Economia

Las ‘telecos’ ponen las bases para lanzar el 5G

El resultado de la primera subasta de frecuencias para la nueva generación de comunicaciones móviles dibuja un escenario bastante igualitario entre Movistar, Orange, Vodafone y MásMóvil.

Cuando el pasado 25 de julio, el nuevo Ministerio de Economía y Empresa dio por cerrada la subasta de las frecuencias de la banda de 3.600-3800 megahercios (MHz), en España se puso la primera piedra para el despliegue de las redes de 5G, la nueva generación de comunicaciones móviles que supondrán una aceleración sin precedentes en la revolución digital.

Estas frecuencias, junto con las de la banda 3.400-3.600 MHz, que ya fueron adjudicadas en la década de los 2000, suponen el grueso del espectro que Europa va a dedicar a este nuevo servicio, es decir, las frecuencias que van a soportar la mayor parte del tráfico de datos, especialmente en las grandes ciudades.

A este espectro se unirá, también, la banda baja de 700 MHz, conocida como “segundo dividendo digital” que actualmente está ocupada parcialmente por las emisiones de Televisión Digital Terrestre y que, en España, tiene que estar en manos de los operadores de telecos, mediante licitación, antes de junio de 2020. Esta banda es la que permitirá extender la cobertura, con inversiones razonables, a zonas menos pobladas.

Incertidumbre inicial

La pasada subasta de las frecuencias llegó con incertidumbre, puesto que la moción de censura que derribó al Gobierno del PP y lo sustituyó por uno del PSOE, se produjo en medio del proceso de su convocatoria, con lo que el equipo del Ministerio responsable de la licitación cambió por completo, al pasar la Secretaría de Estado de la Agenda Digital del Ministerio de Energía y Turismo de Álvaro Nadal al de Economía y Empresa de Nadia Calviño, lo que supuso el nombramiento de Francisco Polo como secretario de Estado en sustitución de José María Lasalle, y de Roberto Sánchez como director general de Telecomunicaciones en vez de Alberto Rodríguez Raposo.

Sin retrasos

Sin embargo, el primer acierto del nuevo equipo fue vencer la tentación de dejar su huella -algo tan típico de los nuevos Gobiernos, víctimas de un adanismo generalmente inevitable- y decidir no tocar el proceso, que continuó como estaba previsto.

La suspensión de la subasta y su nueva tramitación hubieran provocado un retraso considerable en la asignación de estas frecuencias. Y aunque es cierto que no hay una urgencia extrema en disponer de ellas, puesto que es difícil que existan redes y dispositivos (móviles, tabletas, etcétera) comercialmente disponibles de forma masiva hasta 2020, es conveniente que los operadores tengan ya las frecuencias para que vayan realizando, sin prisas, las pruebas piloto y la planificación de las redes.

El caso es que el resultado de la subasta ha llevado a un escenario de bastante equilibrio futuro en la competición. Es cierto que el operador que aparece como ganador al adjudicarse el mayor volumen de frecuencias ha sido Vodafone, que ha comprometido 198,14 millones de euros -pagaderos en cómodos plazos durante los próximos 20 años, el tiempo que dura la concesión- y que se ha hecho con 90 MHz de esa banda. Por su parte, Orange, pagará 132,04 millones por sus 60 MHz de frecuencias, mientras que Telefónica ha comprado 50 MHz por 107,46 millones de euros.

Vodafone, la que más paga

Como consecuencia de estos datos, Vodafone ha sido la que ha pagado un precio medio más alto por cada bloque de 5 MHz, de 11,007 millones de euros, un dato que tiene su importancia futura a la hora de elegir.

Los términos de la subasta establecían que el que pagase el precio medio más alto lograría igualmente la prioridad a la hora de elegir el acomodo de su paquete de frecuencias dentro de la banda total. Orange ha pagado prácticamente el mismo precio medio (11,003 millones) por cada bloque de 5 MHz, mientras que a Telefónica le sale un precio medio de 10,74 millones. Por su parte, MásMóvil, que participó en la licitación, finalmente no logró frecuencias porque decidió adquirirlas de otra forma, en el mercado secundario, comprándoselas a otros operadores que ya disponían de ellas.

Sin embargo, Vodafone dista de ser, en realidad, el ganador de la licitación, ya que ese papel debería atribuirse a Orange. La razón es que, tanto Orange, como Telefónica y MásMóvil, partían con ventaja frente a Vodafone, puesto que ya disponían de frecuencias en las banda de 3.400-3.600 MHz, por lo que no tenían tanta necesidad de comprar o, al menos, no de comprar tantas frecuencias como Vodafone.

