Deporte

Meritocracia, juventud y un once indescifrable

Partido amistoso entre la selección española y la selección portuguesa en el Wanda Metropolitano SOLO USO EDITORIAL. SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA. CRÉDITO OBLIGATORIO Foto RFEF

Luis Enrique ha confeccionado una convocatoria a medida, con ausencias notables y sorpresas de última hora

Acostumbrada a los éxitos que le regaló entre 2008 y 2012, España lleva mal los sobresaltos actuales de su selección. No hay torneo sin su drama y pasa que los titulares se los llevan demasiado a menudo asuntos que nada tienen que ver con lo deportivo. El periodo de transición, si es que se está pasando por uno, se está haciendo muy cuesta arriba. Llega ahora un nuevo torneo, una oportunidad de redimir los últimos fracasos (fuera en la fase de grupos del Mundial de Brasil y eliminados en octavos tanto en la Euro 2016 como en el Mundial 2018). Al mando de todo está Luis Enrique, seleccionador de enorme poder al que nadie puede cuestionar su capacidad revolucionaria.

Apenas siguen seis jugadores de la cita en Rusia y ha realizado una arriesgada apuesta por la juventud (26,5 años de media) y la meritocracia.

La lista de Luis Enrique nació ya con varias polémicas. La principal, por número de preguntas de los periodistas, fue la ausencia de Sergio Ramos. Por mucho que se esforzara en explicarlo el seleccionador no terminaba de quedar claro que se renunciase al capitán, que quedaba fuera tras 180 partidos y 16 años consecutivos como internacional y a solo cuatro encuentros de superar el récord mundial del egipcio Ahmed Hassan. No era solo eso, sino que tampoco aparecía en la convocatoria ningún otro jugador del Real Madrid, un dato para la historia.

El segundo asunto espinoso lo provocó el hecho de llevar solo a 24 jugadores y no los 26 permitidos por la UEFA en este campeonato para paliar los posibles efectos del coronavirus en las plantillas. Los dos positivos en la semana previa al comienzo del torneo han puesto el asunto otra vez de actualidad. Es cierto que ahora el seleccionador tiene la posibilidad de sustituir a esos jugadores antes del primer partido. Pero si se repiten más casos una vez en competición no habrá esa opción. Pese a todo, Luis Enrique se reafirmó en su posición durante la rueda de prensa que ofreció ayer: «Yo ahora mismo hubiera convocado a 23. Porque con un virus, cuantas más personas estén conviviendo, peor. Con lo cual, si lo llego a saber hubiera traído a 23».

Sello propio

La selección, nadie lo discute, lleva el sello de Luis Enrique. No ha habido lista, ni en su primera etapa ni en la segunda, en la que no sorprendiera con algún nombre inesperado. La convocatoria de la Eurocopa no ha sido diferente. Nombres como Azpilicueta, Sarabia o Adama se hicieron hueco a última hora a costa de dejar fuera a nombres que habían sido habituales en los últimos tiempos, como Canales, Asensio o Sergi Roberto.

España llegará al primer partido con solo un amistoso de preparación y un equipo aún por definir. Ninguna de las posiciones clave parece tener dueño. En la portería manda Unai Simón, titular de forma consecutiva en los siete últimos partidos, pero al que sus clamorosos errores le hacen estar continuamente en el disparadero. Robert Sánchez se quedó con las ganas de debutar ante Portugal. Su oportunidad habría sido Lituania, pero se truncó por el aislamiento. Conociendo a Luis Enrique, no es descartable que el cartagenero se estrene en un partido oficial.

Las bajas de Ramos e Íñigo Martínez dejaron coja a la defensa, pues ambos han sido fundamentales en todo el trayecto del técnico asturiano en la selección. Pau Torres es ahora el central de referencia, y la pelea por acompañarlo estará entre Eric García y Laporte. Tampoco hay un favorito claro para los laterales. En el derecho, Azpilicueta y Llorente ofrecen perfiles distintos. En el izquierdo, la igualdad entre Alba y Gayà es máxima.

Sin Busquets, al menos para el primer partido, la posición del mediocentro se convierte en la menos discutible. Rodri asumirá galones en ausencia del capitán. No hay nada claro para los puestos de interiores, porque Koke, Thiago, Fabián y Pedri parecen arrancar desde la misma casilla de salida, sin ventaja alguna para uno y otro. Y ocurre lo mismo en la delantera, donde el seleccionador cuenta con alternativas más que de sobra. Si está en forma, Dani Olmo parece fijo, porque es una de las debilidades de Luis Enrique. Pero el resto son todo dudas. Tampoco se sabe si la referencia ofensiva será Morata o Gerard, o incluso si habrá hueco para los dos. Sean los que sean, se necesita que Luis Enrique acierte. Y que la pelota entre.

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