Historia

Al rescate de un héroe olvidado del Imperio español: «Evitó el avance inglés desde Gibraltar»

La Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras ha aprobado la creación de una estatua en honor de Jorge Próspero de Verboom

Tanto el escultor, Salvador Amaya, como Juan Antonio Patrón, una de las cabezas del proyecto, confirman a ABC el valor histórico del que fue el fundador del Real Cuerpo de Ingenieros

A pequeños pasos, sin correr, pero también sin detenerse, España continúa sacando del cajón antiguos héroes que la historia había dejado a un lado. Si las reivindicaciones de Marruecos sobre Ceuta consiguieron alzar a personajes desconocidos que defendieron y mejoraron la urbe durante siglos, ahora ha sido la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APB) la que se ha propuesto reivindicar a uno de los grandes maestros de la técnica peninsular: Jorge Próspero de Verboom. El que fuera el fundador del Real Cuerpo de Ingenieros tendrá al fin una estatua que rememorará desde el esfuerzo que este español de origen neerlandés puso en remodelar todo su entramado arquitectónico, hasta su insistencia por reflotar las defensas del

fuerte de la Isla Verde para servir de contrapeso a Gibraltar.

De llevar a cabo el proyecto se encargará el escultor Salvador Amaya, autor en los últimos años de otros tantos monumentos como los que han rendido homenaje a ‘ Los últimos de Filipinas’ o a La Legión española. Y, según afirma en declaraciones a ABC el madrileño, no podría estar más feliz por poner su granito de arena para desempolvar las bondades de este desconocido genio patrio. «No es habitual encontrar personajes que, siendo extranjeros, hayan aportado a España su talento y conocimientos. En este caso, la ingeniería militar española pudo ponerse en la vanguardia de las construcciones y fortificaciones de la mano de un auténtico experto que no sólo contribuyó con sus conocimientos, sino con los de una larga tradición familiar que nos permitió heredar».

Bello recuerdo

El nacimiento de esta escultura supondrá el cénit del proceso de rehabilitación y musealización de la zona. Y es que, tanto la isla como el fuerte han sido determinantes para el devenir de la historia de España en general, y de Algeciras en particular. La primera se ganó un hueco en las crónicas clásicas cuando fue tomada por Tariq en el siglo VIII y reconquistada por Alfonso XI en el XIV tras un extenso bloqueo naval. La fortaleza, por su parte, es considerada el núcleo a partir del cual nació la urbe (Al-Yazira al-Jadra) y volvió a tener un papel clave a partir del siglo XVIII, época en la que, según explica la APB en el documental ‘ El fuerte de Isla Verde’, «España lo convirtió en una posición defensiva y ofensiva desde donde enfilar Gibraltar».

Por el momento, y tal y como afirma la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, la rehabilitación del fuerte ha pasado ya por una primera fase –iniciada en 2006– en la que han sido eliminadas varias construcciones adosadas a la muralla de la fortaleza y se ha reforzado parte de su estructura. En la actualidad, el proyecto se encuentra en la recta final de la segunda etapa. La estatua de Amaya se enmarcará en la última, la cual incluirá la musealización del enclave con el objetivo de que los visitantes puedan disfrutar tanto de su historia, como de la nuestro protagonista de hoy. «Me da la sensación que Verboom solo era conocido en el ámbito militar. Para la sociedad civil será un grato descubrimiento acercarse a la evolución y el salto cualitativo que supuso su llegada a España», añade el artista.

Amaya, según afirma a este diario, ya tiene pensado cómo será la estatua en cuestión. «Vestirá su uniforme de teniente General, de acuerdo con su rango, y en actitud de estar en plena ejecución de su labor profesional». A su vez, la escultura contará con «algún elemento que le identifique como ingeniero». Como siempre, el artista se ceñirá lo más posible a la historia. Aunque, según desvela, en este caso es posible que se tome alguna pequeña licencia debido a la escasez de retratos de este personaje. «Tal y como asegura mi asesora histórica, Mariela Beltrán García-Echaniz, no existe ningún retrato coetáneo. El único conocido lo realizó Román García sin un grabado previo, por lo que cualquier parecido con la realidad es pura fantasía», finaliza.

Con todo, el trabajo acaba de empezar y todavía queda camino por recorrer hasta devolver a la vida la memoria de Verboom. El primer paso de Amaya, como suele ocurrir, será trabajar codo con codo con los expertos que le asesoran para dar una imagen del neerlandés lo más fidedigna posible. «Ahora tenemos por delante una ardua labor de documentación, investigación y profundización en el personaje». Después entrará en acción el trabajo manual. «Una vez imbuido en la ingeniería militar del siglo XVIII prepararé la estructura metálica que sujetará la figura en arcilla y, cuando estén definidas las coordenadas espaciales básicas, empezaré a modelar con el barro. Terminado ese trabajo, la escultura será fundida en bronce». Según calcula, a finales de año la tendremos entre nosotros.

