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De Pocahontas a TOUS: la fuerza del matriarcado en la empresa familiar

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Del campo a las grandes instituciones. La presencia de la mujer en los negocios familiares se consolida como una realidad anterior a la incorporación masculina a las empresas.

El liderazgo femenino en las empresas familiares tiene un origen relativamente cercano a la época actual, no así el origen de su término. El matriarcado comenzó en tiempos remotos, con el trabajo de la tierra, y su continuación ha permitido que en una sociedad como la española el 21% de los CEO de empresas familiares sean mujeres.

La primera noción que hay que tener del término matriarcado es que su antónimo nada tiene que ver con ‘patriarcado’. El primero de ambos se emplea para hacer referencia a las comunidades donde le liderazgo está en manos de las mujeres, autoridad social por encima de su grupo; el segundo se vincula a un control absoluto del hombre por encima de los suyos, mujeres y niños en su mayoría.

Aunque pueden parecer conceptos opuestos, esa contraposición se aleja por la condición de autoridad no coercitiva que ejerce el matriarcado, algo que sí se relaciona con el patriarcado. Esta desvinculación tiene a Peggy Reeves Sandy, antropóloga estadounidense, como fiel representante. Esto es, el primero da a conocer el funcionamiento de grupos donde las matriarcas mandan y el poder femenino es realzado, no suprimido. El objetivo no es tener poder sobre los demás y sobre la naturaleza, sino seguir los valores maternos: propiciar una vida natural, social y cultural basada en el respeto mutuo.

Hay que remontarse al pasado (muy pasado) para entender esta diferencia. Según un reportaje del medio británico The Independent, son dos las fechas que hay que controlar para la conocer los orígenes del matriarcado. Hace 1,5 millones de años, la sociedad ya fue matriarcal. Dos razones justifican esta afirmación: las mujeres eran veneradas por su capacidad para tener hijos y en ellas recaía el peso del trabajo del campo. Así lo explica MatriArchiv, la biblioteca científica alemana sobre las sociedades matriarcales ayer y hoy. Se estima que fue en el año 3.000 a.C. cuando este liderazgo terminó y la sociedad estuvo bajo el dominio del hombre.

¿POR QUÉ PASA LA SOCIEDAD DE MANOS FEMENINAS A LAS MASCULINAS?

La llegada del arado a las casas hizo que el campo pasara a un segundo lugar. Así lo justifica el historiador francés experto en el estudio de la sociedad a lo largo de su historia, Fernand Braudel. La fuerza requerida para atender el campo (también su ganadería) y la llegada de herramientas pesadas hizo que la mujer quedara relegada al trabajo doméstico, dejando todo el peso laboral en el hombre y, por tanto, el dueño de los hogares al aportar el dinero necesario para el sustento familiar. Más allá del papel parental del hombre, esta realidad del momento le dio el poder de toma de decisiones en la producción.

EJEMPLOS DE MATRIARCADO EN LA HISTORIA

Algunos sociólogos encuentran en pueblos originarios de Norteamérica significativos ejemplos de clanes con la mujer como líder de su respectiva comunidad, un caso es el de la tribu de Pocahontas, un grupo de pueblos nativos algonquinos. Allí las mujeres ocupaban puestos similares al hombre, en términos sociopolíticos. Más allá de la adaptación cinematográfica de Disney, en su proyección real, la mujer tenía un peso natural como guardianas de la cultura y en la definición de las normas políticas, espirituales, sociales y económicas. Esto tiene su razón de ser en la conexión que la mujer tenía con la tierra y su labor en la administración del campo. Sirva como imagen descriptiva la película de animación de 1995, cuando Pocahontas tiene como fiel confidente a la abuela Sauce, figura de la fuerza de la naturaleza que pone en el centro de todas sus decisiones vitales.

indonesia es el país que más arraigado tiene el matriarcado

Para tiempos mas avanzados, hay que viajar hasta el oeste de la isla de Sumatra, Indonesia, para encontrar la mayor sociedad matriarcal del mundo. Está formada por cuatro millones de personas y su sociedad vela por que los bienes pasen de madres a hijas sin ningún contratiempo. Allí la figura materna es la única que tiene importancia y peso familiar.

Esto, en la actualidad, va mucho más allá del debate de quién lleva la comida al hogar. Ahora, en la mayoría de los países, las empresas familiares constituyen el núcleo del tejido económico. Dentro de ellas, los relevos generacionales están sujetos a un debate que se alarga en en el tiempo y cuenta con varios frentes abiertos: si la transición de una generación a otra tiene debería de hacerse más por cualificación académica que por sexo, problemas de digitalización (no por falta de medios sino por mentalidad) y financiación. A la lista hay que añadir un reto de futuro de la compañías en cuanto a la igualdad de género en el relevo generacional, sumando a las preocupaciones de negocio e inversión los aspectos relacionados con la propiedad y relación entre miembros de la familia.

Según un informe de la consultora Deloitte, la nueva generación de líderes de empresas familiares apuesta por el crecimiento, la innovación en sus proyectos y una mayor profesionalización de las estructuras de gobierno.

En cuanto a la condición de sexos, el mismo informe recalca una nueva generación de hombres y mujeres jóvenes, altamente cualificados, con formación y experiencia en el extranjero, y con respeto por el legado familiar, tanto por mantenerlos como por proyectarlos. Características comunes a todas las empresas familiares con independencia del tamaño de la compañía y país de ubicación.

¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA MUJER EN LA EMPRESA FAMILIAR?

Con fecha de 2019, el último informe emitido por el Instituto de la Empresa Familiar (I.E.F.), las sociedades familiares representan el 89% de las empresas en España, siendo responsables del 67% del empleo privado y del 57,1% PIB del sector privado. Únicamente, el 11% de las empresas familiares están lideradas por mujeres (cargos de directora general o CEO), un 33,4% de mujeres ocupan puestos directivos y un 27% están en el Consejo de Administración y/o Consejo Asesor.

En el 90% de los casos, el consejero delegado o CEO de la empresa pertenece a la familia propietaria. A la hora de la sucesión, tan importante es la pertenencia a la familia como la experiencia profesional en la empresa. Y, tal y como se refleja en este gráfico creado por el IEF, el 53,60% de los propietarios de una empresa familiar corresponde a la primera generación, dejando tan sólo un 2% a la cuarta.

SÓLO EL 21% DE LOS CEO DE EMPRESAS FAMILIARES SON MUJERES

¿Y cuántas mujeres están al frente de una empresa familiar? El instituto da una cifra: sólo 2 de cada 10 negocios tienen una directora general. Para los expertos, esta situación se revertirá en un futuro dado que el número mujeres en las universidades es cada vez mayor, sobre todo en los países miembros de la Unión Europea. También son ellas las que mejores datos académicos obtienen en todas las disciplinas –aunque su presencia no sea mayoritaria en todas las carreras (como ocurre en las TIC)–, y las que conforman mayor proporción en el número de carreras universitarias terminadas.

El matriarcado en empresas españolas encuentra su máxima expresión en el País Vasco. Son las mujeres vascas quienes han tenido un papel más importante en la tradición familiar-laboral que el resto de sociedades vecinas. Pero el abrazo de las mujeres a las empresas de tradición generacional tiene nombres propios de carácter destacado.

En nuestro país sobresalen marcas como Riu Hotels & Resorts, quien tiene a Carmen Riu como consejera delegada y copropietaria de la compañía hotelera desde hace más de veinte años. Riu ha comentado en multitud de ocasiones que «ser propietaria y consejera de una empresa familiar tiene más ventajas que sólo formar parte de su Consejo». Una afirmación que se sustenta en la implicación para con la marca.

Ana Patricia Botín, de Banco Santander; María José Hidalgo, directora ejecutiva de Air Europa y consejera de Globalia; Carmen Sampol, de Sampol; Liz Mohn y Johanna Quandt, de Berstelsman y BMW, respectivamente; Sonia Pascual, de Grupo Pascual; María Helena Antolín Raybaud, de Grupo Antolín; y Rocío Hervella, de Prosol, son grandes ejemplos de empresas familiares con mujer en puestos de mayor responsabilidad.

Referencia también es Gullón. El gigante galletero fabrica más de 80 millones de galletas al día desde un pequeño pueblo norteño de Palencia. Actualmente, la española está liderada por la tercera y cuarta generación. María Teresa Rodríguez es la matriarca al mando de la galletera fundada por José Gullón Barrios, en 1892.

Presente en más de 50 países y con más de 700 tiendas, TOUS celebra este año los cien años de una firma española que ha hecho del compromiso y el esfuerzo de cuatro generaciones un referente en el sector de la joyería, como la firma de joyas líder en el segmento del lujo asequible. La historia, que comenzó a pulir el abuelo de la actual generación directiva, allá por 1920, alcanzó su popularidad en la etapa liderada por el matrimonio formado por Salvador Tous y Rosa Oriol. Ahora, sus cuatro hijas (Rosa, Alba, Laura y Marta) están al frente de la marca, abarcando cada división y haciendo de la compañía el ejemplo perfecto de empresa familiar.

La familia TOUS tuvo su principal hito empresarial en 1985 con el lanzamiento del conocido icono de la firma, el oso, diseñado por Rosa Oriol, quien se inspira en un oso de peluche y en la ternura y recuerdos que evoca la niñez para crearlo. El objetivo de antes y hoy de la creadora es el de transformar este ideario en una joya versátil capaz de despertar la ternura de todo aquel que la lleva.

EL MATRIARCADO ACTUAL FUERA DE LAS INSTITUCIONES

Hay liderazgo más allá de las grandes ciudades, también de las pequeñas capitales de provincia de países a la cabeza del sector económico empresarial. Un ejemplo de ello es la historia que protagonizan las mujeres de la isla de Jeju, Corea del Sur.

Las haenyeo son las mujeres que dan mérito a esta zona del globo por su liderazgo laboral, íntimamente unido al sustento familiar. Guerreras buceadoras que bajan hasta 10 metros en el mar a pulmón, sin ayuda respiratoria, para hacerse con marisco y pescado para alimentar a sus familias. Su rutina diaria consiguió revertir los roles de género y se convirtieron en el motor de la economía isleña. Llegaron a ser las primeras mujeres con trabajo reconocido en todo el país. Y, hoy, la cultura de estas mujeres está reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Un claro ejemplo de matriarcado original realizado fuera la urbe y que revive el sentido original del término primitivo. Del campo a la ciudad para continuar con el liderazgo.

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