Historia

Gil-Delgado: «Magallanes era un hombre de gran carácter, muy autoritario y tenaz»

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César Cervera

El 10 de agosto de 1519, cinco barco capitaneados por Fernando de Magallanes salieron de Sevilla con el objetivo de abrir una ruta comercial con las islas de las especias por occidente, buscando un paso entre el océano Atlántico y el océano Pacífico. Tres años después, el 8 de septiembre de 1522, uno de esos barcos, solo uno y bastante maltrecho, regresó a Sevilla al mando de Juan Sebastián Elcano tras dar la primera vuelta al mundo en una travesía de pesadilla. El primer derrotero sin derrota.

El escritor José Enrique Gil-Delgado (Madrid, 1944), todo un superviviente de la vida y del océano, tampoco conoce el significado de la derrota. Al igual que aquel grupo de marinos sin miedo a los mitos, este filólogo y académico de la Televisión se embarcó hace unos años en el ambicioso proyecto de dar la vuelta al globo, aunque en su caso se propuso hacerlo a través de las palabras.

Después de publicar en 2019 la novela «…y Magallanes encontró el Estrecho», ahora ve la luz su continuación y última parte de la saga, con el título «…y Elcano circunnavegó la Tierra». «Se cambió el mundo por completo, se traspasaron los diversos océanos, se demostró que la Tierra era esferica, se abrieron rutas comerciales que unieron para siempre Asia con Europa y el español se difundió por el orbe», recuerda Gil-Delgado en una entrevista con ABC.

Con motivo de la campaña navideña, este escritor madrileño ha puesto en marcha el proyecto Cultura y alimentos a favor de Fesbal (Federación Española de Bancos de Alimentos), por el que cederá los derechos sobre su novela a favor de esta causa solidaria.

–¿Cómo empieza esta gran aventura?

–Pues todo comienza cuando a Magallanes le rechazó su proyecto de navegación la corte portuguesa y tuvo que acudir a España. Magallanes creía que se podía llegar a través de poniente a las islas de las especias después de visitar en Lisboa al cosmógrafo alemán Martín de Bohemia, enfermo en un hospital, quien le relató que había un paso entre el Atlántico y el Pacífico del que había trazado mapas, pero que nunca había cruzado. Martín le recomendó que se hiciera con esos mapas para presentarlos al Rey de España.

–¿Cómo logró el portugués convencer a Carlos I de su proyecto?

–Magallanes acudió a Carlos I, un joven recién llegado al trono, en un momento donde se respiraba en Castilla la euforia de la navegación y los descubrimientos. Aconsejado por su grupo de expertos, Carlos acordó con Magallanes unas capitulaciones para poner en marcha la expedición hacia las islas de las Molucas, lo cual iba a repercutir, en palabras del portugués, en grandes cantidades de riquezas.

–Una constante en la expedición es que Magallanes siempre se guardó información, incluso de cara a los representantes reales.

–No le contó sus planes completos a los marinos con los que iba, ni siquiera a los capitanes de los barcos a su mando. Guardó bajo llave su proyecto auténtico y los mapas que halló en Portugal para encontrar el paso entre el Atlántico y el Pacífico. Les fue dando información parcial y prometiéndoles, simplemente, que allí obtendrían riquezas.

–¿Cómo era a nivel personal Magallanes?

–Magallanes era un hombre de gran carácter, muy autoritario, que estaba imbuido de una gran autosuficiente. Era un hombre fuerte, que no dudó en encarcelar y ejecutar a algunos de sus capitanes cuando se produjeron motines. Usó una mano de hierro tremenda… Tenía una gran tenacidad y eso le costó la vida en las Filipinas, al enfrentarse a unas tribus que se negaban a someter a la Corona de Castilla. Murió en una batalla muy desigual e innecesaria.

–Si hubiera regresado a España, ¿cree usted que le hubieran juzgado por ejecutar a los representantes del Rey?

–Los capitanes nombrados por Carlos I estaban a cargo de Magallanes. Él tenía toda la autoridad para hacer lo que hizo. Las ejecuciones estaban dentro de su autoridad y creo que no le hubieran hecho juicios posteriores por estas acciones.