Por su parte, Juan Antonio Patrón, jefe del Área de Desarrollo Sostenible y responsable del Plan de Conservación y Puesta en Valor del Patrimonio Histórico de la Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras, afirma en declaraciones ABC que se ha escogido un lugar privilegiado para esta escultura. «La ubicación elegida para el monumento es la parte alta al sureste del recinto del fuerte de la Isla Verde, de forma que permite situar a la figura con vista directa y enfrentado al peñón de Gibraltar, permitiendo al visitante, dada su poca altura relativa respecto del suelo, entablar una relación inmediata y dialogar directamente con el personaje, incitando su interés por su papel en el Fuerte y en el renacer de Algeciras». Ahora, como se suele decir, solo es cuestión de tiempo…

Contra Gran Bretaña

La historia de Verboom ha sido explicada de forma amplia por el doctor en historia Jesús Cantera Montenegro en un dossier para la Real Academia de la Historia. Según este experto, Jorge Próspero vino al mundo en el Flandes español allá por 1665. Y lo hizo en el seno de una familia dedicada a la ingeniería. «Fue hijo del también ingeniero militar Cornelio Verboom, que fue ingeniero mayor de los Ejércitos del Rey de España en los Países Bajos», desvela. Nuestro protagonista tomó contacto desde muy pequeño con el trabajo que ejercía su padre y, antes incluso de entrar al Ejército como cadete, ya tomó parte en las defensas de plazas de Besançon y Dôle.

El joven Verboom ascendió poco a poco en el escalafón militar hasta que, en 1688, en el marco de la guerra contra los franceses, se presentó como ingeniero voluntario. Al parecer, y según Cantera, no tardó en demostrar «gran valía para esas tareas», lo que hizo que, apenas dos años después, obtuviera la «patente de ingeniero y el despacho para asistir al Cuartel Maestre General de los Países Bajos». A partir de aquí su currículum es tan extenso como destacado. Aunque la su colaboración más reseñable fue la defensa del sitio de Namur, donde dirigió a sus hombres en el trabajo de zapa y minado. Ya por entonces se había convertido en un experto en estas labores gracias a que había contado con excelsos maestros como el galo Vauban.

El neerlandés, un genio en lo que se refiere a las técnicas de trazado de planos y técnicas de asedio, propuso en 1708 a Felipe V «organizar en España un cuerpo de ingenieros», aunque tuvo que detener sus planes para reconocer y actualizar las fortalezas ubicadas en la frontera con Portugal. «Confirmada ya su tarea de constituir un Cuerpo de Ingenieros, solicitó que se trajera de Flandes a algunos de sus antiguos colaboradores, con los que formó un primer núcleo homogéneo que sirviera de base para poder constituir el nuevo cuerpo militar. Sin embargo, la idea tuvo que retrasarse un poco, pues la campaña militar en la zona de Lérida hizo que Verboom acudiera a ella en junio de 1710», añade el historiador en el dossier de la Real Academia de la Historia. Su labor tuvo que esperar un año más.

Tras la Guerra de Sucesión Verboom era una verdadera estrella de la ingeniería y, como tal, le fueron entregados una infinidad de proyectos. Desde levantar la ciudadela de Barcelona, hasta construir cuarteles u hospitales en Málaga, Murcia o Lorca. Aunque, como señala Víctor Echarri en su dossier ‘ Territorio y sistemas defensivos de frontera’, fue a partir de los años veinte cuando tanto Jorge como su hijo Isidro abordaron «la modernización de las fortificaciones de la frontera hispano-francesa», un objetivo clave para la monarquía. «La transformación en España de las antiguas fortalezas medievales hacia el sistema abaluartado fue un proceso complejo. […] La concepción defensiva de la Península se basó en un cuidadoso estudio de las plazas de costa susceptibles de invasión y posterior avance hacia el interior», añade el autor.

Precisamente una de esas ‘Llaves de España’, como eran conocidas dichas ciudades, fue Algeciras, a la que Verboom arribó en 1721; una época dura para el Imperio por su cercanía al Tratado de Utrecht y a la cesión de Gibraltar Gran Bretaña. Tal y como explica Patrón a ABC, en los cinco años que estuvo en la región demostró que su labor fue clave tanto en la ciudad como en el resto del arco de la Bahía. «Verboom no solo proyectó la fortificación de la Isla Verde y el primer urbanismo de la ciudad de Algeciras, junto con otros fuertes artilleros en su litoral, sino que también fue el responsable de la construcción de la poderosa Línea de Contravalación (origen de la actual ciudad de La Línea)».

En sus palabras, desde esta posición «se intentó la reconquista del Peñón en los distintos sitios que la Corona española estableció hasta 1782» y se «contuvo el avance territorial de los ingleses más allá de esta línea». A su vez, el oficial ideó una serie de posiciones que fueron también claves para evitar que los ingleses se expandieran. «El resto de fortificaciones ideadas por Verboom en el litoral que circundaba a Gibraltar contribuyeron igualmente a impedir cualquier otra tentativa británica», completa. Acabó sus días abatido por la muerte de su hijo Isidro y por los mismos problemas de salud que les costaron la vida el 19 de enero de 1744. Se sabe que falleció a las diez y media de aquella mañana y que fue enterrado en el Real Convento de Santa Catalina de la Orden de Predicadores. En los próximos meses, sin embargo, volverá a la vida.

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