Economia Plus

Bezos, Branson y Musk, los turistas más contaminantes del planeta

  • El lanzamiento de naves privadas a la atmósfera ocasiona altísimos costes ambientales
  • El ‘New Shepard’ despegará el 20 de julio con Jeff Bezos y su hermano Mark

“Si te gusta y te lo puedes permitir…”. Poco más o menos, la frase forma parte del ideario vital de tres de las mayores fortunas del planeta: Jeff Bezos, fundador de Amazon; Elon Musk, padre de Tesla, y Richard Branson, dueño del imperio Virgin. El estadounidense atesora activos por valor de 184.000 millones de dólares, el sudafricano suma 151.000 millones y el británico 5.900 millones. Cuando el dinero no es impedimento, los sueños parecen más cercanos, incluidos los que se encuentran a miles de kilómetros de distancia.

En una singular réplica de la carrera espacial de finales de los 60, la terna de empresarios se ha propuesto realizar el viaje más caro -y menos ecológico- del mundo para admirar la Tierra desde donde nadie lo ha hecho sin haber cursado estudios aeroespaciales.

Elon Musk tiene entre ceja y ceja convertir su negocio espacial en una mina de oro en las próximas décadas. En ese empeño, el también fundador de PayPal, SpaceX Hiperloop, SolarCity y OpenAI ha hecho una reserva de un billete que ronda los 250.000 dólares, en la compañía de la competencia, la de su rival Branson. Por criterios de confidencialidad, Virgin Galactic no puede desvelar los nombres de sus futuros usuarios, algo que ya que se encargará cada cual de pregonarlo por sus medios. Así lo ha hecho el propio Branson, quien calificó de “experiencia única” su primer garbeo lejos de la atmósfera, mientras su nave regresaba a su casa esquivando los satélites del camino. Horas antes de emprender el vuelo, con los pies en suelo firme, sir Branson compartió a través de Twitter una foto con Musk donde presumía de amistad y de un estado de ánimo próximo a la euforia. “Me espera un gran día. Es genial empezar la mañana con un amigo. Me siento bien, emocionado y preparado”, con vistas al lanzamiento del Unity 22.

De esa forma, Branson se convirtió esta semana en el primer magnate en salir de la atmósfera terrestre, acompañado de tres empleados de Virgin Galactic: Beth Moses, Colin Bennet y Sirisha Bandla. En apenas 15 minutos, la nave Unity 22 tuvo tiempo para despegar, alcanzar una altitud de 85 kilómetros y aterrizar felizmente en una zona desértica de Nuevo México. Ahora está por ver si se considera viaje espacial semejante paseo, al no alcanzar ni siquiera los 100 kilómetros de altitud. “Solo el 4% del mundo reconoce el límite de 80 kilómetros o 50 millas como el principio del espacio, pero el New Shepard de Bezos rebasa la línea Kármán de 100 kilómetros de altitud.

Impacto ambiental

Del coste energético y de la huella de carbono de semejante aventura no reparan sus protagonistas, pero sí las organizaciones ecologistas, que señalan con el dedo a sus más directos responsables. Además de la versión de queroseno empleada (oxígeno líquido RP-1) en la propulsión y el posterior desplazamiento, se añaden toneladas de hollín, dióxido de carbono y de vapor de agua, así como cantidades asombrosas de dióxido de aluminio, perclorato de amonio con aluminio e hidrógeno líquido, entre otras partículas contaminantes. Según diversas fuentes del sector, el plan de Space X (propiedad de Elon Musk) de lanzar un coche cada dos semanas conlleva la emisión de 4.900 toneladas de carbono al año. En el lado ambientalmente más favorable de este tipo de turismo espacial destaca la reutilización de las naves, lo que evita desperdigar por el espacio basura atmosférica.

Por su parte, Elon Musk tiene motivos para frotarse las manos con la proyección de su compañía Space X. Por lo pronto, la NASA ya ha seleccionado a este gigante para construir la nave que llevará a personas a la Luna y los traerá de vuelta. Entre los primeros humanos de la lista destacará alguien de color. En el mismo concurso de la Agencia Aeroespacial de Estados Unidos se encuentra Dynetics, con sede en Alabama, que se ha quedado a las puertas del contrato.

El recién jubilado director ejecutivo de Amazon viajará el próximo 20 de julio al espacio, el mismo día en que se conmemora el aniversario del alunizaje del Apollo 11, hace justo ahora 52 años. Lo hará acompañado de su hermano pequeño, Mark, y del joven Oliver Daemen. Este piloto privado y futuro estudiante de física, de 18 años, está llamado a convertirse en el tripulante espacial más joven de la historia tras ganar una subasta.

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