Historia

Temibles caballeros cubiertos de hierro: el arma secreta de España para doblegar al islam

El historiador José María Manuel García-Osuna y Rodríguez publica ‘El rey Ramiro II, el Grande de León’, un ensayo histórico en el que se zambulle también en la importancia del Reino de León

Charlar con José María Manuel García-Osuna y Rodríguez es disfrutar de una visita guiada a través del pasado de la España medieval. De voz potente y tono grave, el historiador y médico es también un artista capaz, con solo algunas palabras, de pintar el pasado peninsular. Las cinco muescas en forma de libros –todos ellos, de historia– que atesora su currículum así lo atestiguan. Aunque hoy atiende a la llamada de ABC para hablar de su último ensayo: ‘El rey Ramiro II, el Grande de León’ (Alderaban/Alfonsipolis). Una obra con la que promete demostrar la importancia del «mejor monarca de Europa» y poner en valor, como él mismo señala, el pasado de Reino de León. Todo ello, con la sabiduría que le otorgan años de estudio y un criterio muy particular. «Soy un historiador subjetivo. ¿Fue objetivo Polibio cuando escribió sobre Cartago después de ver cómo la quemaba Escipión Emiliano? La objetividad es una estupidez, lo que hay que ser es riguroso, no inventar y ceñirse a los textos», sentencia.

Sorprende que Ramiro II (898-951) ascendiera al trono a pesar de no ser el primogénito…

A la muerte de Ordoño II, el gran rey de León, el hijo mayor, Sancho Ordóñez, recibió como herencia el territorio de las Galicias supeditado al Reino de León; el segundo, Alfonso IV el Monje, recibió ‘sensu stricto’ el Reino de León y el más pequeño, Ramiro II, que gozaba de las simpatías de su padre, los alrededores de Coimbra. Hasta aquí lo normal por el sitio que ocupaba. Sin embargo, los avatares de la vida le pusieron en un lugar que no esperaba.

Para empezar, Alfonso IV era una persona mística y Sancho Ordóñez tenía pocas apetencias y aspiraciones. Además, Ramiro II fue el único de los tres que tuvo hijos. El azar quiso también que, por un lado, muriera Sancho Ordóñez, lo que provocó que el Reino de Galicia pasase a depender de la corona leonesa. Y, por otro, que Alfonso IV se casara con una bella infanta pamplonesa que murió poco después. Él entró en una depresión y se le ocurrió, por presión cortesana y moral, retirarse al monasterio de Sahagún y entregar todos los dominios a Ramiro.

¿Regresó después para reclamar el trono desde aquel monasterio?

Sí. Los hijos de Fruela II, hermano pequeño de Ordoño y su sustituto durante dos años hasta que murió de lepra, presionaron a Alfonso IV para que saliera del monasterio y exigiera a Ramiro II, en el trono desde su llegada de Viseo –capital del territorio portucalense–, que le devolviera sus posesiones. Este fue el último intento de Alfonso IV de regresar a la capital imperial, porque, en efecto, el título que tenían entonces los monarcas de León era el de ‘Emperador’.

¿Cómo acabó este intento?

Acabó con la derrota de él y de sus primos a manos de Ramiro II, muy sorprendido por la veleidad intelectual de Alfonso IV. Ramiro les sacó los ojos a todos por alta traición, les afeitó el pelo (la decalvación acarreaba automáticamente la pérdida del trono) y los encerró en el monasterio de Ruiforco de Torio. ¿Fue algo terrible? Si, pero podemos poner los ejemplos más cercanos de MaoHitler Stalin. Tres ‘angelitos’, nótese la ironía, que hicieron todo tipo de tropelías en el siglo XX.

