Fin de semana

Cartier presenta una nueva versión de su modelo Pasha, un mito creado en 1985

ANDRÉS MORENO

Durante 15 años Pasha fue uno de los pilares del catálogo de Cartier. Nació como reloj de inspiración submarina, aunque realizado en oro y no fue hasta 1990 cuando la colección conocería su primera versión en acero. La nueva generación apuesta por un diseño más clásico y estilizado en el que destaca la ausencia del bisel giratorio.

De denostada a admirada, la década de los 80 se ha convertido en una de las grandes fuentes de inspiración de la temporada relojera. No es extraño que las firmas hayan vuelto los ojos a aquella época marcada por la originalidad y extravagancia de muchas de sus creaciones. Al fin y al cabo, los 80 fueron los años de los primeros Swatch, el nacimiento de Hublot y el resurgir de la relojería mecánica de la mano de firmas como IWC, Omega o Blancpain.

También fue una época de gran creatividad en Cartier. La firma se encontraba en pleno proceso de reinvención después de lanzar en 1977 la marca paralela Le Must de Cartier, creada para ampliar su clientela con productos más accesibles. Un año más tarde recuperó su emblemático Santos, todo un icono de su catálogo. En 1985, Cartier sorprende a sus seguidores con el lanzamiento del Pasha.

De buceo pero en oro

Era un reloj de aspecto macizo, de enormes dimensiones para la época (38 mm de diámetro) y perfectamente preparado para el submarinismo, como atestigua la presencia del bisel giratorio y un protector de la corona que garantiza la hermeticidad de la caja. En definitiva, el reloj idóneo para bucear, con la peculiaridad de estar hecho en oro. Una propuesta chocante, pero acorde con el espíritu hedonista que caracterizaba a los años 80, donde el dinero y tiempo libre (el momento cuando se puede practicar deportes como el submarinismo) para gastarlo eran los dos únicos deseos de la generación emprendedora que acaba de salir de la crisis de los 70. Y una visión desenfadada de la vida debía tener su propio estilo, bautizado como sport-chic.

Llamativo, exagerado y alegre: el Pasha de Cartier triunfa de inmediato y pasa a convertirse en uno de los pilares del catálogo de la marca francesa. Su creación es obra de Gerald Genta, autor de iconos como el Royal Oak de Audemars Piguet y el Nautilus de Patek Philippe. Genta se inspiró en una pieza única rescatada de los archivos de Cartier con una imagen datada de 1943: redondo, con un cristal protegido por una rejilla y una corona con tapa enroscada.

El equipo de la maison decidió bautizar aquel modelo como Pasha en homenaje a Thami El Glaoui, pachá de Marrakech, hombre de grandes riquezas y aficionado a gastarlas en sus constantes visitas a Londres y París. Según la leyenda, en 1933 El Glaoui pidió a Louis Cartier que le fabricara un reloj sumergible. ¿Sería aquel de 1943 el que el pachá de Marrakech había solicitado a Louis Cartier una década antes? Quedaría estupendo afirmarlo, pero la realidad puede a leyenda: la petición de El Glaoui fue un reloj rectangular. En Cartier eligieron el nombre de Pasha simplemente porque sonaba bien.

Múltiples encarnaciones

Mucho más real ha sido la exitosa vida del Pasha desde su lanzamiento en 1985. Su vida comercial se prolongó durante 25 años dando tiempo a transformarse en mil y una variantes. Se hizo más grande, y también más pequeño; se convirtió en reloj para medir los golpes en los torneos de golf, y también en un calendario perpetuo. En cualquiera de sus encarnaciones, el Pasha lograba conservar su personalidad gracias a la forma circular de la caja, los números árabes modernistas, las asas tipo Vendôme (con un único punto de fijación en la caja) y, por supuesto, el protector de la corona.

Descatalogado en 2010, la colección vuelve ahora dentro de la política de Cartier de recuperar sus grandes iconos relojeros, y el Pasha lo es. Su puesta al día comprende dos tamaños de caja (35 y 41 mm) y referencias en diferentes categorías de precio dependiendo del tipo de material de fabricación y grado de complicación de la maquinaria. Entre las propuestas más interesantes está la versión esqueletada con caja de acero.

Cartier es famosa por la realización de este tipo de movimientos, en los cuales imprime su sello personal al convertir la jaula del movimiento en los índices para leer la hora. Lo vemos en esta versión del Pasha, más original que las actualizaciones más ortodoxas del modelo original de 1985. El reloj disfruta además de un calibre único en el mundo y tiene un precio bastante razonable para su complejidad: 26.700 euros, gracias en parte a ser de acero. La resurrección de un mito por todo lo alto.

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