Economia

Bruselas cree que España crecerá al 2,9% este año, pero se desviará cuatro décimas del objetivo de déficit

Bruselas cree que España crecerá al 2,9% este año, pero se desviará cuatro décimas del objetivo de déficit

Bruselas cree que España crecerá al 2,9% este año, pero se desviará cuatro décimas del objetivo de déficit

En Bruselas no gustan nada las sorpresas. A las instituciones europeas les gusta la previsibilidad, el orden, que se respeten los compromisos, y pocas cosas exasperan más que un Estado miembro deje de cumplir lo prometido y pactado y, entre otra cosas, sea por un giro de timón de última hora. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido, de nuevo, con España.

Tal y como adelanta hoy este diario, la Comisión Europea no cree que España vaya a cumplir su objetivo de déficit para este año, con un desvío de casi medio punto del PIB. En la última década esta frase se ha escrito una y otra vez, ejercicio tras ejercicio, y a pesar de que 2018 tiene que ser el año en el que nuestro país salga por fin del Procedimiento de Déficit Excesivo, los técnicos alertan de que se va a producir un nuevo incumplimiento. “Gracias al fuerte crecimiento económico y al gasto público contenido, el déficit de las administraciones públicas de España se redujo en 1,4 puntos básicos, hasta el 3,1% del PIB en 2017. Dado que la expansión económica continuará en 2018, el déficit disminuirá aún más. Sin embargo, las medidas contenidas en el proyecto de ley de presupuesto presentado al parlamento a principios de abril, en particular el recorte de impuestos para las personas con ingresos bajos, la mayor revalorización de las pensiones y el 1,75% de subida salarial para los empleados públicos, se prevé que frenen el ritmo de la reducción del déficit en comparación con 2017″, avisa un documento publicado hoy.

 

El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ha presentado esta mañana sus Previsiones Macroeconómicas de Primavera, y en ella se apunta a que España sobrepasará hasta en cuatro décimas el objetivo marcado, cerrando 2018 en el 2,6% y no en el 2,2% fijado en la senda oficial. Y ello, además, a pesar de que Bruselas revisa claramente al alza sus estimaciones de crecimiento, dejándolas en el 2,9% para este ejercicio y en el 2,4% para el próximo. “La previsión para 2018 también incluye un aumento temporal de la inversión pública, que refleja la asunción por parte del gobierno general de varias autopistas en dificultades. Con todo, se espera que esto conduzca a un déficit del 2,6% del PIB en 2018”, confirma el papel. “En 2019, bajo un supuesto de que no haya cambios de política [en el Presupuesto], se prevé que se reducirá aún más, hasta el 1,9% del PIB debido a la recuperación cíclica”, sigue el documento.

Las razones no son una sorpresa. El informe sobre España arranca diciendo que “el déficit fiscal sigue reduciéndose, pero a una senda más lenta que en 2017 debido a medidas que lo incrementan”. Bruselas no ha tenido tiempo para analizar en detalle las últimas novedades incorporadas en el Presupuesto, como la subida de los pensiones, que Montoro calcula supondrán un incremento del gasto de 1.500 millones de euros. Quizás por eso Moscovici ha aprovechado para dejar un rejonazo. Hablando del crecimiento español, de repente ha dicho: “”bueno, nunca sabemos con España, siempre hay sorpresas… en general positivas…”. En un tono y con una intencionalidad que a nadie se le escapan conociendo los antecedentes y el colmillo político del comisario.

Tampoco han metido en sus modelos la previsión de Madrid de recaudar hasta 600 millones adicionales este ejercicio gracias a un nuevo impuesto sobre las grandes tecnológicas. Pero la Comisión está muy acostumbrada a este tipo de medidas y anuncios y es extremadamente escéptica. Su experiencia les indica que muy raras veces las sendas de ajuste se logran gracias a ingresos inesperados que no estén ligados al crecimiento. En el detallado análisis sobre la información remitida esta semana se expondrán las crecientes dudas.

