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Roubini vuelve al ataque contra el bitcoin: “No tiene valor, no es un activo y hay una burbuja”

  • El economista no encuentra pros en el ecosistema de las criptomonedas

El célebre economista Nouriel Roubini, conocido por acertar en sus previsiones con la crisis de 2008, por lo que recibió el mote de ‘Doctor Doom’ (algo así como ‘Doctor Catástrofe’), ha vuelto a salir a la palestra para practicar uno de sus ‘deportes’ favoritos: arremeter contra el bitcoin. Si en sus conferencias y colaboraciones en prensa ya ha dejado bien claro su rechazo a la criptodivisa, en una extensa y reciente entrevista concedida al boletín de investigación de Goldman Sachs , Roubini se ha despachado a gusto una vez más.

Si en la primera pregunta los economistas de Goldman le preguntan si aprecia burbuja en las criptodivisas, Roubini ya saca la artillería: “Para empezar, llamarlas divisas es un error. Las monedas deben tener cuatro cualidades: deben ser una unidad de cuenta, un medio de pago, un depósito de valor estable y actuar como un único numerario. El bitcoin y la mayoría de las demás criptodivisas no tienen ninguna de estas características. No es una unidad de cuenta; nada tiene su precio fijado en bitcoin. No es un medio de pago escalable; la red de bitcoin sólo puede completar siete transacciones por segundo, frente a la red de Visa que puede realizar 65.000. No es un depósito de valor estable para bienes y servicios; incluso las conferencias sobre criptomonedas a las que he asistido no aceptan el bitcoin como medio de pago porque la volatilidad del precio podría acabar con su margen de beneficios de la noche a la mañana”.

De la misma manera, y aprovechando que la temática global del boletín de Goldman es si las criptomonedas son una nueva clase de activos financieros, el profesor de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York rechaza de plano que el bitcoin y otras criptodivisas sean activos: “Los activos tienen algún flujo de caja o utilidad que puede utilizarse para determinar su valor fundamental. Una acción proporciona dividendos que pueden ser descontados para llegar a una valoración. Los bonos proporcionan un cupón, los préstamos proporcionan intereses y los bienes inmuebles proporcionan alquileres o servicios de vivienda. Las materias primas, como el petróleo y el cobre, pueden utilizarse directamente de diferentes maneras. Y el oro se utiliza en la industria, la joyería, e históricamente ha sido un depósito de valor estable contra una variedad de riesgos de cola”.

Hechas estas ‘precisiones’ inicial, completada con su ya archiconocido argumento de que “incluso los Picapiedra” y sus conchas para fijar los precios era un sistema más sofisticado que el del bitcoin y sus pares, Roubini ya responde a la pregunta de sus entrevistadores: “El bitcoin y otras criptomonedas no tienen ingresos ni utilidad, por lo que no hay forma de llegar a un valor fundamental. Una burbuja se produce cuando el precio de algo está muy por encima de su valor fundamental. Pero ni siquiera podemos determinar el valor fundamental de estas criptodivisas y, sin embargo, sus precios han subido de forma espectacular. En ese sentido, esto me parece una burbuja”.

Inquirido por el potencial interés corporativo en acercarse al bitcoin, Roubini admite que el gran volumen de operaciones existente hace que a las firmas les “compense facilitar la actividad comercial o los servicios de custodia”, pero, se pregunta si los inversores institucionales realmente quieren implicarse más. “Tal vez algunos sí, pero no veo que se convierta en algo generalizado. Existe el argumento de que, dado que actualmente sólo una fracción del dinero institucional está invertido en bitcoin en relación con el oro, el precio del bitcoin podría subir hasta la luna como resultado de la reasignación de activos desde el oro. Pero dudo que las instituciones quieran exponerse a un activo que puede caer un 15% de la noche a la mañana. Además, siempre existe el riesgo de que otra cosa respaldada por activos reales acabe sustituyendo completamente al bitcoin como depósito de valor alternativo. El bitcoin podría desaparecer un día, pero el oro no”, responde.

“La idea de que los tesoreros de las empresas asignen a los criptoactivos es totalmente descabellada. Ninguna empresa seria lo haría porque las cuentas de tesorería deben invertirse en activos estables con un riesgo mínimo, aunque proporcionen una rentabilidad muy baja. Cualquier tesorero que invierta en algo que caiga un 15% de valor de la noche a la mañana será despedido”, prosigue ridiculizando en cierto modo el caso de Tesla. “Claro que Elon Musk puede hacerlo porque es el jefe, aunque desde entonces se ha echado un poco para atrás con el bitcoin debido a las preocupaciones medioambientales. Pero pocas personas están en esa posición”, apostilla.

Cuando los economistas de Goldman le exponen que el oro experimentó períodos de gran volatilidad antes de consolidarse como activo y como cobertura, Roubini replica que aunque eso es así, “un conjunto de fundamentos económicos generalmente impulsó esas oscilaciones de precios”. Sin embargo, completa, “los precios del bitcoin y de otras criptomonedas no tienen una relación consistente con los fundamentos económicos que explique su volatilidad o sugiera que acabará disminuyendo”.

Roubini: “En tiempos difíciles, los criptoactivos no suben; bajan”

Atacando al bitcoin por el flanco de emplearlo como cobertura, Roubini le achaca que sea “muy procíclico”. “Durante el estallido del covid-19 a principios de 2020, las acciones estadounidenses cayeron alrededor del 35%, pero el bitcoin se derrumbó alrededor del 50%. Otras 10 criptomonedas principales cayeron incluso más. En tiempos difíciles, los criptoactivos no suben; bajan. Si los inversores quieren cobertura contra la inflación, una amplia variedad de activos han demostrado ser una buena cobertura contra la inflación durante décadas, incluyendo las materias primas y sus acciones, el oro, los TIPS, los bonos ajustados a la inflación y otras formas de bonos indexados a la inflación. Me preocupa que los déficits monetizados puedan llevar eventualmente al dominio fiscal y a una mayor inflación. Pero no recomendaría el bitcoin u otras criptodivisas para protegerse de este riesgo”, explica.

En un plano más global, Roubini opina que “la realidad es que el ecosistema de las criptomonedas no está descentralizado. Un oligopolio de mineros controla esencialmente alrededor del 70-80% de la minería de bitcoin y ether. Estos mineros se encuentran en lugares como China, Rusia y Bielorrusia, que son rivales estratégicos de EE.UU. y tienen un estado de derecho diferente”.

Cuando, para cerrar la entrevista, los miembros de Goldman le preguntan si, pese a todas las pegas, aprecia alguna innovación prometedora en el ecosistema de las criptomonedas, Roubini vuelve a negar la mayor. “La verdad es que no. La próxima década será testigo de una innovación financiera radical en muchas dimensiones, que perturbará el sistema financiero tradicional. Pero no tendrá nada que ver con las criptomonedas. El motor de esta innovación será una revolución en la tecnología financiera debida a una combinación de inteligencia artificial, aprendizaje automático y el uso del Internet de las Cosas en el ámbito del Big Data”, sentencia.

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