Historia

La olvidada heroína española que se travistió para aplastar a la Royal Navy en el siglo XVIII

Alicia Vallina publica ‘Hija del mar’, una novela histórica en la que narra las vivencias de Ana María de Soto, la primera mujer de la Infantería de Marina

Su nombre fue Ana María de Soto, aunque es probable que la mayor parte de sus compañeros de armas la conocieran como Antonio. Normal, pues pasó nada menos que un lustro travistiéndose para combatir en los buques de la Armada española allá por el siglo XVIII. Su historia, la de la primera mujer de la Infantería de Marina, la llevó por batallas tan conocidas como la del Cabo San Vicente o la defensa de Cádiz ante los ingleses. Y en todas demostró dos cosas: su gallardía como granadero –la élite de la soldadesca de entonces– y sus dotes para que su tapadera no fuese descubierta. Así lo atestigua Alicia Vallina en ‘Hija del mar’, una novela histórica

basada en documentos de época que se adentra de lleno en las vivencias de una heroína cuya vida, en palabras de esta experta, había quedado olvidada en un cajón. «Personajes como María hayan sido sepultadas por el olvido por nuestro propio contexto histórico, pero estoy segura de que hay muchas más historias de mujeres que serán desveladas», explica a ABC.

¿Dónde descubrió esta historia?

Las fuentes son los archivos militares. Para ser más concretos, el Archivo General de Marina ‘Álvaro de Bazán’. En él está la historia de su puño y letra. La documentación ha llegado hasta nosotros gracias a que no le pagaron el salario establecido con carácter vitalicio durante el Trienio Liberal (entre 1820 y 1823). Ella reclamó a la Secretaría de Estado de Marina ese sueldo y narró su pasado. Además, contamos con otros informes como las guarniciones de las fragatas en las que estuvo a finales del XVIII. Después de estudiar todos los documentos con mucha paciencia, es posible reconstruir su vida.

El caso de Ana María de Soto no es el único de una española que se traviste para combatir…

Así es, no es el único caso. Hay varios anteriores como Isabel Barreto, Inés de Suárez o la propia Catalina de Erauso, conocida como la ‘Monja Alférez’. Pero la historia de Ana María de Soto es especialmente significativa porque ella decidió romper con todo y lanzarse al mar como hombre. Aunque no me gustaría desvelar mucho porque quiero que el público disfrute de este libro (una historia que tiene superación, incertidumbre, miedos, amor…) es cierto que sorprende porque pasó cinco años como soldado sin ser descubierta. Con lo que eso supone.

¿Cuál era el origen de Ana María?

Era una cordobesa natural de Aguilar de la Frontera. Nació un 16 de agosto durante el último tercio del siglo XVIII. Ella se embarcó con dieciocho años como soldado granadero en la Infantería de Marina española bajo un nombre falso de varón.

¿Qué implicaba ser granadero de la Infantería de Marina?

A los granaderos se les presuponía un valor adicional. Debían combatir en primera línea, abrir paso a sus compañeros, lanzar granadas a los enemigos, blandir con determinación el sable o el hacha, saber luchar con bayoneta… Eran de constitución fuerte. Eso implica que, aunque no hay datos de la complexión física de Ana María, yo me la imagine en la obra robusta y fuerte.

¿Tan precaria era la situación de España en el siglo XIX?

Era compleja. Había enfrentamientos bélicos constantes con los ingleses y la Armada pasaba por severas dificultades. La situación de los barcos era desastrosa, las tropas de Infantería de Marina estaban muy mermadas… Explico toda esa situación, vivida bajo el reinado de Carlos IV, en la obra. Lo intento hacer de una manera amena y didáctica. Me adentro en la vida en la mar, que es protagonista, y trato de entender cómo fue para ella ocultar su sexo durante los viajes. Hablo también del hambre que se pasaba en los barcos, de las enfermedades, de los ‘rituales’ de la marina… Hay mucha historia dentro de la historia.

¿La caída en desgracia de la Armada de la época es un mito?

