Economia

SaludOnNet: tecnología sanitaria para atraer al paciente a la medicina privada

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Julio Miravalls 

Su fundador Carlos Falcato explica su modelo tres en uno: marketplace de sanidad, videoconsultas con tarifa plana y desarrollo de software propio.

Del año que hoy rematamos, cargado de hiperbólicos calificativos y penosas experiencias, nos van a quedar tres palabras con recorrido más largo que el exagerado confinamiento que padecimos: digitalización, sanidad y online. Las tres, sumadas, dan telemedicina.

SaludOnNet reúne esos tres elementos, que, en cierto modo, definen sus tres actividades: desarrolla desde su origen un software de gestión específico para la actividad sanitaria; ofrece un marketplace de servicios médicos (desde 2016); y acaba de añadir un sistema de consultas online, desde octubre, aunque fue puesto “en producción el 15 de junio”, puntualiza su CEO, Guillermo Prieto.

Es una empresa que ya no encajaría propiamente en otra palabra de moda, startup, porque su origen es de 2003, aunque su fundador y presidente, Carlos Falcato si reivindica la etiqueta “porque el marketplace es un spin off que cuelga de la matriz y tiene cuatro años”.

“Realmente nuestro core es el marketplace y es un activo en el que vamos a seguir trabajando, porque la nueva tendencia de pago por uso, en otros sectores y en este, va en una línea creciente”, aclara Falcato en una conversación a tres bandas con D+I, mantenida, por supuesto, online.

Para que se entiendan las diferencias: su software de gestión sanitaria fue desarrollado con la propia experiencia de una clínica familiar y tiene amplia implantación “en el sector de la medicina privada”. El marketplace permite “comprar online servicios médicos”, para asistir a consultas o diversos procedimientos, e incluso cirugías, en atención privada.

Y la tercera actividad, recién lanzada bajo el nombre de ‘Cobertura digital‘, entraría en el capítulo del insurtechtecnología digital aplicada al mundo del aseguramiento. En este caso supone contar con chats médicos y videoconsultas ilimitadas con médicos de familia, pagando una tarifa plana anual por 4,99 euros al mes, o 25 euros al mes sin permanencia.

“Desde la perspectiva insurtech, estamos en una delgada línea”, explica Falcato. “Cobertura digital es un producto con el servicio de chat y consultas ilimitadas, añadiendo monitorización y almacenamiento de la información y acceso a nuestro marketplace. Lo decimos claro: somos un ‘no seguro’ de salud, porque no queremos ser un seguro. Pero sí que tiene cierta cobertura que puede encajar perfectamente en insurtech“.

Un ‘anti-Google’

Lo de la consulta online suena a hablar de lejos con un médico para contarle ‘me duele aquí, o me duele allá’, a ver qué responde. Como si fuera una especie de Google, o mejor dicho, un ‘anti-google’ puesto que sus respuestas no se basan en algoritmos de aproximación según lo acertada o desacertada que sea la descripción de los daños…

Detrás de Google no hay médicos, hay contenido. Detrás de nuestro producto sí que hay médicos. El qué contesta es un médico, sea en el chat o en el vídeo”, replica Falcato. “Una vídeoconsulta es una consulta médica virtual. O mejor, digamos, en remoto, porque no es virtual, hay un médico detrás y en muchos casos se dan prescripciones y recetas”.

Falcato pone énfasis en ocho tipologías de posibles usos de su cobertura digital, uno de los cuales es consultar esas dudas médicas “porque tengo una sensación…”, que a muchos les lleva a preguntar en Google. “Que nos da una información súper rica, pero no tenemos el conocimiento para interpretarla”. En su opinión, “en el 90% de los casos una vídeoconsulta o un chat sí dan la respuesta”.

Cita situaciones cercanas, con médicos que trabajan en su clínica y eran en principio contrarios a la telemedicina, porque “hay que tocar al paciente”. Ahora se convencen de que se mejora en eficiencia y “hay momentos puntuales en que se requiere el tacto, pero en el 90% de los casos, no. Y más cuando hay muchos pacientes que son crónicos a los que conocen perfectamente. Se sientan en la consulta para contar qué tal van y no hace falta más interacción”.

Admite que “exista cierta resistencia siempre a un sistema nuevo“, aunque no lo ve “como algo que sustituye al que hay, sino como complementario”. Idea que refuerza relatando experiencias personales “en la playa”: a su hija pequeña “le dolía el oído” y el sistema sirvió para que le enviasen una receta por email para ir a la farmacia. A su otro hijo le picó una medusa y fue atendido tras enviar una foto de la zona dañada…

El chat es atendido por médicos de familia, “el que toque” en cada caso. No es un servicio 24×7. Tiene horario precisamente porque no es un sistema de respuesta automatizada.

Especialistas de la sanidad privada

Si hace falta acudir a un especialista, sugiere la opción de contratarlo, puntualmente, en el marketplace. Tiene acuerdos con unas 5.000 clínicas y hospitales privados, que agrupan en torno a 25.000 médicos y “40.000 productos”.

Falcato subraya que este modelo “persigue hacer accesible la sanidad privada y acercar nuevos pacientes a las clínicas”. Un detalle: las videoconsultas no se graban.

La visita al especialista puede ser también por videoconsulta, donde quiera que residan médico y paciente. Aunque, según la especialidad, lo normal es verse en persona, cara a cara con el doctor.

Tras el confinamiento, los especialistas más visitados fueron dermatólogos, otorrinos, neurólogos, endocrinos, cardiólogos y ginecólogos (la especialidad cuya demanda más creció, un 400%).

Para una situación de emergencia sugiere también la posibilidad de buscar un servicio de urgencia en el marketplace, con alguna de las clínicas afiliadas que lo ofrecen y que le resulte conveniente al usuario. Pero a Falcato no le duelen prendas para añadir que, en las urgencias, “el sector público responde bastante bien” y es a lo que “todo el mundo recurre”.

Tecnología sanitaria

Lo curioso de este despliegue de actividades es que su inmersión online empezó por la especialización tecnológica. “Antes éramos una empresa de informáticos, que sabíamos del negocio [sanitario], ahora somos una empresa de negocio que tenemos informáticos”, dice Prieto.

El software de gestión sanitaria, piedra angular en la que se apoya su marketplace “como ventaja competitiva”, es de desarrollo propio. “Los primeros miles de líneas de código los hice yo”, puntualiza Falcato.

En la actualidad cuenta con un departamento de desarrollo con 15 personas, que aplica el modelo de trabajo ágil (programación y puesta en servicio van de la mano en un ciclo continuo) con actualizaciones semanales para seguridad y negocio, basadas en experiencia de usuario. “El hecho de que la tecnología sea nuestra nos hace ser muy flexibles”, asevera el fundador.

Y con atención especial en las cuestiones de ciberseguridad. Este año las grandes compañías de seguros médicos privados sufrieron en España intensos ataques de hackeo, con parones de varios días en algunos casos.

“Almacenamos los datos en la nube de Microsoft, Azure, con todas las garantías legales y de seguridad de la información”, declara Falcato, asumiendo la condición de material altamente sensible que maneja su sistema, incluyendo información puntual e historiales médicos, que eventualmente deben estar disponibles para el galeno que va a estudiar el caso de un paciente. Y todo a través de la web.

“Nosotros no somos los dueños de los datos. Los datos son de los médicos y nosotros somos responsables del tratamiento“, concluye Falcato, garantizando el riguroso cumplimiento de todas las normativas y el nivel de seguridad de “todos los médicos y todos los agentes que utilizan el sistema”.

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