Economia

La jubilación del baby boom amenaza con elevar hasta el 6% el déficit en pensiones

  • Los expertos ven necesario compensar la mayor esperanza de vida
  • Piden factores que nivelen el alza de previsto de gasto tras la reforma

El plan del Gobierno para abordar la reforma de pensiones prevé la vinculación por ley de las futuras subidas de las pensiones según la inflación. La medida, que aúna un amplio consenso en la mesa de diálogo social supone no obstante todo un reto en términos de financiación de las futuras pagas de jubilación. Concretamente, ante la ausencia de medidas concretas y en base a las medidas previstas sobre el Sistema con la reforma, la jubilación a partir de 2025 de la generación del baby-boom incrementará el déficit estructural de las pensiones hasta los 60.000 millones de euros, entre un 5% y un 6% del PIB.

La combinación de un escenario demográfico menguante en términos de población activa y creciente en las cohortes de población de mayor edad, sumado a la ausencia de mayores recursos financieros para afrontar la factura cada vez más elevada de las prestaciones de la Seguridad Social se traduce en una tormenta perfecta que pondrá a prueba las resistencias del organismo público para cubrir todos los pagos en las próximas décadas. Así lo ponen de manifiesto expertos como Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, que pone de manifiesto cómo un gran avance social que supone el aumento progresivo de la esperanza de vida se puede volver en contra si no se toman medidas compensatorias por el lado de los gastos del Sistema.

Así, el experto del BBVA recuerda que el impacto de la pandemia ha supuesto un salto de déficit notable. Si en 2019 y años anteriores, el desfase presupuestario medio de la Seguridad Social se situaba entre los 1,3 y los 1,5 puntos porcentuales. Ya en 2020 como producto del esfuerzo de financiación sin precedente de las medidas para afrontar la pandemia este desfase ascendió hasta los 30.000 millones de euros, algo más de 2 puntos porcentuales de PIB. Y esta senda de revalorización con el IPC agrega mayor presión al gasto, más aún si se tiene en cuenta como la factura de las subidas de pensiones se ha visto sobredimensionada en los últimos años debido a la volatilidad del indicador ante los shock económicos. Es más, pese a la aprobación de Bruselas de los planes del Gobierno, aún recogen esta advertencia histórica sobre esta vinculación de las pagas al IPC.

“La reforma que propone el Gobierno y que ha enviado a Bruselas no es integral”, aseguraba el experto durante su intervención en el acto Las pensiones después de la pandemia a cerca de limitada potencia para sanear las cuentas que presentan los compromisos con Europa.

También durante otra presentación del informe El futuro de las pensiones en España, José Ignacio Conde-Ruíz, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid, subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) apuntó de igual modo a esta cifra asegurando que en función del escenario demográfico que se encuentre nuestro país en las próximas décadas, y ante la ausencia de medidas complementarias de ajustes de gasto, el déficit de la Seguridad Social ascenderá entre 3,2 y 5,2 puntos porcentuales del PIB, que llevaría a superar la barrera de los 50.000 millones de déficit.

Los expertos aseguran en este sentido que si bien es una noticia positiva e progresivo incremento de las esperanza de vida, de igual modo deberá ser necesario adaptar las pagas de jubilación a esta realidad. Y es que según estudios de Fedea sobre este ámbito, el jubilado a la hora de dejar de cobrar la pensión habrá percibido de media un 12% más de todas las cotizaciones aportadas durante su vida laboral. Por ello, tanto Doménech como Conde-Ruiz coinciden en este punto en la necesidad casi por obligación de incluir en la reforma de pensiones algún elemento de corrección en función de la esperanza de vida. Por ello, ven necesaria la implantación en un corto plazo de algún tipo de elemento corrector, como el previsto en la reforma del PP de 2013 con el factor de sostenibilidad y que el Gobierno derogará para introducir un índice de equidad intergeneracional.

Garantía de suficiencia… sin equilibrio

Según explica José Ignacio Conde-Ruíz, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid, subdirector de Fedea el acuerdo de pensiones que el Gobierno pretende cerrar próximamente garantiza la suficiencia de las pensiones, pero que “quizás pone en riesgo la sostenibilidad” del sistema, señaló durante la presentación del estudio socieconómico El futuro de las pensiones en España que forma parte de la colección de estudios socioeconómicos de Cajamar.

Para Conde-Ruiz, el acuerdo garantiza la suficiencia de las pensiones, ya que se dice que las pensiones no pueden perder poder adquisitivo. “Como punto de partida, me parece bien que las pensiones no pierdan poder adquisitivo, pero una vez que haces esto tienes que buscar un mecanismo que compense lo que va a implicar esta medida”. Desde su punto de vista, “es insostenible hacer una reforma de este calado sin un gran pacto por las pensiones”. “Ningún Gobierno es capaz de abordar este problema tan gigantesco que tenemos por delante y esperamos que este gran pacto sea una realidad”, añadía.

El subdirector de Fedea aclaró que la reforma que se debería hacer del sistema debería ser global y que espera que lo de hacer la reforma en dos fases salga bien, aunque señala que “no le ve la lógica”. Para él, la reforma debería pasar por garantizar el poder adquisitivo de los pensiones hasta cierto punto, poniendo un límite de pérdidas, e introduciendo un sistema de cuentas nocionales, que es “mucho más transparente y limpio”.

Por su parte, el director ejecutivo de Fedea, Ángel de la Fuente, afirmó que probablemente será necesaria una política que ponga “mayor énfasis” en el control del crecimiento del gasto en pensiones para garantizar la sostenibilidad y evitar sobrecargar a los jóvenes con impuestos y cotizaciones. “Vamos a tener una circunstancia cada vez más difícil, porque se van a ir jubilando las cohortes grandes de la generación del baby boom y los que vienen después van a tener que soportar los costes de las pensiones, por lo que sería aconsejable cierta prudencia”, señala.

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