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Los analistas temen que las ‘stablecoins’ desplacen al bitcoin y dominen el mercado de las criptomonedas

  • Estas monedas permiten enviar dinero y pagar online mejor que el bitcoin

¿Cuál es la criptomoneda más utilizada? Muchos dirían que es el bitcoin, pero la respuesta es diferente: es el tether, una criptomoneda que dice valer un dólar y que las casas de cambio tratan como tal. Su volumen de transacciones diarias más que duplica a la del bitcoin, y la cifra de imitadores no deja de crecer. En total, ya hay más de 100.000 millones de ‘criptodólares’ en circulación. Y el temor de varios analistas es que estas monedas acaben por reemplazar al bitcoin a medio plazo.

La aparición de las llamadas ‘stablecoins’ -monedas cuyo valor es estable, y fijado a la de una moneda real, principalmente el dólar- supone un gran reto para el bitcoin. Al fin y al cabo, todo lo que hace el bitcoin lo hacen ellas, de forma más eficiente. Mientras que el bitcoin requiere de comisiones bastante altas para enviar dinero (12 dólares por una sola transacción este lunes, con un pico de hasta 53 dólares por operación hace un mes), las de ‘stablecoins’ pueden ser mucho más baratas al realizarse entre ‘criptobancos’, que es en lo que se han convertido las casas de cambio. Como su valor no oscila, además, se pueden usar para hacer pagos y ahorrar, algo para lo que el bitcoin, con sus bruscas subidas y caídas diarias, no sirve. Y, para los ciberdelincuentes o personas que quieran escapar a los gobiernos, el anonimato que ofrecen es similar al del bitcoin.

Las siete mayores criptomonedas juntas tienen un volumen similar al de solo las dos ‘stablecoins’ más grandes

Bitmex Research, el departamento de investigación de la casa de cambios Bitmex, alertó la semana pasada de que, si las principales ‘stablecoins’ se mantienen en la forma en la que existen a día de hoy, “el bitcoin no tendrá sentido”. Para Joe Weisenthal, de Bloomberg, “dado que mucha gente ha considerado el dólar como una reserva de valor bastante sólida desde hace bastante tiempo”, la existencia de criptodólares que ofrecen la privacidad del bitcoin sin sus bruscas oscialciones de precio supone un buen atractivo.

Obviamente, hay dos puntos a destacar. Para los defensores de la idea original de una moneda con un suministro limitado, que sufra de deflación permanente por su escasez, y que no esté regulada por ningún banco central, la existencia de un competidor que se puede definir como “el mismo dólar de siempre, pero en el blockchain” es poco menos que sacrilegio. Y para los que invierten en bitcoins solo para especular y vendérselos a otro por más dinero del que pagaron, una moneda que siempre va a valer un dólar no tienen ningún atractivo.

Pero la realidad es que estas monedas sí tienen demanda, igual que el oro o los bonos del tesoro se convierten en el refugio de los inversores en momentos de inestabilidad. Las siete mayores criptomonedas juntas -incluyendo al bitcoin, el ethereum, o el cardano- tienen un volumen similar al de solo las dos ‘stablecoins’ más grandes, tether y BinanceUSD. Y su emisión está creciendo de forma exponencial, inundando el mercado con ellas.

Por supuesto, estas monedas tienen sus puntos débiles también. El principal es la duda de si su respaldo es real o no. Las emisoras, al fin y al cabo, son empresas privadas que aseguran que tienen un respaldo equivalente en dinero real para cada ‘criptodólar’ que emiten, pero no aceptan auditorías detalladas para demostrarlo, y los datos que ofrecen son dudosos. Y su emisión descontrolada hace temer que estén imprimiendo dinero sin control para manipular el mercado.

Pero el éxito innegable que han cosechado estos ‘criptodólares’ son todo un espaldarazo a los planes de los bancos centrales para emitir dinero digital, una de las posibilidades que ha alentado el crecimiento de las criptomonedas. Si los ‘criptodólares’ están dominando el mercado del dinero alternativo pese a las dudas que despiertan, ¿por qué no ofrecer el original en ese mismo mercado, con un respaldo real y más seguridad? Una pregunta para la que podemos tener respuesta en cuestión de años.

 

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