Interesante y curioso

Sánchez y Aragonés: “diálogo de besugos” con mucho cuento chino

Moncloa tiene la carpeta llena de propuestas para seducir a la Generalitat, pero está condenada al fracaso: el nacionalismo quiere el todo y no se puede permitir claudicar.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el flamante presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonés, se preparan para el diálogo. Atrás queda el Sánchez del “no es no”, mutado en esta nueva etapa en el “campeón del diálogo”.

La pasada semana hablaron por teléfono nada menos que 40 minutos y se emplazaron para seguir “dialogando” en persona, en el Palacio de la Moncloa, en este mes de junio. El enunciado, a priori, suena bien. ¿Qué hay de malo en que dos dirigentes políticos de ideologías divergentes se sienten a tratar de acordar iniciativas políticas?

Sin embargo, si hacemos el ejercicio de repasar con los equipos de ambos los temas que llevan cada uno de ellos en el portfolio la conclusión a la que llegamos inevitablemente es que nos disponemos a asistir a un auténtico “diálogo de besugos” que difícilmente puede llegar a buen puerto.

Para muestra, un botón: está el Gobierno abrasándose ante la opinión pública por tratar de defender el indulto a los condenados por el 1-O; intenta -con escaso éxito hasta el momento- hacer su particular “pedagogía” y reeditar a su manera el “Paz, piedad, perdón” del expresidente de la República, Manuel Azaña. Pero eso, a Pere Aragonés y su equipo, poco menos que les resbala. Sánchez les habla de indultos, pero ellos invocan la amnistía… y lo demás, para ellos, son cuentos chinos.

Algo parecido ocurre en el apartado económico. Sánchez y su gabinete estudian ofertas para “cautivar” al equipo de Aragonés con propuestas y acciones para dar un impulso a la más que alicaída economía catalana, a cuenta, entre otras fuentes, del dinero que fluirá cual maná desde el corazón de esa Europa que reitera que ni reconoce ni reconocerá a Cataluña como nación.

El uno y el otro son conscientes de todo ello antes incluso de sentarse a hablar ¿De que estamos hablando nosotros? ¿De diálogo de besugos? ¿De cuentos chinos?

Pero Aragonés quiere otra cosa: gestión, recaudación, liquidación e inspección de los tributos. Lo quiere todo: quiere la Agencia Tributaria Catalana que en su día anuló el Tribunal Constitucional. Y lo demás… ¡cuentos chinos!

Sánchez está pensando en seguir dotando y mejorando las infraestructuras catalanas y lleva en su carpeta la ampliación del aeropuerto de El Prat (Barcelona), un gran proyecto que contempla la construcción de una tercera pista en medio de una reserva natural, impulsado por el Presidente de AENA, Maurici Lucena, uno de los peones del PSC con los que Sánchez ha salpicado todo el tablero del ajedrez antes de iniciar la partida de diálogo con Cataluña.

La Generalitat lo quiere todo

Pero el presidente de la Generalitat lo que quiere es gestionar en exclusiva el Aeropuerto de El Prat. Para él, todo lo demás son, de nuevo, cuentos chinos. Aragonés dice que quiere referéndum ”pactado” por la independencia de Cataluña y Sánchez habla de Constitución, de reforma estatutaria y de nuevas ampliaciones competenciales.

El Gobierno catalán no quiere hablar de competencias sino declarar por fin al Estado Español no competente en los asuntos del “Estado Catalán”; quieren autodeterminación e independencia. Y cualquier otra cosa les vuelve a sonar a cuento chino.

Tal vez Sánchez y Aragonés tratan de ganar tiempo al frente de gobierno español y catalán respectivamente, pero para ello tendrán que ofrecer ante sus respectivas opiniones públicas logros significativos. Y, llegados a este punto, el avance del uno se interpretará inevitablemente como la claudicación del otro y viceversa.

Puesto que el uno y el otro son conscientes de todo ello antes incluso de sentarse a hablar ¿De que estamos hablando nosotros? ¿De diálogo de besugos? ¿De cuentos chinos?

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