Es cierta. Los barcos españoles a principios del XIX escaseaban. De hecho, se compraron media docena de navíos a los rusos en unas condiciones pésimas para engrosar las filas de la Armada. Uno de ellos, el ‘Alejandro I’, tuvo que dar la vuelta de lo mal que vino. Y lo mismo a nivel científico. La expedición Malaspina, con las corbetas ‘Descubierta’ y ‘Atrevida’, fabricadas en el arsenal de la Carraca, fue de las últimas que tuvo cabida en este imperio que se desmoronaba por culpa de la caída de la Hacienda pública y del absolutismo fernandino.

¿Cómo debemos recordar al Imperio español del siglo XIX?, ¿quizá con cierta amargura?

Creo que debemos analizar los errores que se cometieron, pero ver a España como una gran nación. Ana María de Soto defendía aquella idea. Una idea que la empujó a defender su patria por un sueldo mísero como era el de los marinos. Debemos considerar la gran nación que fuimos, la gran nación que somos y el futuro que nos queda por recorrer. De los momentos de gran complejidad, de esa pérdida de identidad, salen los grandes héroes y las grandes heroínas.

Uno de sus primeros destinos fue la fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes’, hundida por los británicos a traición en 1804

Exacto. En el cuaderno cuatro de la guarnición de la fragata, que se custodia en el Archivo General de Marina, consta que embarcó el 4 de enero de 1794. Sorprende que subiera a este navío, que fue hundido años después por los ingleses y, en la actualidad, ha sido expoliado por la empresa cazatesoros ‘Odyssey’. Estuvo bajo el mando del comandante cordobés Diego de Alvear y Ponce de León. Yo sostengo que este marino pudo conocer a la propia Ana María e, incluso, le doy un papel preponderante en la obra.

¿Se sabe cómo podía esconder que era mujer?

No ha quedado documentación sobre eso. Me gustaría poder entrevistarla para preguntarle qué hacía para ocultarse. He pensado muchas veces lo difícil que tuvo que ser esconder su identidad verdadera durante cinco años rodeada de hombres. También llego a considerar en la novela que es muy probable que, antes de 1799, alguien se enterara de que era mujer. Por ello, es lógico pensar también que tuviera algún cómplice.

¿En cuántas batallas estuvo presente?

Sabemos que participó en la defensa de Cádiz contra los ingleses (en las lanchas cañoneras de Mazarredo) y en la batalla del Cabo San Vicente. Se habla también de que combatió en la defensa de Rosas o en los ataques de Bañols, pero todavía existen dudas en torno a eso. Desde luego, se le presupone un valor inusual.

¿Se tomaron represalias contra ella cuando se supo, allá por 1799, que era mujer?

Permíteme mantenerlo en secreto porque es un punto importante de la obra. Pero hay un choque entre lo que parece ser que podía ocurrir y lo que ocurrió. Solo diré que, ya en territorio de ficción, en la obra tienen mucha importancia los hombres que la acompañan en esta aventura, aquellos que la rodean y que le confieren valor y reconocimiento. Sin la valentía de esos oficiales no habría podido llegar a dónde llegó. El propio rey Carlos IV tuvo una valentía excepcional al reconocer el pundonor de María.

Aparece, de hecho, Antonio Barceló…

Sí. En la novela aparecen otros personajes como Antonio Barceló y sus lanchas cañoneras, claves en el asedio de Gibraltar. Ella participó en una a pesar de la dificultad que suponía para una mujer desenvolverse en un espacio tan pequeño como el de aquellos navíos sin ser descubierta. Narro el arrojo y el valor por el que luego fue conocida.

¿Por qué no se ha sabido nada de este personaje hasta ahora?

En primer lugar, porque la historia la escriben hombres. Pero también por nuestro propio pasado. Hay que tener en cuenta que, hasta hace 33 años, las mujeres no podían acceder a las Fuerzas Armadas. Todo este contexto ha hecho que personajes como María hayan sido sepultadas por el olvido. Estoy segura de que hay muchas historias de mujeres que deben ser investigadas y desveladas.

¿Trabaja ya en otro proyecto?

Creo que los proyectos nos buscan. Esta historia me encontró a mí. Soy una persona muy inquieta, con mucho afán de conocer, y sigo escribiendo. Tengo un proyecto de continuar e ilusión porque al público le guste. Es algo que pongo en boca de la protagonista: ‘Uno no aspira a ser grande para sí mismo, necesita también a los demás’. Lo que tengo claro es que es una novela muy honesta. Y en esa parte de honestidad está continuar, pero siempre que a la gente le guste.

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