Historia

Así era la NASA española que permitió explorar lo desconocido en el Siglo de Oro

La Primera Vuelta al Mundo, de la que se conmemoran en estos años los 500 años, no se pudo haber realizado sin una amplia infraestructura científica y tecnología que la sustentara

El Gobierno anunció este jueves por boca de Iván Redondo, director del Gabinete del presidente, que creará una Agencia Espacial Española. Las redes se han llenado de memes parodiando la posibilidad de una NASA a la española y recordando que, al menos en la ficción, ya han existido proyectos similares, con resultados desternillantes, en comedias míticas como ‘El astronauta’, película protagonizada por Tony Leblanc, o incluso en ‘Mortadelo y Filemón’ y su ‘Misión Intergaláctica Espacial’.

Más allá de las risas enlatadas, el inesperado anuncio llega después de años con el Gobierno minusvalorando la españolidad de la Primera Circunnavegación, una gesta solo comparable a la llegada del hombre a la Luna, y denegando elogios a la historia de éxitos

tecnológicos que hizo posible la navegación hacia América y Asia. Si el Gobierno de Pedro Sánchez quiere su propia NASA debería empezar por revisitar las grandes gestas científicas de la historia de España y lo más parecido que existió, hasta el siglo XX, a Cabo Cañaveral: la Sevilla del Siglo de Oro.

La Primera Vuelta al Mundo, de la que se conmemoran en estos años los 500 años, no se pudo haber realizado sin una amplia infraestructura científica y tecnología que la sustentara. Para optar al puesto de piloto de Su Majestad en tiempos de el Elcano había que acreditar conocimientos técnicos y matemáticos mediante examen, lo que hoy llamaríamos una oposición. Como explica Tomás Mazón Serrano en su libro ‘Elcano: Viaje a la historia’ (Ediciones Encuentro), para la expedición de Magallanes-Elcano embarcaron nada menos que cinco de estos pilotos opositores, de los mejores expertos del mundo en navegación. Además, Nuño García de Toreno, de la Casa de Contratación de Indias de Sevilla, preparó 23 cartas de marear para la ocasión.

La Casa de Contratación

Al igual que los viajes espaciales, durante un tiempo cada regreso de un barco a Sevilla con noticias y mercancías suponían un seísmo para Europa, un cambio en la concepción del globo. La Casa de Contratación de Indias de Sevilla era el centro de saber que recababa y analizaba en primer lugar todos estos conocimientos nuevos. Su labor principal durante los siglos XVI y XVII fue la organización de los convoyes de la Carrera de Indias, tanto las flotas de Nueva España como los Galeones de Tierra Firme; el registro de mercancías, el examen de los pasajeros y también el trabajo de tribunal de primera instancia en su ámbito jurisdiccional.

La Casa de Contratación estaba pensada, sobre todo, como centro para formar a profesionales en astronomía, cosmografía, diseño de instrumentos de navegación y demás conocimientos científicos, una especie de Cabo Cañaveral de la Astronomía y el Arte de Navegar. Había oficios como el piloto mayor, el cosmógrafo o el catedrático de cosmografía dedicados a trazar un mapa de todo lo que se iba descubriendo, reunieron un gran tesoro cartográfico y formaron los pilotos para la Carrera de Indias.

Por sus salas nobles pasaron nombres tan célebres como los de Américo Vespucio o Sebastián Caboto y considerables escritores de prestigio. En el siglo XVI, Pedro Mexía, autor de la ‘Silva de varia lección’; Alonso y Jerónimo de Chaves, padre e hijo, que publicaron varias obras sobre náutica; Pedro de Medina, autor de ‘Arte de navegar y el Libro de grandezas y cosas memorables de España’; o Rodrigo Zamorano, cuyo ingenio creó el ‘Compendio de la arte de navegar’, así como la primera traducción castellana de Euclides.

Felipe II por Sofonisba Anguissola.

La Universidad de Salamanca

Que España gozara de tantos científicos a mano también tiene relación con lo avanzado del mundo universitario en algunos campos. De forma excepcional, la Universidad de Salamanca incluyó en sus estatutos de 1561 que en la cátedra de Astronomía podía leerse a Copérnico, cuyo gran valedor fue Juan de Aguilera, profesor de astrología en este centro de 1550 a 1560. En 1594, la lectura se declaró obligatoria y el propio Felipe II costeo personalmente, entre otros, los trabajos de Alonso de Santa Cruz, que fue el primero en describir la variación magnética, y de Juan López Velasco, que describió los eclipses lunares entre 1577 y 1578.

La teoría heliocéntrica gozó así en España de gran vigencia, mientras Calvino se dedicaba a atacar a Copérnico por osar colocarse por encima del Espíritu Santo y, en 1551, Kaspar Peucer, yerno de Melanchton y profesor como él de la protestante Universidad de Wittemberg, pidió que se prohibiera sus enseñanzas.

Las técnicas más avanzadas permitieron a los navegantes y conquistadores españoles adelantarse a otras naciones varias décadas en hitos que, como el de demostrar la redondez del mundo, cambiaron la forma de vivir y entender la humanidad. Cuando el corsario Francis Drake completó la segunda circunnavegación a la Tierra (en verdad, fue la tercera si tenemos en cuenta a los supervivientes de la expedición de García Jofre de Loaysa y Juan Sebastián Elcano de 1525), necesitó secuestrar a pilotos y capitanes ibéricos y valerse de mapas españoles para acometer una aventura que, sesenta años después, seguía lejos de las posibilidades tecnológicas de su país.

Etiquetas
Mercedes Benz
The new Mercedes-Benz C-Class