Interesante y curioso

Un vídeo inédito de don Juan Carlos y doña Sofía muestra su afecto y sintonía

Un usuario de redes localiza y difunde un llamativo fragmento grabado en la Nochebuena de 1980 en La Zarzuela, con unos gestos recíprocos de los Reyes Eméritos muy impactantes.

Apenas nada se sabe de la Casa Real, salvo el exitoso mensaje de Nochebuena de Felipe VI que, con 10.7 millones de televidentes pese al boicot de cadenas con la vasca ETB o la catalana TV3,  batió su récord histórico de audiencia.

A partir de ahí, silencio absoluto, sin agendas formales de los miembros de la Casa Real que impiden conocer cómo han celebrado la Navidad más complicada por la pandemia, las tensiones políticas y los problemas de don Juan Carlos, el único paradójicamente del que se sabe el destino exacto: un hotel en los Emiratos Árabes.

De los Reyes se cree que pasaron la Nochebuena con una parte de la familia de doña Letizia, los Rocasolano. Y se intuye que la comida de Navidad se dedicó a doña Sofía. Pero no hay confirmación oficial de nada. Ni obligación institucional de hacerlo: las actividades privadas de la Casa Real gozan del mismo derecho a la intimidad que la de cualquier otra familia.

Pero en ese contexto, aún llaman más la atención las contadas novedades que o bien permitan saber la temperatura de las relaciones personales en la primera familia de España o bien apelen a los viejos tiempos, aquellos donde no existían sombras ni nubes y solo se hablaba de los Reyes para destacar sus éxitos.

Es ahí donde cobra importancia un impactante documento gráfico rescatado por un ciudadano anónimo de cuya existencia no había constancia conocida: se trata de una escena protagonizada por don Juan Carlos y doña Sofía en la Nochebuena de 1980, en las instalaciones de Zarzuela, y muestra el afecto y complicidad que ambos mantenían entonces, hoy probablemente rotos o enfriados.

Aquellos días de rosas pasaron y, a día de hoy, la dedicación y localización exacta de doña Sofía es una incógnita, aunque fuentes próximas a Palacio sugieren a ESdiario que está pasando unas Navidades tranquilas, probablemente junto a su hermana, la Princesa Irene.

El caso es que, desde que presidiera el 25 de noviembre la entrega del Premio de Poesía Iberoamericana, no se ha sabido nada de la Reina Emérita que sigue gozando de enorme prestigio y popularidad.

Algo que, con matices, también logra su hijo pese a la ofensiva política en su contra: todos los sondeos publicados en las últimas fechas, desde el del CIS hasta el de institutos privados de análisis de la opinión pública, le dan una nota inalcanzable para el resto de cargos públicos y demuestran que la Corona no es un problema, precisamente, para la ciudadanía.

Lo resumió hace escasos días uno de los mayores especialistas en demoscopia, el responsable de GAD3, Narciso Michavila, con una elocuente frase: “No se está dirimiendo entre modelos de Estado, sino entre liderazgos personales. Y ahí Felipe VI le gana de calle a Iglesias“.

¿Y después de la Navidad?

La gran pregunta es qué ocurrirá tras las fiestas e, incluso, el 6 de enero, uno de los actos emblemáticos del Jefe del Estado que, para celebrar la Pascua militar, condecora a los militares reconocidos cada año ante la atenta mirada de la cúpula de mandos y, tal vez, del presidente del Gobierno.

Nada ha trascendido de qué puede decir ahí, aunque no se esperan grandes sorpresas ni mucho menos reproches a nadie. No al Gobierno, desde luego. Pero tampoco a su padre que, según fuentes de su entorno, sigue acariciando la idea de volver en cuanto sea posible.

Si en enero se despeja su camino judicial, con el archivo desde el Tribunal Supremo de las investigaciones que le acechan, intentará regresar a España “para llevar una vida tranquila y discreta”, insisten.

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