranquillo.

Este pequeño paso disfrazado de truco de cocina no tiene ninguna dificultad, pero resulta realmente efectivo. Sin duda, mucho más cómodo y rápido que ir pelando los garbanzos uno a uno.

 

 

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