Deporte

Italia presenta su candidatura al título

Golea a Turquía en un buen partido que se rompió en la segunda parte. Un tanto en propia puerta y otros dos de Immobile e Insigne sitúan líder al equipo de Mancini

El espectáculo y la ilusión se impusieron por fin a estos turbios tiempos tan pandémicos. Con un año de retraso arrancó la Eurocopa más ambiciosa y transversal de todos los tiempos. La liberación tras el año de reclusión estalló en el Olímpico de Roma, donde Italia recibía a Turquía con la obligación de reparar su ausencia en el Mundial de Rusia y los otomanos ansiaban por confirmar su crecimiento tras el tercer puesto conquistado en el Mundial de 2002. Senol Günes estaba en el banquillo, como el Cid, amarrado a Babieca antes de una gran batalla, pero no le sirvió en la batalla de Roma. Mientras Andrea Bocelli o Bono daban colorido y prestigiaban la ceremonia de inauguración, Mancini y Günes trataban de espolear a los suyos para sumar un triunfo que podía ser decisivo para llegar a la fase final. «Ha llegado el momento de dar alegrías y debemos tener la mente libre», les explicaba el seleccionador italiano a sus futbolistas en el vestuario.

Logró su objetivo Mancini durante el primer acto. Italia fue mucho más incisiva y puso a prueba a Çakir, aunque no acabó de mostrarse certera ni efectiva. La defensa turca se mostraba sólida y consistente, consciente que se medía al rival más duro de su grupo en esta fase inicial, y buscaba a Yilmaz con balones largos con la intención de golpear a Italia. Donnarumma, espectador de lujo de este partido inaugural, estuvo atento a todos los contraataques de Turquía y buscaba lucirse en el escaparate continental para encontrar equipo tras si decisión (y la de Mino Raiola) de abandonar el Milán tras seis años defendiendo la portería del club de San Siro. Pero al final Italia hizo bueno aquel refrán del cántaro y la fuente. E Italia se adelantó en el marcador haciendo justicia a lo visto sobre el terreno de juego. Una jugada en profundidad acabó con el balón en los pies de Berardi, que buscó un centro con el que batir a Turquía. Pero la potencia de su pase y la mala colocación de ambos equipos acabó con el balón impactando en el cuerpo de Demiral y desviándose hacia la portería de Çakir sin que el meta pudiera hacer nada. Como casi siempre, gol de Italia y ventaja en el marcador.

La superioridad de Italia

Si Turquía ya se estaba defendiendo como gato panza arriba, el gol italiano fue un obús a su línea de flotación. Estaban aguantando muy bien los de Günes, pero se les desmontó el planteamiento y se estrellaban ante la tela de araña diseñada por los de Mancini. Las esperanzas de Turquía las despejó Immobile, El jugador de la Lazio se encargó de despejarlo con un gol que comprimió todas las virtudes transalpinas: ataque, buena colocación en el rechace y efectividad. Dos goles de ventaja a falta de 25 minutos para el final.

Italia se supo ganadora y su superioridad era consistente, mostrando su consistencia en estos últimos dos años alejadas del escaparate internacional. Insigne certificó el triunfo con un gol tras un mal pase de Çakir. «Logramos convertir el disgusto del Mundial en entusiasmo y ahora estamos entre los candidatos a ganar la Eurocopa», aseguraba Chiellini en la previa del partido. Frase acertada que pone en sobreaviso a Gales y Suiza, que ya saben lo que les espera este sábado.

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