Economia

La inflación no descarrilará la recuperación económica si se mantiene por debajo del 3%

  • Cadenas de valor, materias primas, fletes o petróleo aumentan los costes de productos

La inflación se suma a los factores de preocupación en la salida de la crisis económica provocada por la pandemia, pero los expertos consideran que la recuperación no descarrilará por su ascenso siempre que se contenga por debajo del 3%, tal como parece. El denominador común entre los analistas consultados por elEconomista para enjuiciar el impacto del alza de precios sobre la coyuntura es que hay demasiada incertidumbre.

Los economistas encuestados, desde distintas posiciones, coinciden en que por el momento no es preocupante, dado que la tasa subyacente -la que elimina los elementos más volátiles- está contenida. Consideran que se trata de un alza de precios de los bienes, comunicada a través de la cadena de valor, y no de una patología económica que deban atender urgentemente los bancos centrales. Aventuran que probablemente su alza sea transitoria y que también puede aliviar la batalla contra el deuda justo en un momento histórico en que la economía global ha incurrido en un endeudamiento récord que aún está por gestionar. El economista Javier Santacruz, considera que sólo tasas de inflación superiores al 3% provocan desequilibrios importantes en la balanza corriente y las cuentas públicas, ya que una parte sustancial de la economía está indexada con la inflación, especialmente los costes: pensiones, salarios, bases imponibles de los principales impuestos, costes energéticos (importación de energía en dólares). Por eso descarta a corto plazo que la evolución de los precios sea un lastre para la recuperación.

Por su parte, los expertos coinciden en apuntar a los cuellos de botella, las cadenas de valor, las materias primas, los fletes y el petróleo como elementos del cóctel que, a través del comercio internacional,  está propiciando las alzas transitorias de precios. En este sentido se pronuncia la directora de Economía del Círculo de Empresarios. En este sentido, y pese a coincidir en que el alza de la inflación es transitoria, Mario Cantalapiedra, profesor de Deusto Business School destaca que su efecto es más nocivo para las pequeñas empresas, ante la dificultad de trasladar sus sobrecostes a los precios al consumidor, como sí pueden hacer las grandes compañías. En cualquier caso, el profesor del CEF Juan Fernando Robles, estima que en la tesitura actual la inflación no es un problema de grave trascendencia e incluso atisba que sería más perjudicial que estuviera dormida, como síntoma de anemia de la actividad, en lo que coincide Cantalapiedra: “En clave macro, su aparición no es un mal dato en la medida que anuncia una recuperación económica”.

“El asunto de la inflación es mucho más preocupante de lo que los bancos centrales nos están diciendo y hace daño a los sectores más desfavorecidos”, apunta Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis. “Lo que estamos viviendo es que se están disparando todos los precios que tienen que ver con la actividad económica y las materias primas, y es muy preocupante”, añade.  El economista explica que la inflación ya era un problema en los años 2018 y 2019. “Teníamos ya muchas protestas por el aumento del coste de la vida”, señala. A su juicio, durante el confinamiento por el coronavirus en el año 2020, los precios se mantuvieron. “A pesar del desplome de la economía, la inflación se mantuvo prácticamente plana, lo que se puede trasladar a que ha supuesto un aumento. La economía cayó más de un 10% y los precios se mantuvieron”, indica.

Los expertos detectan una distorsión en los precios tras la crisis del coronavirus

Por su parte, Víctor Alvargonzález, socio fundador de Nextep Finance, destaca que la inflación está tensionada hacia el alza por un lado y a la baja por el otro. A su juicio, siguen vigentes los flujos comerciales globales y avanza la economía digital, lo que se traduce en una tendencia deflacionaria. “Son dos fuerzas muy fuertes”, señala. Sin embargo, precisa que también existe una distorsión inflacionaria por las inyecciones de liquidez en el sistema y el propio desequilibrio en el ahorro generado por la pandemia. “A nivel de consumo, la gente está saliendo a gastar lo mucho que ha ahorrado. A esto hay que sumarle los plantes de estimulo y la oferta monetaria. Si sumas todo esto, hay una tensión inflacionaria fuerte”, dice.

“Mi opinión es que tenderemos una inflación superior a la de antes de la pandemia pero no al extremo de lo que dice mucha gente”, resume Alvargonzález. El socio fundador de Nextep Finance recuerda que, en el ámbito bursátil, “la inflación por sí misma no es mala para los inversiones”. El especialista recuerda que genera muchas oportunidades en el mercado. En cualquier caso, Alvargonzález considera que “es lógico que cuando la economía global abre de nuevo tras un parón como el que hemos tenido haya desequilibrio entre la oferta y la demanda. Lo que hay que ver ahora es cómo se va equilibrando”, explica.

Diego Sánchez de la Cruz, director del Foro Regulación Inteligente (FRI), asevera que “llevamos 12 años de experimentos monetarios alejados de toda ortodoxia, dando a los bancos centrales un poder para que enjuague el déficit público, la deuda, y solvente el problema del desempleo”. Sánchez de la Cruz considera que “por el camino, se ha olvidado que es dinero de nueva creación que se inyecta, y eso tiene distorsiones y rompe el sistema de precios”.

