Deporte

Jugadores sin representantes, la nueva revolución del fútbol

Varias estrellas europeas están renunciando a sus agentes porque prefieren negociar con los clubes personalmente

En la temporada de Primera división que acaba de finalizar han jugado casi medio millar de futbolistas repartidos entre veinte equipos y 58 de ellos, algo más del 11 por ciento, lo han hecho sin tener agente. En una profesión en la que pertenecer a la élite supone ganar cantidades ingentes de dinero para personas que, habitualmente, no tienen grandes estudios, conocimientos ni preparación para saber qué hacer con esas cifras de muchos ceros que año tras año entran en sus cuentas corrientes, estar bien asesorado y representado debería ser una obligación. Pero no siempre es así. Cada día aparecen más jugadores que no consideran que el agente sea una figura clave para el presente y, sobre todo

para el futuro, de una profesión de tan corta vida como es el fútbol.

Todas las plantillas de la Liga, a excepción de Real Madrid, Sevilla y Valencia, han tenido en la temporada 2020-21 al menos un jugador en su primera plantilla que se ha movido sin representante. El caso más potente es el del Athletic, que ha contado con cinco futbolistas sin agente. Muy cerca de Bilbao, en San Sebastián, se encuentra uno de los casos más conocidos de nuestro país, el de Mikel Oyarzabal, capitán y emblema de la Real Sociedad que está ahora concentrado con la selección española para disputar la Eurocopa. «Sus asuntos los llevan sus padres. Siempre ha sido así. Jamás ha tenido agente y cuando ha firmado renovaciones con la Real lo que ha hecho es contratar a un especialista que le asesorara en los temas legales, pero solo eso. Hace unos años, el Athletic quiso ficharle, aprovechando que el director económico del club había hecho la carrera con la madre, que es directora de una sucursal de La Caixa. Le ofrecieron un dineral, pero Oyarzabal y sus padres decidieron que lo mejor era seguir en la Real. No hubo ningún agente de por medio que participara en una decisión tan relevante», cuenta a ABC una persona muy cercana a Mikel. «No veo a nadie mejor que mis padres para aconsejarme. Ellos desean lo mejor para mí», explica el jugador cuando se le pregunta por ello.

En Europa, en los dos últimos meses han emergido y han llamado la atención otros casos como el de Mikel Oyarzabal. «He decidido que quiero defender yo mismo mis valores y mis puntos de vista, y estar a la altura de mi responsabilidad personal. Soy yo el que puede representar de la mejor manera mi postura ante los demás», anunciaba el alemán Joshua Kimmich hace pocas semanas. Un camino similar al emprendido por el inglés Sterling, el neerlandés Depay o el belga De Bruyne, seguramente el más rompedor de todos. El centrocampista firmó recientemente su renovación con el Manchester City apoyándose en el Big Data. En su caso, influyó su mala experiencia con Patrick de Koster, con quién mantiene un litigio desde el pasado verano por un posible delito de blanqueo de capitales.

De Bruynesostiene que su ex agente le robó dinero durante su etapa de en el Wofsburgo, realizando pagos desde paraísos fiscales. De hecho, De Koster fue denunciado en agosto del año pasado por el propio jugador y pasó un par de noches en la cárcel. Después de este engaño, el jugador le puso la cruz al mundo de los agentes y decidió echar mano de los números, y no precisamente porque persiguiera ahorrarse la comisión de los representantes. Contactó con Analytics FC, una de las empresas punteras en la recopilación de datos en el mundo del fútbol, y presentó un informe minucioso al Manchester City sobre cómo su rendimiento había beneficiado al equipo. De este modo, logró renovar su contrato hasta 2025 pasando de cobrar 350.000 euros a la semana a 445.000 euros, aumentando sus ingresos casi un 30% más.