¿Cómo era físicamente Ramiro II? Sorprende que las crónicas se refieran a su nariz aguileña…

La nariz aguileña provenía de su abuelo, Alfonso III el Magno, rey de León y de Oviedo. Está claro que aparece así en el Tumbo de la Catedral de Santiago (la documentación de los reyes). Pero yo no creo que sea un insulto, lo veo más bien como un calificativo. Los cronistas musulmanes lo llamaban el narizotas o el narigudo, lo que deja claro que ese rasgo les sorprendía. De su altura no tengo ni idea. Y eso, a pesar de que tengo recogida y contrastada la estatura de más de trescientos personajes desde la antigüedad hasta la edad contemporánea. Es una pequeña ‘deformación’ de mi segundo trabajo: médico. En todo caso, lo que sí sabemos es que era moreno y que tenía cierto atractivo. Era también un hombre de una capacidad de trabajo gigantesca, de una actividad constante.

¿Cómo era la situación en la península? Pareciera que hubiera una suerte de guerra civil entre cristianos…

En ese momento hay un hecho central. Los reyes de León tenían a algunos condes castellanos como los de Burgos, que pensaban más en sus intereses que en los de la Reconquista, poniéndoles palos en las ruedas. Con todo, no es que ellos no aceptaran la preminencia del rey (no existía ningún conde independiente de Castilla), pero sí crearon problemas, pactaron con el islam a traición y retrasaron el avance. Yo, que tengo toda la diplomatura de los condes Fernán González, García Fernández, Sancho García y García Sánchez te puedo asegurar que en ningún momento se habla de Fernán González como independiente. Incluso su nieto rubricaba los mensajes “reinando mi señor el rey Bermudo en León”.

¿Por qué esa animadversión entre Ramiro II y el conde Fernán González?

Fernán González, como dicen los jóvenes cursis, está hiper subrayado. En la alta Edad Media el concepto del honor y los juramentos eran muy importantes. Él era un conde que iba constantemente a León y pasaba por el aro dentro de la curia regia o del aula regia de la corona leonesa. Pero, cuando pasaba por el Pisuerga y el Carrión, se le olvidaba lo que había prometido. Eso, desde el punto de vista de un historiador, se llama felonía. No tenía ética. Fue un personaje que utilizó las malas artes para enfrentar a los hijos con Ordoño II y, luego, apoyó a uno u otro según su interés. Pero quiero dejar claro que no estoy a favor de que le quiten las estatuas, como sí aprueban otros cretinos con otros personajes, porque forma parte de la historia.

¿Cómo acabó el enfrentamiento entre estos dos personajes?

Ramiro II lo encerró por alzarse contra él junto al Conde de Saldaña. A uno en Luna y a otro en León. La Crónica de Sampiro añade que se “alzaron con saña”, de hecho.

En su libro afirma que la caballería pesada como tal nació en León gracias a Ramiro II

Sí. Lo que Oliver Cromwell llamaría los ‘Ironsides’ fueron vislumbrados por Ordoño II y materializados por Ramiro II. Fue un adelanto enorme que consistía en forrar de hierro a los caballos. Aunque había que tener cuidado a la hora de poner en práctica esta idea. Un ejemplo en negativo fue Alfonso VIII de Castilla quien, siglos después, hizo cabalgar a estos jamelgos al trote desde Toledo hasta Alarcos. Cuando llegaron a su destino estaban exhaustos y los musulmanes los derrotaron porque no podían ni con los calzones.

¿Fueron utilizados en Simancas?

En efecto. La batalla de Simancas fue la más importante de la Edad Media, la ‘number one’, como dirían hoy. En ella esta caballería aplastó a las tropas de Abderramán III, un presuntuoso que llamaba a su ejército “el de la suprema omnipotencia”. Algunos cronistas hablan de hasta 80.000 muertos. Me parece muchísimo, pero sí que es cierto que fallecieron miles de musulmanes frente a unos pocos cientos de cristianos gracias a un planteamiento magnífico de Ramiro II.

