Interesante y curioso

Ésta es la razón por la que Iglesias presumió de chalet en pleno drama nacional

Manuel Villa

¿Por qué el líder de Podemos habló de su polémica mansión, sabiendo que le dejaría en un mal lugar con millones de confinados en un apartamento? Hay una explicación y es ésta.

Pablo Iglesias levantó ampollas esta semana reconociendo en pleno Parlamento, y acosado por la oposición que, en efecto, tiene mucha “suerte” de disfrutar, junto a su compañera Irene Montero, de contar con “un jardín en casa para sacar a los niños” en plena emergencia sanitaria.

Difícilmente podría ocultarlo. E intentando sacar algo de provecho del reconocimiento de una situación de privilegio que no le agrada admitir, y menos en estas circunstancias, el líder morado ha aprovechado para mandar un mensaje más o menos oculto.

Son casi 4,5 millones de españoles los que soporta el aislamiento por el coronavirus en una vivienda de hasta 60 metros cuadrados, como el que el propio Iglesias disfrutaba en el madrileño barrio de Vallecas. Su residencia en la calle Ramón Pérez de Ayala, que había heredado su madre de una tía abuela del político, era defendida como un vínculo invencible del jefe morado con “la gente”.

Desde esa morada humilde se permitía afear “el rollo de los políticos que viven en chalets”, como le respondió a Ana Rosa Quintana en 2015, y criticó tres años antes al exministro de Economía, Luis de Guindos, la compra de una vivienda con una frase que ahora soporta como una losa: “¿Le entregarías la política económica de un país a alguien que se gasta 600.000 euros en un ático de lujo?”.

En 2018 se produjo un cambio radical cuando Iglesias y su pareja, la número 2 de su partido, adquirieron, qué casualidad, por 600.000 euros en una cuidada urbanización del municipio serrano de Galapagar un chalet de de 268 metros cuadrados construidos en una parcela de 2.300 metros cuadrados con piscina y un inmenso jardín. Allí tuvieron a sus tres hijos: Manuel y Leo (nacidos en 2018) y Aitana (2019).

Aquello se convirtió en un asunto “dialéctico”, según la jerga podemita, en el relato del liderazgo de Iglesias. Y ni siquiera someter la cuestión a la opinión de la “gente” con una votación interna alivió lo que, sin duda, ya es una estigma para el vicepresidente del Gobierno.

Suerte y “escudo social”

Así las cosas, la situación de confinamiento del líder de Unidas Podemos está siendo bastante más llevadera que la de la mayoría de la población española, según admitió Iglesias. “Tengo mucha suerte porque tengo jardín en mi casa para sacar a mis hijos y soy consciente de que millones de familias en este país están teniendo a los niños en pisos de 40, 50 o 60 metros”, fue la declaración del jefe de filas podemita en la sesión de control del Congreso.

Allí mismo el PP definió este privilegio como “escudo social” (otro término repetido estos días en el discurso de la formación morada) con el que se protege el líder del partido.

dado que esta realidad es absolutamente inocultable y debe cargar con ella, Iglesias podría estar queriendo sacarle algún partido. De este modo, según el diario El Mundo, la declaración sobre su vida personal por parte del vicepresidente en pleno Parlamento tiene también el propósito de acallar los insistentes rumores que le situaban residiendo fuera de Galapagar, donde Montero continúa confinada sin superar el coronavirus después de ser diagnosticada y de dar otros dos positivos.

Un asunto no menos polémico éste último, pues la ministra de Igualdad ya estaba enferma en la controvertida jornada del 8-M y no deja de disfrutar de test que, por su escasez, son oro en estas circunstancias.

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