–Juan Sebastián Elcano es la otra pata de la expedición, ¿cómo se enroló el vasco en la aventura?

–La Casa de Contratación de Sevilla puso un aviso de la expedición al que acudió un grupo importante de marinos vascos, entre ellos Elcano, que había participado en muchos trances a favor de la Corona de Castilla durante las campañas italianas. Elcano tenía en estas batallas su propio barco al servicio de la Corona, pero tuvo que venderlo, lo cual estaba prohibido por su naturaleza real. Necesitaba el dinero porque la Corona no le pagaba lo debido y decidió acudir a la expedición huyendo de las posibles reclamaciones de la justicia por la venta ilegal. Fue una huida hacia delante.

«Portugal y Castilla eran países punteros y tenían un conocimiento muy adelantado al resto del mundo en tecnología naval»

–¿Por qué hubo, en general, tantos vascos en la expedición?

–Las cinco naves que salieron de Sevilla estaban originalmente para el desguace en los astilleros vascos, pero se decidió arreglar la flota una vez fueran trasladados los buques a otro puerto. Gran parte de los vascos que embarcaron con Magallanes eran los marinos que habían arrastrado los barcos hasta Sevilla para ponerlos allí a punto con la mejor tecnología para la perfecta navegación. No hay que olvidar que Portugal y Castilla eran países punteros y tenían un conocimiento muy adelantado al resto del mundo en tecnología naval.

–En su novela recuerda que la expedición estaba integrada por muchas naciones.

–La expedición no solo estaba formada por españoles, había un inglés, italianos, franceses, alemanes e incluso gentes de distintas razas como Enrique de Malaca, un esclavo al servicio de Magallanes como intérprete. Era una expedición multicultural y multilingüística. Los propios vascos tenían dificultades para hablar en castellano, no así Elcano que había estado navegando mucho con la Corona de Castilla y conocía bien la lengua.

Entrevista al escritor Jose Enrique Gil-Delgado Crespo en la Feria del libro. – ROCÍO RUZ

–¿Qué opinión tiene sobre los intentos portugueses de apropiarse de la autoría de la expedición?

–Portugal pretendió en todo momento torpedear el éxito de la expedición. Magallanes tuvo que desviarse de su travesía original y costear África para evitar a los portugueses… Ahora, en el 500 aniversario, Portugal ha pretendido reivindicar que Magallanes era portugués, lo cual es cierto, pero también lo es que se naturalizó castellano y se puso bajo el mando del Rey de España tras ser rechazado su proyecto en la corte portuguesa. No solo rechazaron su idea, sino que el Rey portugués se negó a saldar las deudas que tenía con él y a ascenderle de su categoría profesional, a pesar de haber quedado cojo en una batalla con los indios recientemente.

–Una vez muerto Magallanes, será Elcano quien concluya la gesta. ¿Por qué el cronista Antonio Pigafetta ni siquiera menciona su nombre en la aventura?

–Antonio Pigafetta era un hombre muy culto y de una gran familia veneciana. Creo que no menciona a Elcano porque probablemente no le consideraba lo bastante influyente. El italiano se embarcó en la expedición tras una serie de aventuras amorosas en Sevilla. Magallanes lo aceptó en el puesto de sobresaliente, que era una figura un poco polivalente, y Pigafetta supo agradecerle su gesto cantando sus gestas y sus alabanzas.

–Hay quien dice que la expedición de Magallanes-Elcano solo es comparable con la llegada de los seres humanos a la Luna. ¿Encuentra usted ciertas similitudes?

–Son personajes que viven con cuatrocientos años de diferencia, pero tienen una gran similitud en cuanto a su sentido global y por la implicación de un gran numero de países. Para monitorizar el alunizaje, EE.UU. tenía bases en Australia, España y América. La expedición de Magallanes fue, del mismo modo, internacional y demostró la redondez de la Tierra. Fue un gran paso para la humanidad. Sin la una hubiera sido inconcebible la otra. Fueron ambas dos expediciones de una gran trascendencia para el mundo que vivimos hoy de comunicaciones y conexión.

Portada del último libro de Gil-Delgado.

 

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