Entretenimiento

Sabemos lo que Ana María Aldón cobra en ‘Viva la vida’: la razón de su regreso a la televisión

Jesús Carmona 

La mujer de Ortega Cano quiere ayudar a su familia con su trabajo en el espacio vespertino de los fines de semana.

El fichaje de Ana María Aldón (43 años), mujer de José Ortega Cano (66), por el espacio Viva la vida ha suscitado un gran revuelo en los medios de comunicación en las últimas semanas. Por varios motivos, pero, sobre todo, por dos: por la negativa inicial de su marido a que Aldón se enrolase en esta aventura televisiva y por los rumores de crisis matrimonial que se apuntaron días atrás. Sea como fuere, informaciones controvertidas que sirvieron para alimentar el morbo de su fichaje.

Y es que, tal y informó JALEOS hace unos días, Ana María en un principio se echó para atrás, claudicó y entendió a su marido. Llamó y dijo no. Pero a los días cambió de idea, se animó y firmó. Ahora, una vez debutada y más o menos asentada en su nuevo escenario televisivo, resultan interesantes otras cuestiones. Se ha dicho que la diseñadora ha accedido a trabajar en el mundo audiovisual no tanto por su querencia de televisión, sino por una cuestión más solidaria y humana: ayudar a su familia. En concreto, a su madre y su hija.

Ahora bien, ¿Cuánto cobra Ana María en el programa? Según ha podido conocer este medio por fuentes cercanas a la andaluza, el sueldo que se embolsa por cada día de trabajo “ronda los 500 euros”. Esta cantidad es la máxima que paga el programa de Cuarzo por colaboración. En principio, Ana María solo acude una vez a la semana a colaborar, pero todo dependerá de los contenidos a tratar en cada programa.

Eso sí, la mujer del torero ha dejado claro, al menos así lo explica ella en su círculo más íntimo, que no le importaría trabajar tanto sábado como domingo. Esta situación favorable le granjearía a la semana un mayor montante para sus intereses. Lo ha dejado a elección de la cúpula, dejando patente que “ella quiere trabajar y labrarse un futuro en televisión”. Cuenta una fuente a este periódico que Ana María entiende que este medio es un buen escaparate para su carrera de diseño, que no quiere arrinconar en ningún caso. Su familia, al menos los Ortega Cano, en cambio, viven retirados de la circulación televisiva. Están tranquilos y felices de este modo. No quieren salir de nuevo.

En su debut, Ana María confesó sus miedos: “La verdad es que me apetece. Voy alerta con todo el mundo porque no conozco al resto de compañeros. Voy a ir con pies de plomo, estando aquí una tiene la oportunidad de expresarse. Es mi independencia, no tengo ningún problema económico a día de hoy. Tengo mi propio criterio y derecho a opinar mientras que no ofenda a nadie. No vengo aquí a atacar a nadie, yo sufro en mi casa”. Y añadía: “Me ha costado, había que pensar los pros y contras. No por mí, sino por mi marido”.

Su cita con el juez

Este nuevo proyecto profesional llegaba tan solo unos días después de que acudiera a los juzgados, como avanzó en exclusiva este medio, de nuevo debido a la denuncia que interpuso el diseñador de su vestido de novia. “Hemos entrado muy tarde, pero bueno ha ido muy bien. Hemos podido explicar todo y bueno, ahora ya quedará presentación de escritos si procede con documental, pero creo que nos hemos explicado muy bien y hemos cumplido explicación de todo”, aseguraba a su llegada a los juzgados. Su enfrentamiento judicial con el diseñador de su vestido de novia, Emilio Salinas, parecía haberse cerrado a mediados de octubre, cuando el juez le dio la razón al modista, en detrimento de la mujer de Ortega Cano. Según la sentencia que se dictó, Aldón perdía al reconocerse que sí existió el acuerdo verbal entre las partes para que la gaditana nombrase a Salinas, dándole su lugar como diseñador, en la exclusiva de su enlace que apareció en un semanario del corazón.

Extremo que nunca reconoció Ana María, tal y como se ha hecho ver, y siempre defendió Emilio. Además, la exsuperviviente tiene que pagar a Salinas un montante de 4.800 euros, la mitad de lo que el demandante pedía por haber creado su traje de novia. De aquella resolución solo se supo, pasados unos días, que la mujer del diestro quería recurrir. Así lo hizo.

Ana María tomó declaración ante el juez el 30 de noviembre. En esta ocasión, por una querella que le interpuso Emilio Salinas, por injurias y vulneración del honor. Tras haberse admitido a trámite esta querella, la diseñadora debió prestar declaración en los juzgados nuevamente. Puestos en contacto con el propio Salinas, remitió a este medio a sus abogados, Zaballos Abogados. Desde allí se explica que la batalla continúa también por parte de su cliente. Así y todo, las partes, pese a aquella sentencia que parecía, y solo parecía, sellar su contencioso, no se detendrán en lo que entienden, por separado, como la única verdad.

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