Economia

Flat.mx, la startup que revoluciona el mercado inmobiliario en México

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Rosa Jiménez Cano 

La ‘proptech’ soluciona dos problemas crónicos del sistema local: el acceso a acabados de calidad y la información sobre precios.

No es fácil vender un piso en México. Los precios de los depas –como se llama a los apartamentos de manera coloquial–, no suelen estar reflejados de manera clara, de modo que es difícil comparar o contar con una estimación. Este hecho hace que las transacciones sean opacas y lleven más tiempo del deseado, tanto para el comprador como para el vendedor. De media se tarda entre seis meses y dos años en completar todas las gestiones.

Otro impedimento para tener un mercado más dinámico es la calidad de la construcción e interiores. Hay una gran disparidad de acabados en el mercado de segunda mano y una opacidad en la gestión de reformas.

Bernardo Cordero (Ciudad de México, 1982) ha creado Flat.mx para cambiar el funcionamiento del mercado de la vivienda. Esta plataforma ofrece pisos llave en mano, que ellos mismos compran y reforman a precios ajustados para venderlos directamente a los compradores. De este modo, dan acceso a diseños más modernos, con calidad en materiales y acabados, y además consiguen que los anteriores propietarios lo vendan más rápido.

Por ahora solo opera en Ciudad de México, pero su proyecto va más allá de la gran urbe. “Nuestros planes para 2020 incluían varias ciudades más, pero la pandemia nos hizo centrarnos más en la capital y dejarlas para 2021”, explica evitando dar pistas de cuáles serían las localidades escogidas para la expansión.

Cordero es ampliamente conocido en el ecosistema emprendedor latino. Fue parte del equipo fundador de Linio, una tienda online presente en ocho países que comprada por Falabella, gigante de los grandes almacenes en la región; y fue fundador de la asociación de ecommerce de América Latina.

Y Combinator, clave para conectar con inversores

Al salir de Linio se unió a Víctor Noguera, cofundador en Flat.mx, con el que ya tenían en común Startup Studio y varias inversiones, sobre todo en fintech. Entre ellas destaca Belvo, creada por dos españoles, también miembro del selecto club de Y Combinator y con el foco puesto en América Latina.

Entre los inversores de Flat.mx se encuentran ALLVP, pioneros en venture capital en el país azteca y que entraron en fase pre-seed. “Invirtieron cuando solo teníamos un PPT”, destaca el fundador. Más tarde se sumó Next Billion Ventures.

Lanzaron su primer test a finales de 2019 y el pasado verano se postularon para entrar en Y Combinator, la aceleradora considerada la gran escuela de startups de Silicon Valley. “Aunque ya habíamos levantado más de cinco millones antes, nos faltaba tener más vínculo con Estados Unidos. Y Combinator te hace parte del ecosistema, te conecta, fue clave para ayudarnos a pulir la visión, además de los contactos”, subraya Cordero. Hace pocos meses levantaron cuatro millones de dólares más de equity por parte de EXPA. Y, un punto importante, 25 millones de dólares en una ronda de deuda liderada por Arc Labs.

Estas cantidades, poco habituales para startups en esta fase, tienen sentido dada la naturaleza del sector. “Necesitas gasolina para poder crecer. Nosotros compramos las casas, las reformamos y después las vendemos. Hace falta tener fondos que en proyectos solo de software no son necesarios”, matiza.

Flat.mx aúna dos modelos de éxito muy distintos. Por un lado, la estadounidense Nextdoor, que ha salido a bolsa este 2020, dedicada a la venta rápida de casas; y, por otro, Kavak, el primer unicornio mexicano, un marketplace de recambios de coches. En su caso no son coches, pero sí reformas que permiten dar nueva vida a activos en el mercado que tras la reforma se revalorizan.

El diseño como obsesión

El equipo cuenta ya con 50 empleados. Según el directivo todos están obsesionados con acortar los tiempos de compras. A Cordero le obsesiona la calidad de los pisos, el cómo queda la reforma. Ese salto de calidad es clave para el éxito de Flat.mx: “Contamos con un equipo interno de arquitectos para mantener un estilo propio y con unas garantías que normalmente no existen en el mercado de segunda mano. Es un inmueble usado con precio y calidades aseguradas. Queremos llevar un diseño mejor al mayor número de personas posible”, insiste.

El precio medio de un piso en la delegación Benito Juárez suele ser de 150.000 dólares, pero los resultados son bastante dispares. Ahí es donde entra otra de las obsesiones de Cordero, la gestión de datos. “Gracias al análisis podemos conocer tendencias, ajustar precios y llegar antes a mercados con gran potencial”, matiza. Así es como han puesto en el radar lugares no tan conocidos como Santa María de la Ribera o San Miguel Chapultepec: “Casas con 40 o 50 años que con la reforma marcan una diferencia con lo que hay en el mercado”.

Después de crecer en 50 colonias de la capital, en 2021, sin competidores claros en el horizonte, se plantean ir más allá de los pisos y reformar también casitas. Otro objetivo es acortar los tiempos de compra y venta. Contemplan entrar también en un punto de fricción, las hipotecas. Su objetivo es conseguir que se pueda cerrar la compraventa, dando liquidez al vendedor y la propiedad al comprador en solo 10 días.

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