Historia

María Saavedra: «Posiblemente la de Elcano es la mayor gesta náutica de la Historia»

‘El capitán de la victoria: relatos desde la mar de Juan Sebastián Elcano’ (Ciudadela) ficciona la vida de una hija bastarda del marino vasco para contar, con rigurosa documentación, los entresijos de la primera circunnavegación

María Saavedra Inaraja, directora de la cátedra del CEU dedicada a la figura del Elcano y a la Primera Vuelta al Mundo, solo le ha faltado en estos años de conmemoración fabricar una nao y lanzarse a comerciar con especias en el Pacífico y a luchar con portugueses en el Índico. La historiadora se ha metido en la piel de la expedición de Magallanes y Elcano de mil formas posibles, ha explotado a conciencia sus documentos en busca de más detalles y ha asistido a lo largo del globo a distintos actos y conferencias para reivindicar un viaje que cambió la Historia para siempre.

Solo le faltaba plasmar parte de esta experiencia y de sus conocimientos sobre

 la figura de Juan Sebastián Elcano en una obra escrita. ‘El capitán de la victoria: relatos desde la mar de Juan Sebastián Elcano’ (Ciudadela) es su particular visión de los hechos históricos, una obra que ficciona la vida de una hija bastarda del marino vasco para contar, con rigurosa documentación, los entresijos de la primera circunnavegación. «En su testamento, Elcano nombra a esta niña de la que ni siquiera conocemos el nombre, pero no añade ningún dato más. Por eso me pareció atractiva la idea de novelar esos hechos», señala Saavedra, que junto a otros investigadores trata en estos años de completar «las muchas lagunas» que inundan la vida de Juan Sebastián Elcano.

«Sabemos que escribió un diario del viaje a partir de la muerte de Magallanes, y no se ha encontrado. Sería algo muy valioso, pues completaría la crónica de Antonio de Pigafetta, que es el relato de referencia en la primera vuelta al mundo», asegura.

–¿Qué vida quedaba reservada en esa época para una hija bastarda de un marino célebre?

–El propio Elcano lo marca en su testamento. Ni siquiera conoce el nombre de su hija, por lo que la relación con la madre, María Vidaurreta, debió ser muy puntual. Como hija natural, dependía entre otras cosas de la posición social de su madre. Un destino frecuente para estas jóvenes era el convento. Por otra parte, el marino, posiblemente consciente del desamparo en que dejaba a la niña, resolvió en su testamento que tendría una herencia generosa siempre que fuera criada por la madre de Elcano, Catalina del Puerto. Pienso que no habría tomado esta decisión si pensara que le esperaba un buen futuro junto a su madre biológica.

–Intentas en la obra rellenar los distintos episodios de la vida de Elcano sin perder de vista la documentación disponible. ¿Qué preguntas te ha costado más responder?

–Sentía gran curiosidad por saber cómo se conocieron Magallanes y Elcano, ya que en un principio parecieron mantener muy buena relación. Una carta de Elcano al Rey le explica que Magallanes está reclutando muchos portugueses porque pocos castellanos estaban dispuestos a enrolarse en su armada; es una respuesta a la preocupación que había en la corte por el exceso de portugueses que se iban uniendo a la tripulación. Esa carta pone de manifiesto gran cercanía entre ambos marinos. Y ahí es donde he utilizado mi imaginación, he descrito unos hechos que podrían ser así… o de otras mil maneras.

Lo mismo sucede con el encuentro de Elcano y María Vidaurreta en Valladolid. ¿Cuáles fueron las circunstancias que propiciaron esa relación que tuvo como fruto una niña? También en este momento de la vida de Elcano he recreado lo que pudo pasar. Así en el libro se puede encontrar aventura, amor, conspiraciones… un poco de todo ello.

–¿Por qué decidió regresar a España sin tomar el camino de vuelta, es decir, circunnavegando la tierra?

–Porque en la navegación de entonces, el éxito de una expedición dependía en gran medida de los vientos y corrientes marinas. No se sabía cuál sería la mejor ruta para volver a atravesar el Pacífico, que fue la parte más dura de la travesía de ida a las Molucas. En cambio, la ruta portuguesa bordeando África era conocida, y arriesgaron saltándose la legalidad marcada por el Tratado de Tordesillas, pero dieron más importancia a una navegación segura. Si encontráramos ese diario perdido de Elcano, sabríamos si realmente le movió además el deseo de la gloria por ser el primero en dar la vuelta al mundo. Lo que está claro, por el primer mensaje que envía al Rey al llegar a Sanlúcar es que era muy consciente de la proeza que habían realizado, culminando por primera vez en la Historia la circunnavegación del planeta.

«La ruta portuguesa bordeando África era conocida, y arriesgaron saltándose la legalidad marcada por el Tratado de Tordesillas, pero dieron más importancia a una navegación segura»

–¿Crees que el Elcano ocupa el papel que se merece en el imaginario y en la Historia?

–Elcano merecería ser mucho más conocido, no solo en el mundo anglosajón, sino en la propia España. Hace poco escuché una encuesta hecha en Madrid en que se preguntaba por las figuras de Magallanes y Elcano, y la mayor parte de los encuestados no sabían ni quienes eran. Incluso uno contestó, con cierta rotundidad, que eran dos pintores. Primero debemos acercar la figura de Elcano a los españoles, y tratar de narrar la épica de su viaje. Posiblemente es la mayor gesta náutica de la historia, y muchos desconocen a su protagonista. Los múltiples actos celebrados con motivo del V Centenario están contribuyendo a su conocimiento. Pero aún nos queda mucho camino que recorrer, para colocarlo a la altura que le corresponde. En realidad, pienso que se conoce poco la historia de nuestra Armada. Quizá haya suerte, y de la misma manera que cada vez se tiene mayor conocimiento de los Tercios, que comienzan a suscitar gran admiración, suceda algo similar con nuestra historia naval. Otra ocasión que deberíamos aprovechar es el 450º aniversario de la Batalla de Lepanto, que conmemoraremos el próximo 7 de octubre; sin ella, sin esa victoria naval sobre los turcos en el Mediterráneo, quizá Europa no sería como la conocemos ahora.

–¿Qué opinas de los esfuerzos recientes por diluir el protagonismo español de la primera vuelta al mundo?

–Creo que tiene muy poco fundamento. Entiendo que es un intento de contemporizar, de dar cierto protagonismo a los portugueses. Pero desde el punto de vista histórico fue empresa castellana, y Castilla fue uno de los reinos que configuran la monarquía hispánica, ya en el reinado de Carlos I. Precisamente respondiendo a una consulta elevada por este diario la Real Academia de la Historia publicó un dictamen en el que afirmaba que se podía decir con rotundidad que la primera vuelta al mundo fue plena y exclusivamente española. La mayoría de los historiadores lo tenemos claro. Las dudas han surgido más en otras instancias no vinculadas a la investigación histórica.

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