De hecho, para Bruselas, los riesgos para la perspectiva fiscal 2018-2019 se deben sobre todo ” a la incertidumbre sobre la fortaleza de los ingresos tributarios en la fase actual del ciclo y la materialización de pasivos contingentes, tales como mayores costos de expropiación de tierras para las autopistas en dificultades y a los pagos por la compensación tras la decisión del Tribunal Supremo de febrero 2018 de declarar nula la concesión de agua de Cataluña. Al mismo tiempo, la intención del gobierno de revender las autopistas que volvieron al estado en 2018 podría, si se materializa, mejorar el equilibrio del gobierno en 2019″, consideran los técnicos.

¿Es una situación grave? No, ni especialmente preocupante, de momento. Hay un componente simbólico, un compromiso político, pero mientras se baje de una vez del 3%, el límite del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el resto debería ser secundario. Y además es posible que ese mayor crecimiento que los indicadores adelantados muestran podría tener un efectivo correctivo de varia décimas, como ha ocurrido estos dos últimos ejercicios, para sorpresa de los hombres de negro.

De hecho, aunque ha apuntado a al necesidad de tener “políticas fiscales creíbles”; y recordado que habrá que “hacer esfuerzos”, el francés no se ha mostrado muy inquieto ante los medios por la situación concreta. No ha habido crítica, directa o sucinta a la subida de las pensiones, ni advertencias: “ni confirmo no desmiento nada”, ha ironizado. “Mantuve un encuentro con el ministro Escolano en Sofia la semana pasada”, ha explicado, “Es cierto que España se desvía cuatro décimas y que tendrá consecuencias para el procedimiento“, ha señalado, pero dado que estará por debajo del 3% y que de hecho sus técnicos estiman que en 2019 se bajará incluso del 2%, no hay alarma. “Hay que respetar las reglas en material de déficit estructural“, ha añadido de forma bastante genérica.

“El ministro español me informó de la tasa digital, que preparan, parecida al modelo propuesto por la comisión para Europa. Prefiero la vía europea, pero muestra la determinación de España para liderar con el ejemplo. Ha apoyado con fuerza nuestra apropuesta y eso sienta las bases para una tasa europea”, se ha felicitado. .

Pero hay irritación y preocupación, por la decisión de última hora y porque supone revertir una de las medidas más aplaudidas y a largo plazo del ejecutivo, la de la reforma de las pensiones. Mientras el nominal esté lejos del 3% la presión no será asfixiante, pero hay un mensaje de prevención:”después de mejorar en aproximadamente 1/4 pps. del PIB en 2017, se espera que el déficit estructural de España aumente en la misma magnitud en 2018 y luego mejore ligeramente de nuevo en 2019″, una oscilación que no gusta mucho por aquí. Y eso que, esta vez, no hay elementos exógenos que empeoren la situación. No hay referencias, por ejemplo, a la crisis en Cataluña, a diferencia de las anteriores.

Viendo con perspectiva, se percibe que ya no ocurre como hasta hace poco que con esos números de crecimiento un país esté a la cabeza de la UE. La recuperación macroeconómica es palpable y se ven vecinos que superan incluso el 5%, como Irlanda. Pero un 2,9% (más que el 2,7% que prevé el Gobierno) está holgadamente por encima del 2,5% de media para la UE y mucho más del 2,3% de la Eurozona. Un 2,9% doble el crecimiento de Italia y le saca un punto casi al de Francia. Y más de medio a Alemania, las tres grandes potencias del euro.

Las buenas noticias no se trasladan aún en la misma proporción al empleo. La Comisión prevé que el paro caiga hasta el 15,8% en 2018 y hasta el 13,3% en 2019, algo por encima de los planes de Moncloa, tal y como fueron remitidos el lunes en el Programa de Estabilidad y Crecimiento para el próximo trienio. Algo parecido con la deuda pública, que Bruselas sitúa en el 97,6% este diciembre y en el 95,9% el próximo, cuando la media de la Eurozona está en el 86,5 y 84,1% respectivamente.

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