Comunidad de Madrid

La gasolinera de Alberto Aguilera, un edificio madrileño que se adelantó en 1927 a la vanguardia arquitectónica mundial

Estación-de-servicio-Petroleos-Port-Pi-Casto-Fernández-Shaw-Madrid

La estación de servicio Petróleos Porto Pi, obra del arquitecto madrileño Casto Fernández-Shaw, se construyó años antes que dos de las grandes obras del racionalismo internacional

Su imagen característica y original llama la atención aún hoy cuando se pasa a su lado, pero son pocos los que saben que la gasolinera ubicada en el número 18 de la calle Alberto Aguilera representa un hito de la modernidad española que se adelantó a las grandes obras de la arquitectura racionalista europea de su tiempo.

El racionalismo arquitectónico fue una tendencia nacida al abrigo de las vanguardias artísticas de principios del XX. El arte y la arquitectura se encontraban en un momento de cambio, de exploración, tratando de reinventarse y de buscar un lenguaje que fuese representativo de los nuevos tiempos. En ese contexto, varios fueron los arquitectos que abanderaron distintas corrientes. El más emblemático de ellos fue tal vez Le Corbusier, que ejecutó en 1929 la que se puede considerar su obra cumbre, la Villa Savoye, en la que aplica todo su pensamiento teórico.

Para Le Corbusier, una vivienda era una “máquina de habitar” y la forma de los edificios debía derivar directamente de su función, evitando cualquier tipo de recurso estilístico. Su referencia estética son las máquinas, emblemas de la modernidad por excelencia, y traslada a la arquitectura la desnudez y sobriedad funcional de éstas.

El alemán Mies van der Rohe, por su lado, abogaba por la sencillez extrema de las formas y los elementos arquitectónicos, de manera que el espacio fuese continuo y diáfano. Esta corriente posteriormente se llamó minimalismo, y se resume en la célebre frase-manifiesto del propio Mies “menos es más”. La obra en la que mejor sintetizó su pensamiento y su diseño fue el Pabellón de Barcelona, construido para la Exposición Mundial que se celebró en el Montjuïc… también en 1929.

En ese escenario, y no estando España en el centro de la creación de estos movimientos vanguardistas, que se estaban gestando en países como Suiza, Alemania, Holanda y Rusia, surgió en Madrid la figura de un arquitecto visionario que destacó con brillo propio por lo avanzado de sus planteamientos y sus diseños: Casto Fernández-Shaw.

En 1927, dos años antes de las obras emblemáticas antes citadas, Fernández-Shaw construyó la estación de servicio Alberto Aguilera en una ciudad que en la que el parque automovilístico comenzaba a aumentar considerablemente. Se trata de un pequeño edificio de hormigón armado de una planta, con un espacio de exposición de automóviles, una oficina, un dormitorio y aseos, y donde la protagonista es la zona de repostaje de coches.

El arquitecto concibió el edificio como un objeto en el que la función de los elementos y la desnudez de la estructura lo eran todo, en el cual y las referencias al mundo aeronáutico y naval irrumpen a un nivel homologable a las grandes obras europeas de vanguardia del momento.

Dos elementos destacan especialmente en el conjunto: el primero, la delgadísima marquesina posada sobre cuatro pilares y vigas acarteladas, cuya forma nos recuerda inevitablemente a las alas de un avión. Elevada sobre ella, se sitúa otra pequeña visera elevada. El segundo elemento es la torre-altavoz que pudiera asemejarse formalmente a los tubos de ventilación usados en la construcción naval. La torre tenía también función de tótem publicitario como soporte para el nombre de la empresa.

El entorno de la gasolinera, muy abierto y sin casi construcciones fue variando a lo largo de los años hasta quedar rodeado de edificación. Fue derribada en 1977 y reconstruida fielmente al modelo original en 1996.

Gasolinera-Gesa-Petroleos-Porto-PiCasto-Fernández-Shaw-calle-Alberto-Aguilera.-Foto-Luis-García

En 1928 Fernández-Shaw diseñó un segundo proyecto de estación de servicio para la misma compañía en el que abordó un programa de necesidades mayor, con cabida para más coches y que incluía una vivienda anexa. No obstante, ese segundo diseñosolo acabó construyéndose 30 años más tarde a las afueras de la capital, en la avenida de Aragón, donde se hoy día sigue en uso.

Gasolinera-de-la-Avenida-de-Aragón-Casto-Férnandez-Shaw-foto-Strakhov

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