El rey sabía que aquella contienda era el ser o el no ser. Si hubiera perdido, la Reconquista se habría vuelto a situar en las montañas asturianas. En cambio, la repoblación llegó hasta Talavera de la Reina. Incluso se entró en Madrid y se repobló Salamanca. Por tanto, el planteamiento militar fue clave. En ella participaron varios condes importantes a las órdenes de un Ramiro II que, por cierto, no perdió ni una batalla. Por eso le llamo el invicto. La única derrota que tuvo fue no haberle suavizado el cuello a Fernán González. Y mira que se lo aconsejamos en León, pero no nos hizo caso.

Califica a Ramiro II como el mejor monarca de Europa

Es el rey número uno de la primera mitad del siglo X. Está documentado. Años después, el obispo Liutprando de Cremona lo citó como el hombre clave de la Reconquista gracias a Simancas y el enemigo más destacado del islam. Es decir, que la batalla llegó hasta Europa. Los mismos musulmanes le llamaban ‘el Diablo’ o ‘el Tirano’, lo que demuestra que les causó problema. No tuvo parangón en Europa. Las repoblaciones que organizó fueron determinantes.

¿Cuál ha sido la importancia del Reino de León en la historia de España?

El Reino de León es el antecesor, el adelantado, de todos los comportamientos sociales de la Alta Edad Media. Por ejemplo: la foralidad nació en León con Alfonso V. ¿Y qué es la foralidad, las leyes locales? No. Eran leyes donde se lograba sacar a los ciudadanos del influjo furibundo de la nobleza. El feudalismo en España fue casi microscópico gracias a los reyes de León. En segundo lugar, la importancia de las mujeres en el Reino de León era tan fuerte que su titularidad era ‘Señorío de mujeres’. Y no digamos a posteriori las hermanas de Alfonso VI, Urraca y Elvira, educadas con la misma categoría que el propio Alfonso, Sancho II y García.

León, de hecho, fue la cuna del parlamentarismo…

En el verano de 2013 la Unesco decidió que las Cortes del Reino de León de 1188, con Alfonso IX, eran Patrimonio de la Humanidad por ser la cuna del parlamentarismo. Eso es un hecho por mucho que no le guste a algunos pseudohistoriadores que han inventado la parafernalia de que el parlamentarismo nació en Burgo de Osma. Desgraciadamente para ellos no han podido demostrarlo porque no han presentado ni un documento. A cambio, existen cinco diferentes que han corroborado que nació en León. Y todos ellos, por cierto, de fuera de la ciudad.

¿Por qué los llama pseudohistoriadores?

Porque son falsos. Es indudable que en Burgo de Osma se reunieron las cortes con Alfonso VIII de Castilla. Pero, aunque hubiera ciudadanos, no está demostrado que participaran. Algo que sí hicieron en León. A las Cortes de León, además, los ciudadanos acudieron para legislar. En Burgo de Osma, en cambio, se reunieron para dirimir algo que hoy se podría tratar en ‘Sálvame’: si la Infanta Berenguela, la hija de Alfonso VIII, se casaba con Conrado de Hohenstaufen. No voy a decir nombres, pero cada cual que se sienta aludido cuando me refiero a pseudohistoriadores de Burgos.

¿Cuál es el mito más grande que rodea a Ramiro II?

La parafernalia que se ha hecho del castellanismo y la invisibilidad del reino de León. Miras la bandera del Estado y hay algo al lado del castillo, a mano derecha, que los españoles no saben qué es… Cuando se habla de León parece que se habla de la ciudad. Y no. La corona leonesa estaba formada por Asturias, Galicia, Extremadura y el llamado País Leonés. En muchos momentos hay que añadir también las Castillas, Saldaña, Monzón… Lo que me escuece es la cantidad de textos que hay sobre Fernán González, que estaba muy por debajo del comportamiento del rey. Y me parece llamativo también que en el escudo de Madrid no haya un león a pesar de que Ramiro II la conquistó a los musulmanes y, después, Alfonso VI de León.

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