Economia

La inminente convocatoria de la subasta renovable dispara las solicitudes de avales

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Laura Ojea

Hay muchos proyectos renovables que ya han iniciado los trámites pero no todos ven las subastas como una alternativa segura.

El sector de las renovables calienta motores a la espera de la convocatoria de nuevas subastas. En unos días se sabrá la fecha aunque se espera que sea en febrero. Sin embargo, hay mucha incertidumbre y no todos los promotores tienen claro que vayan a acudir. 

“Las subastas tienen mucho riesgo”, señalan fuentes de una empresa promotora a Invertia, “por ejemplo, el mercado fotovoltaico en España es muy maduro y se puede conseguir financiación mediante la firma de PPAs“.

Por otro lado, todavía colea cierto miedo a que vuelva la inseguridad jurídica. “Si cambia la orientación política pueden cambiar las reglas del juego, con lo que al final a las únicas que les beneficia estas subastas son a las grandes energéticas. Además, ¿dónde están los puntos de conexión que se han liberado de los 40 GW que han desistido?”.

Pese a todo, según ha podido saber este diario de fuentes financieras, “se han disparado las solicitudes de avales para poder participar en la puja”. La normativa exige que, como requisito previo para la participación en la subasta, hay que presentar una garantía económica de 60.000 euros/MW para la potencia por la que pretende ofertar.

“Una normativa que en su artículo 12.1 contradice a su punto 2 sobre los avales”, explica por su parte Luis Villar, Head of Consultancy del área de Policy, Regulation and Strategy de Mercados de Aries International. “Primero señala que es un requisito previo para acudir a la subasta pero después dice que es previo a la inscripción en el Registro electrónico en estado de preasignación, ¿es un requisito para participar o ya una vez ganado el concurso? Y por otra parte, si no ganas, no se especifica cómo ni cuándo se realiza la devolución de esa cuantía”.

PPAs vs. subastas

Lo que ya es seguro es que se subastará un mínimo de 3.000 MW, de los cuales al menos 1.000 MW serán eólicos, 1.000 MW fotovoltaicos, y el resto de potencia a subastar sin restricción tecnológica, según el RD 960/2020, de 3 de noviembre.

“Hay mucha hambre en el sector porque hay muchos proyectos que están muy avanzados en la tramitación y pueden cumplir con los plazos de la normativa”, explica a este diario Yann Dumont, CEO de la consultora de energía renovable Reolum Renewable Research.

“Hay pequeños promotores que les interesa la subasta porque no tiene sentido que busquen un PPA para proyectos de, por ejemplo 30 MW, aunque también están interesadas las grandes, para asegurarse mercado”. Pero Dumont reconoce que, en realidad, “hay una incertidumbre total de cómo va a ser el nuevo experimento”.

“Lo más escuchado en estos dos últimos años es decir a las grandes que no hace falta subastas pero que si las hay acudirán, y por otro, a las pequeñas decir que no hace falta porque es un mercado muy maduro”, señala, por su parte, el responsable de Aries International.

“Así que sí se espera que el sector acuda a las subastas, pero los promotores independientes no se les espera masivamente porque no les interesa”. Lo que “probablemente ocurra es que haya sorpresas como en la subasta de Portugal, con la llegada de asiáticos buscando hueco en el mercado español”.

En agosto pasado, la coreana Hanwha Q-Cells se hizo con la mitad de los lotes subastados en la puja de nuestro país vecino, con el precio del megavatio hora solar más bajo del mundo: 11,14 euros.

“O también podrían acudir los gigantes de Oil&Gas que necesitan que crezca su cartera de renovables, y así cumplir con sus estrategias de descarbonización”.

Adiós al ‘merchant’

“Lo que sí queda claro es que es el final de los proyectos ‘merchant‘, tienen los días contados”, añade Villar, “y la causa no es solo las subastas sino también las fusiones bancarias”.

En los últimos años, los grandes aliados del desarrollo renovable en España han sido, sin ninguna duda, Bankia y Sabadell. Sin embargo, la fusión de la primera entidad con CaixaBank y la fallida de la segunda con BBVA han encendido las alertas a un sector que se ve abocado a buscar alternativas para poder financiarse.

“Y ahora, a falta de conocer la letra pequeña del diseño de las subastas, podría ser que nadie se lance a desarrollar proyectos que puedan vender su producción directamente en el mercado”.

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