Economia

Los locales de ocio nocturno tendrán que enfocarse en el ‘mañaneo’ para sobrevivir: ¿será un adiós a las discotecas tradicionales?

  • El sector ha perdido 4 de cada 10 establecimientos
  • Puede suponer un problema de despoblación para la España vaciada

El futuro del ocio nocturno depara, precisamente, el dejar de salir de noche. Tras la pandemia, una gran cantidad de la población ha desarrollado ciertas reticencias a las aglomeraciones y al contacto con personas desconocidas, básicamente las dos cosas que definen una noche de fiesta tradicional, por lo que esta situación genera una pregunta: ¿qué va a pasar con las discotecas?

Los locales de ocio nocturno han pasado por una de sus peores etapas. Las restricciones y confinamientos derivados de la crisis sanitaria han provocado que muchos establecimientos no hayan soportado el envite y se hayan visto obligados a cerrar definitivamente. De hecho, el sector ha perdido el 43% de los bares de copas y discotecas de las 16.500 que había antes del Covid-19, según la Federación Nacional de Empresarios de Ocio y Espectáculos (España de Noche).

Los consumidores de discotecas cada vez son más mayores

Precisamente, cuando las restricciones empiezan a relajarse paulatinamente, estos locales se encuentran con un cambio drástico en los hábitos de consumo de los clientes. La media de edad de los clientes cada vez crece más, según explica a este medio el portavoz de España de Noche, Vicente Pizcueta. Los jóvenes ya no encuentran en las discotecas el mismo encanto que apreciaban generaciones pasadas.

El principal consumidor responde al perfil de un ‘baby boom’, personas nacidas en la década de 1980 que todavía siguen saliendo de noche. Incluso, las personas comprendidas en la franja de edad de entre 60 y 70 años también acuden a estos establecimientos, aunque la frecuencia se reduce. A esto hay que sumar que la evolución demográfica ha provocado que cada vez haya menos jóvenes, por lo que el público objetivo cada vez es menor, tal y como señala el experto.

Esto supone un gran problema para el sector, ya que se caracteriza por ser una actividad alimentada por la población más joven. Por este motivo, Ramón Mas, presidente de España de Noche, explica que el ocio nocturno se está trasladando paulatinamente a la mañana y la tarde. Además, la oferta cada vez es más cultural y familiar, más diversa y más inclusiva. “En estas circunstancias, el ocio nocturno necesita reinventar su modelo de negocio de acuerdo con las nuevas pautas de consumo, haciendo uso de la segmentación de los gustos por edades y perfiles”, comenta.

En este sentido, los conciertos matinales familiares, el fenómeno del brunch, el boom del tardeo, la programación de espectáculos y la fusión entre ocio y gastronomía van a marcar los próximos años del sector.

El fin de las pistas de baile

Tal y como explica Pizcueta, el sector está cambiando muy deprisa. “La oferta ya no está basada solamente en la pista de baile. España está recuperando todo el fenómeno del cabaret, la sala de baile con espectáculo y con mesas para cenar”. Es decir, estos establecimientos ya no se limitan a ser un espacio donde tomar copas y bailar, los jóvenes demandan una experiencia completa donde exista una oferta gastronómica interesante mientras disfrutan de un show.

“El modelo de ocio que mezcla espectáculos, comida y actividades recreativas ha venido para quedarse. El futuro será salir a cenar, tomar la copa y tener ese momento de baile, pero sin protagonizar toda la noche”, señala el portavoz de la patronal de discotecas.

Por otro lado, todavía quedarán discotecas que sigan ofreciendo el modelo tradicional de ocio. Sin embargo, las preocupaciones surgidas por el coronavirus van a provocar que cada vez se vaya perdiendo más la convivencia con personas desconocidas en estos establecimientos, ya que los locales se centrarán en el servicio de reservados para grupos de amigos.

La España vaciada se está quedando sin bares de copas

Otro de los grandes problemas derivados de la crisis sanitaria ha sido el cierre de muchos de estos establecimientos ubicados en pequeños municipios. Según Pizcueta, estas poblaciones cuentan con uno o dos bares de copas como mucho, por lo que la desaparición de estos locales deja sin ningún tipo de oferta de ocio nocturno a sus habitantes.

“Nosotros somos un elemento clave para fijar gente en pequeñas poblaciones. Por este motivo, los municipios que ya hayan perdido su bar de copas o los que estén a punto de perderlo pueden encontrarse un grave problema de despoblación, los jóvenes migrarán a otras ciudades donde si encuentren una oferta de ocio nocturno”, explica Vicente Pizcueta.

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