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Economía El paquete ‘verde’ de Bruselas desata una revuelta de comisarios contra Von der Leyen

El malestar entre los gabinetes de comisarios y servicios de la Comisión Europea llevaba tiempo bullendo. La responsable es nada menos que la presidenta de la institución, la alemana Ursula von der Leyen. Critican su gestión centralista y bunkerizada, un estilo que quedó estampado en el ambicioso megapaquete aprobado este miércoles para reducir las emisiones de la UE al menos un 55% para 2030. Pero algunos este miércoles dijeron basta, y la revuelta estalló en la cara de la presidenta durante el colegio de comisarios, justo cuando le tocaba celebrar por la aprobación de uno de los paquetes más importantes de su mandato.

Según explican siete fuentes de la Comisión a elEconomista, alrededor de un tercio de los 26 comisarios expresaron reservas y críticas sobre el paquete Fit for 55, las cuales quedaron reflejadas en las minutas de la reunión. Más aún, las mismas fuentes también confirmaron que el comisario de Presupuestos, el austriaco Johannes Hahn, votó en contra.

Hahn expresó durante la reunión su total apoyo a la ambición del paquete, que incluye 13 iniciativas legislativas. Sin embargo, criticó que no se incluyera ninguna referencia a los nuevos recursos propios que necesita la UE, a pesar de sus repetidas advertencias.

Se esperaba que el nuevo impuesto al carbono en la frontera para gravar algunas importaciones contaminantes y el mercado de emisiones ampliado de la UE, dos de las principales propuestas del paquete, formaran parte del nuevo sistema de recursos propios comunitario para financiar en parte el fondo de recuperación europeo. Pero esta inclusión no quedó atada en los cientos de páginas presentados ayer.

Las fuentes comunitarias señalan que los comisarios descontentos abarcan algunos de los principales sectores afectados por el plan (Presupuesto, Industria, Economía, Asuntos Sociales) y formaban parte de las principales familias políticas (PPE, Socialistas, liberales).

Pero la frustración se extendió incluso más allá de quienes se posicionaron en contra del paquete el miércoles, dado el malestar provocado por la manera de armar a toda prisa este esfuerzo para transformar el consumo de energía de empresas y hogares, coinciden dentro del Ejecutivo comunitario.

El equipo de Von der Leyen estaba “más preocupado por proyectar una bandera verde en el edificio que por cerrar bien el acuerdo”, explicó con ironía una fuente veterana. “El malestar entre los comisarios sobre el método de trabajo detrás de una iniciativa con un impacto político y social tan significativo revela las debilidades en la capacidad de gestión de la presidenta”, describió otro funcionario bajo condición de anonimato.

Pero la incomodidad comenzó a hervir antes de la reunión del miércoles. Tres fuentes coincidieron en resaltar que comentarios y preocupaciones expresados por gabinetes durante la fase de consulta fueron ignorados.

“Habría hecho falta más tiempo y arrancar las consultas antes”

Uno de los funcionarios señaló que, además, los documentos llegaron “bastante tarde”, algunos incluso la semana pasada. “Habría hecho falta más tiempo y arrancar las consultas antes”, agregó la fuente.

Como resultado, los gabinetes y los funcionarios tuvieron que trabajar contrarreloj durante el fin de semana para ultimar los detalles de las 13 iniciativas a tiempo para su aprobado.

Desde el viernes, se celebraron cuatro reuniones de jefes de gabinete de comisarios, algo excepcional en la historia de la Comisión, algunas de las cuales duraron más de 12 horas casi sin interrupción. Algunos equipos estuvieron trabajando en las propuestas el martes hasta altas horas de la noche, porque Von der Leyen quería tener todo finalizado antes de que comenzara el encuentro de comisarios, para aprobarlo casi sin discusión. “Es otra de las cosas que suele hacer, dejarlo todo atado sin debate para el colegio”, añade otra fuente comunitaria en tono crítico.

Las entrevistas que ofreció la presidenta el martes mientras los gabinetes aún discutían los detalles fueron para algunos otra patada más de la alemana a la colegialidad de las decisiones. Sin embargo, el malestar entre los comisarios no solo se debió al proceso, sino también al contenido del paquete.

Impacto social

Una preocupación ampliamente compartida fue el impacto social del paquete entre los grupos vulnerables, en particular en algunos Estados miembros, donde familias e industrias aún dependen en gran medida de los combustibles fósiles. Para algunos, el volumen del nuevo fondo social que se propuso no resultara suficiente para acompañar una transición tan descomunal.

Los gabinetes también cuestionaron la inclusión del transporte por carretera y los edificios en el comercio de emisiones, una de las principales novedades del paquete. A otros les preocupa el impacto que tendrá en las pymes.

“Estamos de acuerdo con los objetivos climáticos, pero el paquete no está lo suficientemente maduro en términos de detalles y calendario”, describió un funcionario. Una tercera fuente dudaba de que la dimensión externa del paquete y su impacto en el comercio internacional hubieran sido debidamente ponderados.

No solo los elementos más controvertidos del paquete provocaron oposición, como el mecanismo de ajuste de carbono, el mercado de emisiones revisado o la eliminación gradual de los vehículos de gasolina para 2035. Otras piezas también provocaron sarpullidos en algunos rincones, incluida la estrategia forestal en el caso de la comisaria sueca Ylva Johansson. dada la importancia vital de la industria forestal en su país.

Unos pocos salieron en defensa de Von der Leyen. Fuentes que estuvieron presentes durante la discusión en el colegio explicaron que casi todos los comisarios elogiaron el paquete, “aunque tenían algún punto aquí o allí que no les gustaba, la mayoría de las veces no tenía que ver con su cartera sino más bien con intereses nacionales”.

“Cuando nos decidimos por una reducción de emisiones del 55% me opuse, porque pensé que era demasiado”

Según las mismas fuentes, el vicepresidente de la Comisión Margaritis Schinas expresó su sorpresa con algunas de las reacciones escuchadas en la sala. “Cuando nos decidimos por una reducción de emisiones del 55% me opuse, porque pensé que era demasiado. Pero hoy me sorprende que colegas que querían el 55% ahora cuestionen los pasos necesarios para llegar allí”, dijo Schinas, según las fuentes.

Las críticas contra el manejo de Von der Leyen de uno de los principales paquetes legislativos de su mandato llega pocos meses después de que su gabinete también se viera obligado a dar marcha atrás en la activación del artículo 16 del Protocolo de Irlanda del Norte, que hubiera desestabilizado la isla. Dentro de la Comisión criticaron entonces que Von der Leyen tampoco consultara con comisarios cruciales la inclusión de última hora de esta cláusula tan polémica, durante la disputa de vacunas con el Reino Unido, como contó elEconomista.

Su equipo también rechazó la participación de los servicios de protocolo de la Comisión en la preparación de su viaje a Turquía, donde se quedó vergonzosamente sin silla en la reunión con el presidente turco, Recep Tayyip Erdo?an. El desaire diplomático de Ankara conocido como Sofagate “podría haberse evitado”, indicó una fuente comunitaria a elEconomista en aquella ocasión.

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