Como Orange ya disponía de 40 MHz, sólo ha tenido que comprar otros 60 MHz para hacerse con un botín de 100 MHz, de forma que es líder del sector en este segmento. Además, a los 132 millones pagados ahora habría que sumar los 20 millones que pagó en 2016 para hacerse con los 40 MHz de que ya disponía, con lo que los 152 millones por 100 MHz, son bastante más baratos que los 198 millones por 90 MHz pagados por Vodafone. Movistar, que tenía también 40 MHz, sumó otros 50MHz e iguala a Vodafone con 90 MHz.

El valor real

Sin embargo, el valor de todos estos megahercios no es igual. Todos los adjudicados en la subasta tienen un plazo de concesión de 20 años, por lo que servirán hasta 2038. Pero los 40 que ya tenía Orange solo duran hasta 2030, al igual que los de Movistar, cuya concesión concluye en 2020, pero que previsiblemente será prorrogada por otros 10 años. Por eso, el lógico que los 90 MHz de Vodafone, que duran todos más tiempo, sean más caros.

Además, el hecho de que haber pagado el precio medio más alto proporcione prioridad a la hora de elegir, tiene su importancia en el futuro. La razón es que para explotar mejor y sacarle el máximo partido a este espectro conviene que cada operador tenga todas sus frecuencias correlativas, en un único bloque común, en el que cada trozo sea contiguo al anterior. Así se pueden agrupar y otorgar más ancho de banda, y por lo tanto más velocidad y más capacidad. Si los bloques no están contiguos, es decir, si como ocurre ahora, un operador tiene frecuencias en la banda de 3.400 MHz y también en la de 3.700 MHz, el aprovechamiento es mucho menor. Y ahora mismo, sólo Vodafone tiene posibilidades ciertas de lograr que todas sus frecuencias estén contiguas. Tanto Movistar como Orange las tienen separadas, al igual que MásMóvil. Sin embargo, MásMóvil es posible que pueda disponer en el futuro de los 80 MHz de que dispone en un sólo bloque, mientras que eso es imposible, por ahora, para Orange y Movistar, que como mucho podrán aspirar, en el mejor de los casos, a disponer de 80 MHz contiguos.

La razón es que entre los bloques de los operadores en la banda de 3.400-3.600 MHz, hay dos bloques de 20 MHz cada uno que pertenecen al Ministerio de Defensa, que los usa para que funcionen una parte de sus radares.

Habría que mover a Defensa a otra zona del espectro, pero eso supone adquirir radares nuevos, un proceso que no parece que sea cuestión de meses, sino de años.

Incentivo al traslado

Es verdad que al precio pagado por los operadores, los 40 MHz que tiene Defensa valen 88 millones de euros, lo que puede ser un incentivo que suavice las reticencias militares y aceite la compra de radares nuevos que operen en otras frecuencias, como ya ha ocurrido en otros países europeos.

De todas formas, esa hipótesis es la que manejan los operadores. No tiene sentido que haya radares en una zona de frecuencias que toda Europa ha definido como prioritaria para el 5G. Es decir, que lo más probable es que, antes o después, Defensa abandone esa zona, de forma que habrá , de verdad, 400 MHz disponibles y no 360 como ocurre ahora. En ese escenario, y considerando que se pusieran en el mercado otros 40 MHz, y con el actual reparto de 100 MHz (Orange), 90 MHz (Telefónica), 90 MHz (Vodafone) y 80 MHz (MásMóvil), es razonable pensar en un reparto muy equilibrado en el que cada operador disponga de 100 MHz contiguos, que sería el escenario óptimo desde el punto de vista de aprovechar al máximo las prestaciones de las redes.

El segundo dividendo

Pero este escenario idílico desde el punto de vista de competencia, con cuatro operadores con la misma cantidad de espectro, no será real del todo.

Porque en la banda de 700 MHz, que es la más valiosa a pesar de que hay mucha menos cantidad de frecuencias, es difícil pensar que haya espectro disponible para más de tres operadores. La banda de 800 MHz, el primer dividendo digital, muy similar por características y con la misma cantidad de frecuencias que la banda de 700 MHz, se valoró en 1.200 millones en 2011 y se repartió, mediante subasta, entre los tres grandes: Movistar, Orange y Vodafone. Este segundo dividendo digital de los 700 MHz, será al menos tres veces más caro que la banda ahora subastada, lo que ya supone un gran handicap para MásMóvil, el más pequeño de los operadores.

Y todo parece indicar que habrá sólo espectro suficiente para tres grupos. Eso supondrá que, como ya ocurre en el 4G, la red de MásMóvil se despliegue fundamentalmente en poblaciones a partir de un cierto tamaño y que dependa, como ocurre ahora con su red 4G, de otro operador, como Orange, para dar servicios en los municipios más pequeños y las zonas menos pobladas.

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