Economia

Tesla busca evitar el ‘divorcio’ total con China tras las últimas polémicas

  • Las suspicacias de las autoridades y las quejas de usuarios se multiplican
  • Una ciudadana denunció que los frenos de su Tesla fallaron matando a su padre
  • Musk ha decidido desarrollar una base de datos para los propietarios en China

Acostumbrada a las buenas noticias desde China, Tesla ha ocupado últimamente titulares negativos en el país asiático. La última polémica ha surgido después de que una clienta china de la marca apareciera hace varias semanas en el Salón del Automóvil de Shanghai y se subiera encima de un modelo de exposición de la compañía para protestar. Aseguraba que los frenos de su Tesla habían fallado -lo llevaba impreso en la camiseta que vestía-, lo que había acabado con la vida de su padre.

 

El embarazoso suceso preocupó en Tesla, ya que se unía a las cada vez más recurrentes protestas de los usuarios chinos. Las críticas más habituales son que la firma no dispensa un buen servicio postventa y que actúa con cierta prepotencia al negar su responsabilidad en los fallos y accidentes.

En 2019, algunos clientes se enfadaron porque la compañía recortó los precios poco después de comprar su vehículo. Desde octubre, China se ha visto obligada a realizar dos retiradas del mercado que han afectado a casi 85.000 coches: una por problemas de suspensión, que también ha afectado al fabricante en EEUU y otra por un fallo en la pantalla táctil. Por si todo esto fuera poco, las autoridades chinas no han dejado de mostrar su preocupación por que las cámaras de los vehículos Tesla puedan utilizarse para el espionaje. Tampoco gustó al aparato comunista que Tesla achacara a la corporación eléctrica nacional china un problema en un punto de recarga de vehículos.

Precisamente por las presiones de las autoridades locales, que parecen estar saliéndose del idilio con Elon Musk, Tesla se disculpó e hizo públicos los registros de datos del coche de la indignada usuaria. Se había resistido durante varios meses, pero accedió después de que el regulador de Zhengzhou (Henan), donde se produjo el accidente, ordenara a la sucursal de Tesla de esa localidad que facilitara incondicionalmente a la mujer los datos completos de conducción de los 30 minutos anteriores al incidente.

Los datos mostraban que el Model 3 circulaba a 118,5 kilómetros por hora justo antes del impacto y que redujo su velocidad a unos 48,5 kilómetros por hora después de pisar el freno. Los datos también mostraron que el conductor frenó más de 40 veces en la media hora anterior al choque, y en múltiples momentos el vehículo viajaba a más de 100 kilómetros por hora.

Por casos como este y por las suspicacias referidas con las cámaras de los Tesla, China está estudiando una nueva normativa que exigiría que los datos recogidos por los coches inteligentes se almacenen en el país. Buscando anticiparse, Tesla desarrollará una base de datos que los propietarios de vehículos en China podrán utilizar para acceder a la información generada por sus coches eléctricos, informa Bloomberg.

La compañía con sede en Palo Alto, California, planea tener la base de datos en funcionamiento a finales de este año, según un comunicado emitido este jueves que no ofrece ningún otro detalle. No aclara si los datos estarán disponibles de forma gratuita ni qué tipo de detalles de conducción se cargarán en esa base.

Tu Le, fundador de Sino Auto Insights, un boletín de noticias que rastrea el mercado chino de vehículos eléctricos, lleva semanas siguiendo el creciente descontento del público con la empresa. En una entrevista reciente concedida a TechNode y recogida por Markets Insider, descartó la posibilidad de que las quejas sobre el servicio al cliente que se están difundiendo en las redes sociales frenen el crecimiento de las ventas. Razonó que por todos los clientes descontentos hay “muchísimos más” que adoran a Tesla.

Otra cosa muy distinta es que el gobierno tome cartas en el asunto. En las últimas semanas, Pekín se ha sumado al coro de críticas a Tesla a través de los medios de comunicación controlados por el Estado. “Xinhua People’s Daily han estado publicando regularmente artículos de opinión en los que se dice que Tesla ignora los derechos de los consumidores”, añade Anne Stevenson-Yang, fundadora de la empresa de inversiones con sede en China J Capital Research.

A nadie se le escapa la capacidad de las autoridades chinas para abrir las puertas a una gran empresa extranjera y ayudarle en su impulso, como ha hecho con Tesla, a la que permitido todo tipo de licencias que no se han dado con otras automovilísticas occidentales de prestigio -Musk ha sido recibido allí como una estrella de cine-, y para lo contrario: poner todo tipo de trabas a esa firma si denotan que sus intereses colisionan con los del país.

Tesla lo sabe igual que sabe que necesita a China para seguir creciendo. Los últimos resultados de la firma fueron buenos por sus transacciones con el bitcoin, evidenciando que el crecimiento de su mercado en el país asiático es clave para seguir generando beneficios en un marco en el que históricas automovilísticas están poniendo toda la carne en el asador para pasarse al coche eléctrico.

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