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La historia de cómo falsificar una marca de ropa, eclipsar a la original y ganar millones

  • El caso Supreme: hasta Samsung cayo en la estafa

La historia que demuestra que si no confías en tu marca puedes perder mucho dinero. James Jebbia, fundador de Supreme en Nueva York, admitió en una antigua entrevista que “la firma no nació con la intención de ser marca. Es un buen nombre, pero es difícil de registrar”. Esta afirmación, aunque simple, conllevaría muchos problemas para el joven empresario.

Michele di Pierro, empresario y defraudador italiano, descubrió que la lujosa marca de ropa streetwear no estaba registrada ni en China, ni en España, ni en Italia; lo que se convirtió en la oportunidad de negocio perfecta para este ’emprendedor’.

Pierro se apresuró a crear y registrar la marca Supreme en estos tres países, y montar una fábrica en Bisceglie, una pequeña comuna italiana de la provincia de Barletta-Andria-Trani, donde empezaría a producir todo tipo de prendas con el mismo nombre y el mismo logo que la marca original, las diferencias prácticamente eran irreconocibles.

Este imitador empezó a vender sus productos a través de internet y, rápidamente, pudo permitirse abrir algunas pequeñas tiendas por Italia. Tal era el éxito de Supreme Italia, que enseguida empezó a facturar millones de euros.

Para 2017, los ingresos de la empresa imitadora eran tales que Pierro abrió una serie de establecimientos en Madrid, Barcelona, Ibiza y Formentera. No contento con ‘robar legalmente’ a la firma estadounidense, construyó estas tiendas en España con el mismo diseño que el primer local que James Jebbia abrió en Lafayette Street, en el centro de Manhattan.

La empresa original denuncia la imitación

Cuando Chapter 4, la empresa que comercializó Supreme hasta 2020, se dio cuenta de la existencia de un hermano gemelo europeo, contrató a un investigador privado para que investigara a Michele di Pierro, mientras que públicamente le definía como un “falsificador”.

Más tarde, la compañía le demandaría en un tribunal italiano alegando “competencia parasitaria”, tal y como explican desde Bloomberg. Di Pierro, lejos de asustarse, dijo que Supreme en sí era una imitación, el problema es que el italiano no andaba demasiado lejos de la realidad.

Si bien, Jebbia hablaba de inspiración, la realidad es que el diseño del neoyorquino se parece preocupantemente a los diseños de la artista, de la misma ciudad, Barbara Kruger. En la década de 1980, esta activista hizo carteles con lemas como “Compro, luego existo” y “Tu cuerpo es un campo de batalla” utilizando los colores y la fuente adoptados más tarde por Supreme. Lo que llevo a Kruger a decir que la marca de ropa estaba formada por una serie “bromistas totalmente desagradables”.

Sin embargo, en otro giro de guion de Hollywod, es Supreme quien denuncia en 2017 a la artista por usar las mismas fuentes y colores que la firma.

Samsung colabora con la empresa imitadora

En 2018, Di Pierro llego a un acuerdo con Samsung para llevar a cabo una colaboración. De esta manera, Supreme Italia aparecería junto con la empresa coreana en la presentación pública, y retransmitida a casi 20 millones de personas, de uno de los nuevos modelos de smartphone de la compañía.

Lo que Samsung no sabía es que su acuerdo no era con la empresa real de Supreme. Fue la propia audiencia la que, a través de las redes sociales, desveló la verdadera identidad de los italianos. Los coreanos, por supuesto, se retiraron del trato. Sin embargo, a pesar de este percance, Di Pierro volvió a salirse con la suya y consiguió abrir una tienda en el continente asiático, en Shanghai.

Supreme consigue que los jueces le den la razón

En 2017, los jueces italianos le dieron la razón a la empresa original e incautaron todos los productos de la marca italiana. No obstante, como no podía ser de otra forma tratándose de Di Pierro, siguió vendiendo sus productos en España y China, y, para colmo, creó una camiseta que satirizaba su encontronazo con Chapter 4.

Sin embargo, más tarde, los reguladores chinos y europeos finalmente reconocerían la propiedad de la marca por parte de la compañía neoyorquina, acabando con la larga lucha del italiano por eclipsar a la original. El final de esta historia sería la apertura en 2020 de una tienda original en Italia, en Milán, con la que Jebbia quiso dar por zanjada esta dura etapa para la firma.

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