Economia

Zhang Yiming, el influyente fundador de TikTok que ya no quiere ser CEO

  • ByteDance ha atraído la atención de los reguladores por infracciones en el uso de datos

El creador de ByteDance, matriz de la exitosa red social, se aparta de la dirección de la compañía en medio de la vigilancia de Pekín a los magnates de Internet.

En la era de la brevedad, los vídeos cortos que se consumen en masa han encontrado el terreno abonado. Un vídeo de TikTok es como un buen chiste: conciso, ocurrente y efectista. Pero debe de haber algo más detrás del éxito de esta red social para que entidades como Iberdrola o la Guardia Civil hayan abierto sendas cuentas que ya tienen más de 100.000 seguidores.

El mago que sacó el conejo de la chistera se llama Zhang Yiming (en la foto), tiene 38 años y hace una década fundó ByteDance, la matriz de TikTok y de su versión original Douyin. Su mayor logro ha sido, precisamente, conseguir que una red social china sea utilizada por millones de personas a este lado del mundo, rompiendo el monopolio que hasta entonces disfrutaban redes como Instagram y Snapchat.

Zhang es la novena persona más rica de China, según Forbes, y en 2019 fue nombrado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time. En 2020, la estimación de beneficios de Bytedance era de 7.000 millones de dólares, tal y como publicó el semanario británico The Economist.

Sin embargo, Zhang se marcha. La empresa que ayudó a levantar comunicó hace tan solo unos días que dejará su cargo como consejero delegado a finales de este año y se centrará en la estrategia de crecimiento a largo plazo de la compañía.

En una carta dirigida a los empleados hecha pública, el fundador de TikTok dijo que “dejar atrás las responsabilidades cotidianas le permitiría tener un mayor impacto en las iniciativas a largo plazo”. Asimismo, añadió unas palabras que bien podrían sonar a excusa o bien podrían ser un arrebato de honestidad: “La verdad es que carezco de algunas de las habilidades que necesita el director ideal” -afirmaba Zhang-.

“No soy muy social, prefiriendo actividades solitarias, como estar conectado, leer, escuchar música y soñar despierto sobre lo que podría ser posible”, enumeró. En su renuncia, no obstante, hay quien cree haber visto una llamada al orden por parte del Gobierno chino, que ha incrementado de forma reciente el control sobre las grandes compañías de Internet, como se vio con la multa récord de 2.800 millones de dólares impuesta a Alibaba, la firma de Jack Ma.

“ByteDance, con sede en Pekín, ha atraído la atención de los reguladores en meses recientes sobre infracciones que van desde el uso de datos a contenido inapropiado”, escriben los periodistas Liza Lin y Yoko Kubota en The Wall Street Journal. “En marzo, el regulador antimonopolio impuso a una filial de ByteDance una multa equivalente a unos 78.000 dólares por no haber informado adecuadamente de una fusión anterior. Por aquel entonces, ByteDance fue una de las 11 empresas a las que se ordenó realizar una revisión de seguridad por el uso de lo que se conoce como tecnología deepfake, que permite crear vídeos falsos hiperrealistas”, añaden los reporteros del diario estadounidense.

Por otra parte, informan, ByteDance también fue una de las 13 empresas a las que el Banco Central de China y otros reguladores ordenaron en abril que se adhirieran a una regulación mucho más estricta de sus datos y prácticas de préstamo.

En unas declaraciones recogidas por la CNN, Brock Silvers, director de inversión de la firma hongkonesa Kaiyuan Capital, señala que “Zhang era un joven ingeniero de software cuando de repente se encontró dirigiendo una empresa enorme en medio de un mercado rápidamente cambiante, a la vez que operaba en un ambiente político y regulatorio extremadamente complejo”.

Para Silvers, el cambio de rol del CEO de TikTok podría enviar una señal de alarma a los mercados financieros en caso de una posible salida a bolsa de ByteDance, que algunos medios de comunicación dan por segura. Según Bloomberg, las acciones de ByteDance están valoradas en 250.000 millones de dólares en el mercado secundario. Con esa cifra, la compañía sería más valiosa que ExxonMobil o que la misma Coca-Cola.

A las presuntas presiones que le llegan desde Pekín se suman las que arrecian desde Washington, sobre todo después de que, hace un año, el Gobierno de Donald Trump emitiese una orden ejecutiva por la cuál se pretendía prohibir TikTok en Estados Unidos si no encontraba un comprador -llegaron a sonar Microsoft y Oracle-.

¿El motivo? Las acusaciones de que la red social de vídeos cortos suponía un riesgo para la seguridad nacional por el acceso que China podría tener a los datos personales de los usuarios estadounidenses de TikTok. Según Reuters, Pekín se oponía a la venta forzosa de la red social y habría preferido que la aplicación hubiese desaparecido de Estados Unidos a que fuese vendida.

Si hay aplicaciones que acceden a datos personales de los usuarios sin su consentimiento, lo cierto es que TikTok no sera la única; la diferencia en este caso es que está en juego el poder mundial en un planeta hiperconectado.

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