Interesante y curioso

Sánchez cierra entero el centro de una ciudad por una cumbre: ni el Rey lo hace

La visita del presidente a Alcalá de Henares deja otra imagen del “poderío” que le gusta desplegar como hace unos días en Soria: en este caso hasta prohíbe el paso a los peatones.

La práctica totalidad del Casco Histórico de Alcalá de Henares (Madrid) ha amanecido prácticamente clausurada por la visita de Pedro Sánchez, algo inédito incluso cuando la visita es del Rey para entregar el Premio Cervantes cada año.

En el caso del presidente, su dispositivo de seguridad para el encuentro bilateral con Polonia, un país de profundas raíces en Alcalá por la histórica de miles de polacos en la llamada en su día “Varsovia española”, ha incluido la prohibición del paso de peatones en un contorno de varios miles de metros cuadrados y hasta la clausura temporal de veladores en las calles aledañas al lugar elegido para el encuentro, el Ayuntamiento complutense e instalaciones del Parador de Turismo.

La imagen es inusual y ni siquiera se repite con la presencia anual del Jefe del Estado. Tanto don Felipe cuanto don Juan Carlos antes acuden cada 23 de abril al Paraninfo de la Universidad de Alcalá, sin restricciones de esa envergadura: más allá de los controles de seguridad habituales, solo se acordona el entorno de la plaza de San Diego, sin paralizar el resto del Casco Histórico como en el caso de Sánchez.

“Ni andando a medio kilómetro he podido pasar para hacer unas gestiones”, denuncia uno de tantos alcalaínos indignado por el ostentoso despliegue del presidente del Gobierno, que ha obligado también a clausurar las terrazas habituales en la plaza de Cervantes o la calle Libreros, algunas a cientos de metros del lugar de los encuentros.

El cierre del mayor espacio histórico declarado Patrimonio de la Humanidad del centro de España contrasta con el generoso ágape que acompaña la XIII cumbre bilateral entre España y Polonia, presidida por Sánchez y su homólogo Mateusz Morawiecki, junto a sus respectivas delegaciones que en el caso español está compuesta por seis ministros.

Un festín con los veladores cerrados

Croquetas de cocido o bocata de calamares son algunas de las tapas típicas de la gastronomía madrileña que figuran en el menú elaborado por el Parador de Alcalá de Henares para el almuerzo presidencial , junto a una selección de productos y recetas de la cocina madrileña y cervantina, según ha informado Moncloa.

Así, entre los pequeños bocados que degustarán las dos delegaciones figuran ensaladilla rusa, soldaditos de pavía, patatas bravas, croquetas artesanales de cocido, cochinillo asado o el tradicional bocatín de calamares.

El menú incluye también jamón ibérico de Guijuelo, quesos con denominación de origen de Madrid y Campo, además de fresas de Aranjuez, almendras garrapiñadas de las monjas Clarisas y los postres complutenses por excelencia: la costrada y las rosquillas glaseadas.

Los platos estarán armonizados con vinos de las cuatro zonas elaboradoras de la denominación de origen Madrid, única capital del mundo que cuenta con una denominación de origen vitivinícola con su nombre, según confirma Moncloa.

Pero además, Sánchez ha movilizado a parte del núcleo duro del Ejecutivo para esta reunión, ya que junto a él han estado presentes la vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos Nadia Calviño; la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera; y los ministros de Exteriores, Arancha González Laya; el de Interior, Fernando Grande-Marlaska; el de Transportes, José Luis Ábalos; y la de Industria, Reyes Maroto.

El Ejecutivo español asume esta cumbre con el objetivo de reforzar la “importante” relación económica y comercial que ya mantiene con Polonia, según explican fuentes gubernamentales, al margen de la distancia que le separa, tanto en el plano ideológico como en algunos asuntos comunitarios.

Toda una ciudad al servicio de Sánchez

Para ello, han organizado todo un despliegue por la ciudad, utilizando gran parte de los edificios públicos del Casco Histórico, que el alcalde socialista, Javier Rodríguez Palacios, ha puesto al servicio del Gobierno de Sánchez.

La reunión bilateral entre los presidentes se ha celebrado en el salón de plenos del Ayuntamiento, mientras que los encuentros entre ministros en el Parador de Alcalá de Henares. La firma de los acuerdos correspondientes será en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, mientras que la cumbre se cierra con una foto de familia de las dos delegaciones frente a la fachada de la Universidad de Alcalá, en la plaza de San Diego.

Todo un despliegue sin precedentes que no se había registrado jamás en una ciudad que recibe cada año la visita de los Reyes sin que se blinde su Casco Histórico para proteger a Sánchez de los abucheos y protestas con las que cada día es recibido en las ciudades en las que pisa.

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