Cuestión de confianza

«Es cierto que hay jugadores puntuales que no necesitan ayuda externa. De Bruyne no necesita un agente para que le lluevan las ofertas de los mejores equipos del mundo o para mejorar su actual contrato. Con un abogado que le lleve los temas legales le es suficiente, pero es más un tema de confianza que de ahorrarse dinero», explica Aleix Piqué, que trabaja junto al ex futbolista Álvaro Domínguez en el mundo de la representación. Entre sus clientes, rostros tan conocidos como los de Cucurella (Getafe), Pacheco (Alavés) o el ex seleccionador Robert Moreno. «Entendemos el caso de De Bruyne. En nuestras carreras hemos conocido compañeros que han sido engañados por sus propios agentes, y no solo a nivel económico. Tener la confianza y la seguridad de que tu agente no te va a fallar, y realmente va a mirar por tu bien deportivo antes que por su bien profesional y monetario no tiene precio. Para nosotros sería inconcebible ser futbolistas profesionales sin un buen representante a nuestro lado», detallan a ABC los hermanos Callejón, Juanmi y José.

Ellos caminan de la mano de Manuel García Quilón desde que entraron en el Real Madrid, con 14 años. Su padre siempre ha estado muy encima de ellos, pero delegó todos los temas contractuales y legales en el afamado agente, y veinte años después siguen juntos. «Ha habido fidelidad y lealtad mutua. Todo el dinero que hemos pagado por su trabajo ha sido más que bien invertido», aseguran los gemelos.

«La confianza es clave entre agente y jugador. Hay algunos que ven a su representado el día que le presenta ofertas, y ya. Si llevas cincuenta jugadores no puedes personalizar tu trabajo y el futbolista acaba desconfiando, pero si tu te partes la cara por tu jugador y lo consideras un miembro más de tu familia, eso se acaba notando en la relación. Hay agentes que venden ilusiones que luego no son tal. Se necesita transparencia, profesionalidad y cercanía», explica Aleix Piqué.

Además, considera que la figura del representante es realmente muy necesaria. «No se trata solo de llevarle ofertas. Hay que darle soporte fiscal, legal, de imagen, de comunicación… Hay que estar pendiente de todas sus necesidades para que él esté centrado en entrenar, competir y disfrutar de su familia en tiempo libre. Yo rehuyo de las grandes agencias de quinientos jugadores, que es hacia dónde está yendo la representación. Si enfocas el trabajo de un agente desde el punto de vista que le detallo, la experiencia me dice que mi trabajo con ellos es muy útil. No creo que en 10-15 años la figura del agente desaparezca del fútbol a pesar de lo ocurrido últimamente con futbolistas como Kevin De Bruyne o Kimmich».

Así lo piensa también José Ramón Capdevila, empleado en el Real Madrid durante ocho años y CEO de Player Lens, una plataforma que en solo tres años de vida ha revolucionado el mundo del fútbol. «Somos un ‘marketplace’. Nos dedicamos a comprar datos de grandes empresas como Wyscout, Transferlab y Analitycs FC, que son tres de los mejores proveedores del mundo en Big Data, y conectamos a clubes, agentes y jugadores. En nuestra plataforma hay 600 clubes de todo el mundo, 500 agentes y hubo más de 1.000 jugadores en la ventana de verano del pasado año. Todos ellos disponen de un chat interno para hablar y negociar. Es una manera de hacer más transparente las entradas, las salidas y las cesiones».

Capdevilla considera que, para los futbolistas, conocer su rendimiento a nivel de datos le puede ser de gran ayuda para negociar contratos o renovaciones, como ha hecho De Bruyne, pero Player Lens no tiene intención ninguna de excluir el papel del agente. «Es verdad que gracias a nuestra plataforma, si los jugadores no tienen agente, pueden llegar de manera directa a los clubes, pero yo considero su figura necesaria. Nosotros lo que buscamos es que todos los actores de una negociación tengan los máximos elementos sobre la mesa para lograr el traspaso, la venta y el salario más justo», sentencia.

Mientras tanto, algunos de los agentes más poderosos del mundo del fútbol, como Jorge Mendes, Jonathan Barnett, Mino Raiola, Volker Struth o Pini Zahavi, siguen embolsándose grandes ganancias en las comisiones que se llevan por mover de equipo a sus representados.

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