Deporte

‘Los Nagelsmann’ españoles: “Soy uno de los que más ha estudiado inglés sin aprenderlo…”

Dar un banquillo a un entrenador joven no es fácil. Javier Clemente (31 años), Víctor Fernández (30), Xabier Azkargorta (29) y sus jugadores recuerdan la caída del muro

Julian Nagelsmann entrenará al Bayern desde la próxima temporada. El técnico tiene 33 años, dos menos que Neuer, uno más que Lewandowski o llevándolo a España seis menos que Joaquín.

Las apuestas por los jóvenes entrenadores en el fútbol español cambiaron las carreras de muchos. En el momento parecía encargar el último penalti de una tanda decisiva a un bebé.

En junio de 1981 el Athletic nombraba entrenador a Javier Clemente. Con 31 años se convertía en el pipiolo de los banquillos de Primera. En la plantilla estaban Txetxu Rojo, de 34 años, y Dani, de 30.

El mensaje de Clemente

El técnico rebobina: “Llevaba cuatro años en la cantera. A muchos de los jugadores de aquella plantilla los había subido desde el juvenil. Tenía a favor que había jugado en el Athletic, que conocía la casa y su filosofía. En contra, la inexperiencia, pero lo consultaba todo, sobre todo con Piru Gaínza”.

Clemente, que había pasado un mes en Inglaterra con Bobby Robson, no se dejó impresionar: “Tenía claro el mensaje que había que dar. Convencer hay que convencer con fútbol. Se dialoga, se sienta uno en el vestuario, habla y llega a una conclusión. Si no hay un acuerdo, el entrenador tiene que tomar la decisión”.

El cambio es un libro a estrenar para todos y “cuando llega un entrenador nuevo los jugadores están acojonados. El que juega porque piensa a ver si con éste me quitan el puesto y el que no juega piensa que puede jugar. Cada entrenador tiene una personalidad, pero en un vestuario nuevo siempre he expresado la misma idea: hay que decirse los problemas a la cara”.

Cuando llega un entrenador nuevo los jugadores están acojonados. ¿Por qué no puede haber un ingeniero de 25 años? Lo importante es lo que sepa

Javier Clemente (Entrenador del Athletic a los 31 años)

El técnico recuerda que en el vestuario “estaba Txetxu Rojo, con el que yo había jugado, uno de los mejores futbolistas de la historia del Athletic”.

Las estrellas

De aquellos días también recuerda estar “estudiando inglés, lo habré hecho ya treinta veces, pero me canso y me aburro. Soy uno de los que más ha estudiado inglés sin aprenderlo…”.

Sobre la apuesta del Bayern estima que esas decisiones “dependen del conocimiento. ¿Por qué no puede haber un ingeniero de 25 años? Si no tienes ni idea no puedes entrenar”.

Lo que sí ve mal es “la moda de coger a un futbolista recién retirado, un famoso y le dan un equipo de Primera, eso es una barbaridad”. Sobre el trato dice que “a mí me llamaban Javi casi todos, igual alguno más serio decía míster”.

Un vestuario de estrellas no lo ve como una barrera: “¿Estrellas? Yo estuve con muchas estrellas en la selección española y no pasa nada. Un vestuario no funciona sin compañerismo. Si un entrenador no trata igual a todos entonces no funciona bien. La estrella tiene que dar ejemplo a los más jóvenes, a los más verbenas”.

Los 29 de Azkargorta

En septiembre de 1983 el Espanyol (entonces el Español) destituía al serbio Milorad Pavic y nombraba entrenador a su ayudante, Xabier Azkargorta, de 29 años. En la plantilla estaba Molinos, con 33.

Con esa edad se convertía en el más joven de la categoría. Así lo recuerda Azkargorta desde Bolivia: “Acepté algunas de las condiciones, otras no, como por ejemplo las primas por mantenernos en Primera, creía que debían ser por quedar entre los diez primeros”.

El técnico cree que tenía a favor que “ya me conocían en el club” y matiza que “no era el entrenador más joven, sino el de menos edad”.

Azkagorta califica aquello como “un año intenso, incluso hicimos en Barcelona con Maradona una obra de teatro, La venganza de don Mendo, para los niños de San Juan de Dios. Conocía a Diego, tenía amistad con él y no puso problemas”.

La entrada en una caseta de celebridades no es un muro para él porque “los cracks son personas. Hay que tratar a cada uno como se merece. No es cuestión de tratar igual a todos. No se puede hacer lo mismo con un chico recién subido de la cantera que con el que tiene una carrera hecha y gana millones de euros. Pero hay que ser justo, son personas. Siempre me llamaban míster, aquí en Bolivia, profe”, concluye.

El impacto de Víctor Fernández

En marzo de 1991 el Zaragoza cesaba a Ildo Maneiro y ponía la nave en manos de Víctor Fernández, de 30 años. En el grupo estaban Andoni Cedrún, Esteban y Fraile, de su misma edad, o Víctor Muñoz (33).Víctor Fernández pasó a ser el más novel de Primera y rememora cómo “había que tener varias cosas claras: era más joven que muchos de mis jugadores y no había sido futbolista de Primera. Pensaba que tendría menos tiempo”.

