Interesante y curioso

Iglesias toca fondo: ni ante el peor Gabilondo fue capaz de remontar

La falta de credibilidad del líder de Podemos es un punto de no retorno, como quedó de manifiesto en el debate. Oírle hablar de muertos en residencias es un baldón que llevará siempre.

Me apuntan desde Demoscopia y Servicios, la encuestadora que trabaja para ESdiario, que según un sondeo flash realizado tras el debate de la noche del miércoles, para el 58% de los consultados la ganadora fue Isabel Díaz Ayuso. Rotunda victoria.

Muy por detrás, Mónica García es vista vencedora por el 18% de las personas preguntadas, Rocío Monasterio, la tercera en discordia, la ven ganadora el 12%. Luego, ya por detrás, se sitúan Pablo Iglesias y Ángel Gabilondo con el 5% ambos. Y como farolillo rojo, el “transparente” (nadie lo ve) Edmundo Bal sólo con el 2%.

Así que, como en los Oscar: “The winner is”… Ayuso.

Jinetes del apocalipsis

En Madrid la izquierda tiene un serio problema. Veinticinco años seguidos gobernando el centro derecha no son una casualidad. El principal motivo se ha podido ver a las claras en este debate. Los partidos rebautizados ahora por Pedro Sánchez como “bloque progresista”, en sus ansias por dominar la capital de España, caen siempre en todo tipo de extremismos. Y eso es una pescadilla que se muerde la cola. Porque si hay algo que no desean los madrileños son precisamente los radicalismos.

Madrid es tierra tolerante, abierta y moderada. Por eso Ayuso conecta directamente con la gente. Defiende con igual pasión, libertad y orgullo su proyecto y su modelo de “vive y deja vivir”. Lo aplica cada día a su gestión. Y eso gusta. Gusta mucho. Tanto, que trasciende incluso las siglas del PP.

Asustan los diagnósticos de la izquierda para Madrid, tan estrafalarios como falsos

PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos, sin embargo, pintan una Comunidad cuyo cielo continuamente está oscurecido por el vuelo de los cuatro jinetes del apocalipsis. La guerra, la peste, el hambre y la muerte como arma demagógica. Asustan sus diagnósticos. Les aparta de la realidad. Son tan estrafalarios como falsos.

El mensaje que transmite la izquierda, teñido de tremendismo, invita a pensar que su único objetivo es cortar de raíz la felicidad a cualquier madrileño por votar al centro derecha.

Es la “madrileñofobia”, que se ha sentido con tanto dolor en estos meses de dura pandemia, lamentablemente abrazada por políticos que piden el voto en Madrid.

El contrincante en Andorra

Aunque los candidatos del “bloque progresista” se lanzaron a un “todos contra Ayuso”, en realidad la presidenta de Madrid no tiene opositores sino “odiadores”. Salió indemne por la consistencia de su proyecto. Lejos de amedrentarse, proyectó seguridad. Incluso comodidad. Por momentos, llegó a sobrarle el debate.

El contendiente de Ayuso, en realidad, no fue ninguno de los presentes en el plató de televisión, pues estaba a más de 600 kilómetros de distancia: un Pedro Sánchez que comparecía en Andorra al término de la Cumbre Iberoamericana para explayarse definiendo como “bajeza incalificable” la campaña -a mi juicio, carente de sentido- lanzada por Vox con los menas como protagonistas.

Gabilondo pretendía ser visto como el líder del bloque de izquierdas y no lo consiguió

Curioso: La Moncloa difundió en los minutos previos al debate que Gabilondo iría a por el partido frente a Ayuso. “La novedad”, afirmaban, “será la batalla ideológica”. Su reto era ser visto como el líder del bloque de izquierdas. Y estuvo lejos de conseguirlo.

Sobre todo Mónica García y, también, Pablo Iglesias volvieron a comerle el terreno. Eso sí, la falta de credibilidad del líder de Podemos es un punto de no retorno. Oírle hablar de muertos en residencias, cuando él era el responsable del mando único durante el estado de alarma y jamás visitó ninguna, es un baldón que llevará siempre.

Otra rectificación de Gabilondo

Y un apunte último, desde luego no menor. Seguramente una de las cuestiones más destacable del debate. Otra metamorfosis de Gabilondo. ¿Cuántas rectificaciones lleva ya? Sí, sí, los guionistas de La Moncloa han hecho de don Ángel un meme. Es una lástima. De asegurar hace unos días que con este Iglesias no pactaría, a terminar el debate tendiéndole la mano con un enternecedor: “Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones”. Todo claro

O Isabel Díaz Ayuso o tendremos en Sol el mismo mejunje Frankenstein que asola el país desde La Moncloa.

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