El especialista explica que, sin embargo, esa política monetaria de los últimos años no se ha trasladado a los precios finales. “Buena parte del dinero de nueva creación ha permanecido titulizado en la parte más financiera de la economía. Hemos tenido un aumento de los precios de los activos en las bolsas que no se apoyan en ganancias de productividad”, señala. Sin embargo, alerta de que ya se está trasladando al consumo. “Ya lo estamos viendo en la energía, que por otra parte es un mercado muy intervenido, y en otros casos, como los alimentos”, añade. Diego Sánchez de la Cruz advierte que “tenemos un problema por abajo y por arriba de precios más altos y distorsiones en mercados de valores y deuda publica”. Para una salida a esta situación, recomienda “una retirada de los estímulos, que no se puede posponer más porque está generando una montaña de incertidumbre”.

Por su parte, Juan Fernando Robles, profesor del CEF, pide prudencia a la hora de retirar los estímulos pese al aumento de la inflación. “Retirar los estímulos podría ser algo dramático para la economía general”, considera. “Más que convivir con una inflación un poco más lata”, añade. Robles reconoce que la inflación “puede ser algo negativo porque puede inducir en algunos casos problemas, como el aumento en el gasto de las pensiones o los salarios de los funcionarios”. Sin embargo, apostilla que “va a ser menos perjudicial que retirar los estímulos”.

Robles considera que las últimas cifras sobre inflación “es un proceso normal y natural dentro de la política monetaria y expansiva del Banco Central Europeo y el aumento de costes como la energía. A su juicio, “estamos ante una política monetaria ultraexpansiva necesaria para sostener la expansión de deuda masiva de los estados”.

En este sentido, el profesor de la Fundación de Estudios Financieros (FEF), Miguel Ángel Bernal, señala que “no es baladí la preocupación sobre la inflación, máxime en un mundo fuertemente endeudado donde una forma de pagar ese endeudamiento, de forma menos traumática, es generar inflación”. Asegura, además, sobre el posible impacto que pueda tener queen un mundo donde la productividad del capital está en caída con márgenes decrecientes, la inflación puede afectar al consumo. “La clave es lo severo que el alza de precios impacte, creo que es muy incipiente como para poder hacer predicciones, ahora bien su impacto puede ser considerable”, advierte.

Por su parte, el catedrático de Fundamentos Análisis Económico en la Universidad Complutense y subdirector de Fedea, J. Ignacio Conde-Ruiz, detecta que esta subida de precios es temporal y que se debe a dos factores: “el efecto escalón provocado por el precio de la energía que en pandemia eran muy bajos pero que ya se están recuperando” y “el crecimiento exponencial de la demanda de algunos servicios, como la hostelería y restauración” a lo que se suma una estrechez de la oferta por la destrucción de negocios experimentada en los peores meses de la crisis.

Por ello, Antonia Díaz, doctora en Economía por la Universidad de Minessota y profesora titular en la Universidad Carlos III de Madrid, asegura que el origen es coyuntural debido a los cuellos de botella que la pandemia ha creado en las cadenas de valor internacionales. “La magnitud del alza, sin embargo, no solo depende de esos cuellos de botella sino del poder de mercado que las grandes empresas operando en esas cadenas de valor, que pueden aprovechar el momento de forma estratégica”, apunta.

Aunque advierte en este punto la economista senior de Funcas, María Jesús Fernández, “no podemos descartar el inicio de una espiral salarios-precios a partir del encarecimiento de las materias primas y su posible traslado a los precios finales al consumo, ni que la enorme masa monetaria que han puesto en circulación los bancos centrales termine impulsando la inflación, dando lugar a ascensos más duraderos. En cuanto al impacto sobre el consumo, podría reducir su crecimiento en términos reales”.

Previsiones de crecimiento

El consenso de especialistas reconocen que el crecimiento se volverá a ver comprometido por la llegada de la variante delta del coronavirus y su impacto en el turismo. La economista Almudena Semur subraya que “el rápido crecimiento de la quinta ola del Covid en plena campaña de verano dará como resultado una entrada de turistas por debajo del 50% frente a los datos del 2019”. A su juicio, “las expectativas de crecimiento de la economía española son entre el 30 al 40%, menores a los objetivos marcados en los presupuestos generales del Estado para este año por el equipo de Gobierno”.

Según su análisis, el retraso y la disminución de los fondos previstos de la Unión Europea de Next Generation EU, para este ejercicio, tienen como consecuencia realmente, la disminución de la velocidad de recuperación económica, y obligará al ejecutivo a realizar una emisión de deuda por una cifra superior a los 10 millones de euros”.

Diego Sánchez de la Cruz coincide con Semur. “Me preocupan dos frentes de cara a la recuperación, el laboral y el fiscal”, señala. “En la medida que se pongan palos intervencionistas en esos dos ejes, se perderá capacidad de crecimiento. Más allá de ese chute de los fondos europeos y el verano, al final de año podremos comprobar que se han perdido miles de empresas y que hay prácticamente 5 millones personas que podemos considerar como desempleadas”, dice.

“Las previsiones para España hay que revisarlas ya mismo”, subraya Víctor Alvargonzález. “El otro día veíamos que la UE incrementaba sus previsiones. Van detrás de los acontecimientos”, asevera. Alvargonzalez señala que “es evidente” que la variante delta del coronavirus va afectar a la reactivación del sector turístico. “Nos va a afectar, hay que rebajar las previsiones para España”, apunta.

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