Considera que era clave “ganarme la autoridad, no imponerla. Eso hay que lograrlo a través del conocimiento, el respeto, la justicia y tomar decisiones. Eso puede llevar al éxito o a ser efímero. Era la oportunidad de mi vida en el equipo de mis sueños y de mi tierra. No me lo esperaba”.

A su favor estaba “haber sido antes ayudante de Antic, algo enriquecedor porque me dio campo, no era sólo el que ponía los conos o repartía los petos. Eso me había permitido conocer cómo era un vestuario profesional”. Víctor Fernández admite que “al ser tan joven eres más aventurero, no analizas tanto todo y corres más riesgos”.

Argumenta que un entrenador joven debe “demostrar personalidad desde el principio. El vestuario te devora si ve que eres débil. Ante un grupo hay que mostrar fuerza y determinación. Es un factor de riesgo ser más joven que los jugadores. Te vigilan, te analizan desde el primer momento. Siempre te miran. Lo pueden hacer desde el respeto o la admiración. Pero si eres joven, pueden pensar ¿este tío quién es? Siempre estás bajo vigilancia”.

Hay que demostrar personalidad desde el principio, el vestuario te devora si ve que eres débil

Víctor Fernandez (Entrenador del Zaragoza con 30 años)

El golpe mágico

El comienzo no fue sencillo porque “el Valencia nos pasó por encima en el primer partido. Necesitaba un golpe mágico de fortuna y fue lograr la salvación en la promoción ante el Murcia, 0-0 allí y 5-2 en casa. Era la primera vez que veía el estadio lleno sólo de los nuestros, no con aficionados del Madrid o el Barça. La forma de lograr la permanencia fue lo que me dio el empujón para que me ofrecieran seguir”.

El entrenador reconoce que prefería en esos tiempos que “no me llamaran míster. Era como marcar una diferencia y yo todavía me lo tenía que ganar”.

Sobre la decisión del Bayern estima que Nagelsmann “entrará con el respeto de que nunca se pagó tanto por un entrenador. Ya le conocen. Los jugadores pueden pensar, ‘este es muy bueno’. El Bayern ha demostrado que después de criticar el negocio cada uno va a lo suyo. Es como si se hubieran quitado la careta”.

Humildad o soberbia

En el vestuario de ese Zaragoza estaba Andoni Cedrún.”Era una situación complicada. Se había cesado a Ildo Maneiro y hubo jugadores que lloraron el día de la despedida. Es importante que en un momento así los veteranos arropen a un entrenador joven. Él se dio cuenta. No llegó para montar una revolución, pero había que sacar resultados y nos salvamos en la promoción ante el Murcia, un antes y un después”.

Con 30 años para ganarse a un vestuario necesitas humildad y no soberbia

Andoni Cedrún (Portero del Zaragoza con Víctor Fernández)

Cedrún asegura que con 30 años “para ganarse a un vestuario necesitas humildad y no soberbia. Exponer mensajes directos. Víctor entró humilde y creció como entrenador. Aplicó el sentido común. Luego en el campo pues lo que se vio, le gustaba el método Cruyff, una forma de jugar alegre”.

El ex portero cree que Nagelsmann “sabrá dónde se mete y será listo para llevar a las estrellas. Imagino un vestuario con muchos egos. No es lo mismo trabajar con jóvenes que con Lewandowski, que lleva muchos años en la élite, trabajando y metiendo goles”.

Para él la clave “es la comunicación con los jugadores, si quiere ser el rey del mambo no es un buen camino. Se le ve un futuro tremendo. No me importa que se hayan pagado 25 millones, pero no va con el discurso reciente del Bayern”.

El recibimiento y los ‘pequeños’

En el vestuario de Clemente estaba Dani, de 30 años, un tipo con el mapa del área en la cabeza. El que fuera delantero estima que todo depende “del carácter. Con 31 años puedes ser un mueble que no se mueve o ser como Clemente, un tío activo, con ganas, que sabía lo que era el Athletic. Tenía mucho a favor por conocer la filosofía, Lezama etc, pero además contaba con carácter y conocimiento”.

 

Para Dani, uno de los factores clave de Clemente fue “inculcar el hecho de ser uno más en el equipo, que aquello era una familia. Nos mentalizó. Lucha, lucha y lucha. Supo hacer lo que había que hacer. Lo más importante en un entrenador más que la táctica es saber transmitir el mensaje y él sabía llevar al grupo”.

Con 31 años puedes ser un mueble que no se mueve o ser como Clemente, un tío activo y con ganas

Dani (Delantero del Athletic cuando llegó Clemente)

Así radiografía la llegada de un nuevo entrenador: “Siempre estás con la oreja levantada, a ver qué pasa, cómo es, siempre hay expectativas, se tiene que ganar a la caseta y al equipo”.

Dani añade una anécdota sobre el trato con Clemente: “La verdad es que míster le llamé pocas veces, le llamaba Javi y él a mí ‘pequeño’ y yo le decía que por qué me llamaba así si él era más pequeño que yo”.

De Nagelsmann afirma que “el Bayern sabe lo que hace. Tener 33 años no es un impedimento. A un técnico no siempre se le pide experiencia. Aunque tenga mucho nombre si en seis o siete partidos no va se le echa a la calle”.

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